David López

DavidLópezJULIÁN CARPINTERO | A pesar de que, una vez sobrepasado el ecuador de la temporada, ha encajado tantos goles como ha marcado (35), la gran virtud que está exhibiendo el Espanyol de Quique Sánchez Flores es su solvencia en defensa. Una característica innegociable para el técnico madrileño a lo largo de su carrera en los banquillos y que, junto a la electricidad en ataque de Gerard Moreno, Piatti y Hernán Pérez, está permitiendo que la afición de Cornellà-El Prat disfrute de una campaña sin demasiados sobresaltos. Así las cosas, gran parte del mérito de esta mejoría defensiva recae sobre las espaldas de un David López que, aunque regresó al Espanyol para jugar como mediocentro, se ha afianzado como el central más fiable de la plantilla.

Faltaban sólo cinco días para el cierre del mercado de fichajes cuando el Espanyol anunció la vuelta de un David López que ponía fin a su aventura en la Serie A y volvía a vestir la camiseta blanquiazul dos temporadas después de haber puesto rumbo a Nápoles. A priori, los más de cuatro millones que la Dirección Deportiva desembolsaba por el barcelonés le servirían a Quique para dotar de más músculo a un centro del campo que contaba con futbolistas de distintos perfiles: físicos, como Diop; tácticos, como Javi Fuego, polivalentes, como Víctor Sánchez; o técnicos, como el joven Marc Roca. No obstante, el 30 de agosto el Villarreal cerraba el fichaje de Álvaro González, que había sido titular en el centro de la defensa ‘perica’ las dos primeras jornadas, un contratiempo para un Quique que a su llegada no contaba con el mal tono físico de Demichelis y que a finales de septiembre perdería por lesión a Óscar Duarte. De este modo, las circunstancias le obligaron a sacudir su pizarra y a buscar soluciones, como la entrada del canterano Aaron Martín en el lateral zurdo, la reconversión de Víctor Sánchez al carril derecho —que con sus problemas físicos dejaría paso a Marc Navarro— o, la más importante de todas, el paso atrás de David López desde el pivote al centro de la zaga.

“Nuestra gran fortuna es que los futbolistas aprovechan sus oportunidades. Nosotros no hemos cambiado mucho, sino que hemos buscado a los jugadores que nos puedan dar respuestas en los diferentes puestos y en las distintas circunstancias”. De este modo explicaba Quique el cambio de posición de David López, que en sus inicios en las categorías inferiores espanyolistas ya había jugado como central antes de afianzarse como un mediocentro defensivo con un gran dominio de los espacios y un tremendo poderío en el juego aéreo. “Quique tiene mucho que ver. Él es el que pone a los jugadores en el tablero y el que los mueve”, sentenciaba el ’15’ del Espanyol, que desde que entrara en el equipo en el empate 1-1 ante la Real Sociedad de la jornada 3 no se ha perdido un solo encuentro. De hecho, la pareja que ha formado con Diego Reyes permitió que el Espanyol estuviera cinco jornadas consecutivas —Betis, Athletic, Alavés, Leganés y Atlético de Madrid para un total de 583 minutos— sin recibir gol: mientras el mexicano es valiente y rápido en el corte, David López domina el área y ejerce la función de corrector. Un tándem equilibrado que cuida de que Diego López, tan sobrio como de costumbre, tenga que intervenir lo menos posible.

Sin embargo, la labor de David López en el Espanyol no se está limitando sólo a defender. Aunque este antiguo mediocentro que en su día imitara los movimientos de Juan Forlín acumule más de cinco recuperaciones por partido en su nueva demarcación, a estas alturas de LaLiga ya ha marcado dos tantos y ha dado una asistencia, supera el 75% de acierto en los pases y recibe más faltas de las que hace. Prueba de ello es que en 23 partidos únicamente ha visto una tarjeta amarilla, un dato casi impensable para un defensa central. En este sentido, no cabe ninguna duda de que su paso por Italia le ha hecho un jugador más rico competitiva y tácticamente, una mejoría en la que tiene mucho que ver un Rafa Benítez que pidió su fichaje por el Napoli ante la imposibilidad de fichar a Mascherano y del que David López resalta su carácter pedagógico.

Sea como fuere, tras dos exitosos años en la ciudad que aún hoy venera a Maradona, David López quería volver. Y es que aquel chico que comenzó la carrera de arquitectura, que se encerró en los vestuarios del Terrasa durante diez días para que sus compañeros pudieran cobrar, que se fogueó en Leganés y Huesca antes de que Aguirre le diera la alternativa para asentarse en la élite y que aún hoy sigue saliendo con la misma novia que tenía en el instituto personifica el aire fresco de un Espanyol que, pese a la inversión china, no parece dispuesto a perder su identidad. “Este club es de la gente, no de las estrellas”, decía en una entrevista a Juan I. Irigoyen en El País. Aunque él ya esté en camino de convertirse en una.

07/03/2017

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