Adrián Ramos

Hertha BSC - Werder Bremen
JESÚS GUALIX | Con el agua al cuello y viendo cada vez más de cerca el precipicio de una Segunda división que en estos momentos parece inevitable. Así se encuentra un Granada que apenas ha podido sumar diez puntos en lo que llevamos de campeonato y que se aferra única y desesperadamente a lo que le puedan aportar los refuerzos invernales que han llegado a la disciplina nazarí en estos días. En esta convulsa situación aterriza en el conjunto andaluz Adrián Ramos, un ‘killer’ del área que tuvo el privilegio de compartir protagonismo en el ataque de Colombia con otro jugador de talla mundial como Radamel Falcao y que promete aportar los goles que necesita para salir del hoyo en el que se encuentra un plantel, a priori, condenado a un fatal destino.

El ariete colombiano ha hecho escala en la ciudad de la Alhambra antes de emprender el viaje a China y seguir el camino de otros futbolistas que ya se decidieron a dar el salto a una liga donde lo que prima es el dinero y no la competición en sí. Pero antes de marchar a Asia Adrián Ramos quiere reivindicarse por última vez y hacer ver a Jürgen Klopp y a Thomas Tuchel que se equivocaron con él al darle tan poco protagonismo. Porque el ‘cafetero’ goza de una contrastada experiencia en la Bundesliga y brilló con luz propia en el Hertha de Berlín, donde sus goles ayudaron al club a ascender de categoría y a mantenerse en la élite. Un trabajo que llamó la atención en Dortmund, un equipo que pensó en él para cubrir la marcha de Lewandowski a Baviera gracias a su olfato anotador.

Aunque la realidad fue muy distinta y su producción realizadora con los ‘borussers’ menguó drásticamente. Tanto es así que otros delanteros con los que compartía mesa le adelantaron por la derecha en su afán por convertirse en ese gran puntal que echaba de menos el Signal Iduna Park tras la marcha de su polaco fetiche. Aubameyang o Immobile fueron sólo dos de los nombres en los que se depositó la confianza antes que en él y eso pesó mucho en el ánimo del de Cauca. A pesar de ello, y de no haber podido disfrutar de muchos minutos en los últimos tiempos, Adrián Ramos llega a su nueva casa con ganas de remover los cimientos y de volver a ilusionar a una hinchada que vive constantemente en un estado de nerviosismo y depresión.

La carencia de gol en la punta de ataque granadina es un hecho palpable y tangible. Alberto Bueno, por ejemplo, no ha cumplido con las expectativas que se crearon en un principio sobre su persona. No ha sido ese estoque que deslumbró a propios y extraños en el Rayo con su excelente capacidad para ver puerta. A Ezequiel Ponce le pesa su inexperiencia y Artem Kravets no termina de adaptarse a un torneo de mayor nivel que el de su país de origen. En este sentido, Ramos va a aportar veteranía, lucha y entrega. Aunque, sobre todo, va a sumar experiencia, ya que se ha manejado en estas peliagudas lides en más de una ocasión durante su estancia en la capital alemana. Ésta, fundamentalmente, es la cualidad que han valorado en los despachos de Los Cármenes y que tendrá que aprovechar de forma acertada su técnico, un Lucas Alcaraz que también se mueve como pez en el agua cuando la presión es asfixiante. En Granada quieren ver subir el marcador de inmediato y, dicho sea de paso, conseguir victorias que les libren otro año del tormento que es esperar hasta la última jornada para certificar la salvación. Veremos si este movimiento acaba por ayudar a la causa o, si por el contrario, es sólo la última bocanada de aire antes del hundimiento definitivo y sin solución de continuidad.

 01/02/2017

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