Samu García

samugarciaJULIÁN CARPINTERO | La primera vuelta del Leganés en LaLiga está siendo tan dura como se esperaba. Pese a estar cinco puntos por encima de los puestos de descenso —una situación que Garitano y sus chicos habrían firmado con su propia sangre al inicio de la campaña— ni las cifras ni las sensaciones invitan a ser muy optimistas con el futuro inmediato del cuadro ‘pepinero’ en la segunda parte del campeonato. Especialmente por la inocencia ofensiva de un conjunto aguerrido y correoso que, aunque ‘sólo’ ha encajado 31 tantos, no logra llegar a una media de gol por encuentro (16). Y así, difícilmente, podrá hacer más puntos que Sporting, Granada u Osasuna. A no ser que Samu García lo remedie.

No había cumplido los 15 años cuando ya se sentaba a comer con la primera plantilla del Chelsea. Y no es una forma de hablar, ya que lo cierto es que José Mourinho se quedó prendado de aquel habilidoso delantero que hacía diabluras con la camiseta del Club Deportivo Conejito, en el barrio de La Luz. Sin embargo, después de tres meses en Londres, Samu García (Málaga, 1990) regresó a una Costa del Sol que añoraba tanto como a su familia. Ni los consejos ni las promesas de ‘Mou’ de hacerle debutar con el Chelsea evitaron que el prometedor Samu tirara la toalla por primera vez. Pero no sería la última, porque ni en el Glasgow Rangers ni en Ceuta ni en Sevilla iba a encontrar su sitio. De vuelta en casa fichó por el filial del Málaga, aunque en primera instancia tampoco consiguió adaptarse. Al parecer, le faltaba dedicación.

Sería Bernd Schuster quien, ante la complicada situación de un Málaga que había visto cómo Isco y compañía decían adiós a La Rosaleda, le diera la alternativa en el primer equipo blanquiazul. Entonces, cansado de dejar pasar las oportunidades que el fútbol le había brindado, Samu se subió al tren de la élite con la idea de no bajarse nunca más. Su primer año en el ataque malaguista lo cerró con cuatro goles, dos asistencias y un sinfín de detalles que hacía presagiar que allí se estaba gestando el proyecto de un futbolista grande. Una tendencia que siguió siendo ascendente en la temporada 2014/15, cuando Javi Gracia se sentó en el banquillo de La Rosaleda y potenció aún más el protagonismo de un Samu que compartió delantera con Juanmi y Samu Castillejo, otros dos productos de la cantera de Martiricos. Tanto creció el malagueño que fruto de sus cinco goles el Villarreal se encaprichó de él —igual que de Castillejo— y puso sobre la mesa unos ocho millones de euros para vestirle de amarillo.

Aun así, la historia volvió a repetirse y en El Madrigal apenas sumó 15 partidos y un gol en la que se suponía que debía a ser la campaña de su consagración. No en vano, la exigencia de Marcelino y los fichajes de Soriano, Sansone y Pato cortaron su progresión e hicieron que el Villarreal le buscara una salida que encontró en la lejana Tartaria, cuando su mentor Gracia le tiró un salvavidas con los colores del Rubin Kazan. Pero tampoco, puesto que 13 encuentros después y con su casillero goleador aún sin estrenar el Leganés anunciaba la incorporación de un Samu que se volverá a vestir de blanquiazul hasta final de temporada en busca de recuperar su mejor versión.

En este sentido, el de Samu García no es un fichaje cualquiera, menos aún para un equipo tan necesitado de chispa en ataque como es el Leganés. Su habilidad para encarar desde la banda derecha, su capacidad de asociación, su verticalidad y su relativa facilidad para ver puerta sin ser un delantero puro deberían suponer un balón de oxígeno para un Garitano que ha comprobado lo caro que se cotiza el gol en Primera. Así las cosas, Samu García puede ser el complemento perfecto para jugar por detrás de un ‘9’ más físico como es el ex sportinguista Guerrero en un 4-4-2 o el cuchillo que llegue hasta la línea de fondo en un 4-2-3-1 junto a Gabriel Pires y Szymanowski, los dos jugadores más desequilibrantes del Leganés y que tan huérfanos de socios han estado ante la falta de puntería de Omar Ramos y Darwin Machis, el poco protagonismo de Luciano y Koné y la grave lesión de Rober Ibáñez. En definitiva, con Samu García el Leganés gana un refuerzo de una calidad superior a la media de la plantilla, con experiencia en LaLiga, que llega con ganas de reivindicarse y que es capaz de paliar los grandes déficits de los ‘pepineros’: la falta de imaginación y el gol.

De su sintonía con Gabriel y Szymanowski, su compromiso con el equipo y su sentimiento de volver a sentirse importante —y de tapar el hueco de Serantes en la portería— pasan gran parte de las opciones del Leganés de mantener la categoría. Porque, si funciona, el de Samu puede ser uno de los movimientos que acaben decidiendo la competición. Como cuando jugaba en el Conejito.

25/01/2017

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