Seguridad defensiva

rubiFIRMA DE LUIS ALCÁZAR | Si Joan Francesc Ferrer,Rubi, fuera un entrenador nuevo en LaLiga y nos atuviéramos a los estereotipos que, demasiadas veces, crea lo que un técnico dice en la sala de prensa, pensaríamos que en Gijón nos espera una etapa de repliegue bajo y expresionismo conservador. O sea, como hasta ahora. Llegó y dejó este mensaje, acertado, porque si algo había caracterizado al equipo de Abelardo tanto el año pasado como el del ascenso era la solidez de un bloque que se movía al unísono, con una basculación defensiva uniforme, un balcón amurallado por las tres piezas capitales en la parte de atrás —Bernardo (después Meré), Luis Hernández y Sergio, complementados por Cuéllar— y robo y salida sin demasiado tránsito central. Si hay que poner un ejemplo, basta con revisar el partido del Calderón la pasada temporada. Perdió, pero ni lo mereció ni estuvo lejos de la victoria. Mostró la cara más trabajada y eficaz de la idea que Abelardo quería. No tuvo consistencia ni calidad de plantel para mantener ese ritmo competitivo. La plantilla con más carencias de Primera división mostró una irregularidad que en enero ponía pocos mimbres para la salvación.

No tendrá Rubi a Jony, principal argumento ofensivo del milagro sportinguista. Si miramos en el archivo más reciente del entrenador barcelonés, la situación se parece bastante a la que vivió la temporada pasada cuando llegó al Levante sustituyendo a Alcaraz. No consiguió salvar al equipo y al final los resultados siempre definen las situaciones, pero su Levante poco tuvo que ver con el que cogió. Instaló un sistema que pondría su foco en la circulación de salida a través de su costado de más calidad, con Toño, Camarasa y Morales, jugando con un 1-4-3-3 y moldeado a medida que pasaban las jornadas e iba dejando mejores sensaciones que resultados. Varió en un 1-4-4-2 que a veces fue 1-4-1-4-1. Su principal reto, más allá de dibujos, será volver a conseguir un equipo que mantenga las líneas juntas, que trabaje con conceptos claros y fuertes, que consiga dominar algunas fases de cada partido, que tenga su oportunidad de ganarlo y que, si pierde —o no gana—, el rival haya tenido que pelear cada palmo de terreno que avance y sepa que, si recibe una ocasión, puede perder. Dice Rubi que el ataque le preocupa menos, quizá porque hasta ahora no hayamos visto apenas lo que iba a ser este Sporting y no haya que cambiar nada, sino crear algo nuevo.

“No haré demasiados cambios”, dijo para referirse al once. En la portería hay un reencuentro, el de Mariño, que en el Levante no mostró el nivel que se espera de un portero que apuntó grandes condiciones en su etapa inicial. Es probable que sea Cuéllar, uno de los pilares del equipo y que a nivel individual viene mostrándose como algo de lo poco salvable esta temporada, quien siga defendiendo la portería. A continuación una línea de cuatro, con el foco en los laterales. Lora o Lillo, por el carácter asociativo del entrenador, pero puede que recuperar a Lora sea una de las novedades que veamos, aunque Lillo se une a Cuéllar en el buen rendimiento individual. En la izquierda Isma López, más por el bajo nivel de Canella que por su buen rendimiento actual, se aventura como lateral importante y, quizá, contextual. El centro de la defensa, a la espera de Meré, se antoja un calco de lo que Abelardo venía dibujando: Amorebieta, que deberá crecer y mantener un nivel de concentración mínimo para un futbolista de su nivel, y Babin y Juan Rodríguez, que seguirán siendo tercer y cuarto central si no llega algún refuerzo. En el primer partido, ante el Betis, tampoco estuvo Sergio —¡lo que sufrió el equipo el año pasado durante su larga lesión!— pero aun así optó por el 1-4-3-3, desechando el 1-4-4-2 con novedades tácticas importantes como Carmona cerca de Xavi Torres en lugar de Moi. Rachid parece que saldrá cedido.

Sea como fuere, la idea de Abelardo de cara a esta temporada dio un vuelco. Pretendió interiorizar el juego, aumentar la calidad con el balón y fichó para ello, pero no lo consiguió. Apenas se vio durante algunos minutos de las tres primeras jornadas y se esfumó. Como los Burgui, Víctor, Moi o Cases. De la verticalidad de Jony sobre la cal a la tendencia a venir al centro de todos los hombres de banda. Se vio un leve experimento de asociar a Cases y Moi en la izquierda y a Carmona por la derecha con una fuerte influencia en la media punta, un poco lo que hacía Halilović el año pasado. Tendrá que encajar Rubi estas piezas, a priori bastante acordes a su idea general de juego. Muchos vimos en Víctor un destello de calidad importante para el equipo y será tarea del entrenador recuperarlo. Veremos si se decide por montar un enlace con la delantera o buscar el carácter rematador haciendo llegar balones desde los costados. Lo que seguro tendrá claro Rubi es que todo se sostendrá en torno a Sergio Álvarez.

Čop, Viguera, Carlos Castro y Rubén. De ahí tendrá que montar Rubi su delantera y reiniciar a Viguera, al que Abelardo parecía ver más como segunda punta que como referencia fijada. Fichó a Rossi en el Levante, que a pesar de no estar en su plenitud física sí parecía poder compensarlo con calidad y remate. Y aquí se va a encontrar con un futbolista en situación comprometida, Carlos Castro, que no termina de enseñar los dientes y poner en el campo la calidad que sabemos, pero hace tiempo que no vemos, que tiene. Se trata de un difícil ejercicio de adivinación, ya que si la referencia es un punta, Čop venía completando una temporada por encima de la media; en cambio, si son dos, Castro parece cuadrar como pareja de baile de cualquiera. “Hay que hacer gol”, decía Rubi, pero si reducimos el plan al dominio como medio de control, podríamos alejarnos de la necesidad. Y el Sporting está necesitado. No es agosto y las pruebas tienen que salir bien, de modo que no habrá tiempo para el ensayo-error.

Empezando por Carlos Castro, hay una serie de futbolistas en el Sporting que han pasado al limbo. De capital importancia en muchos momentos las dos últimas temporadas, Dani Ndi, Cases o Isma deberían ser aspectos que Rubi intentara reciclar. De los recién llegados, Burgui y Víctor parecen los más aprovechables por la calidad que se les supone. Con Afif tenemos una duda razonable, ya que el último partido pareció enseñarnos sus mejores minutos coincidiendo con los peores momentos del equipo. El técnico catalán no podrá escatimar en esfuerzos a la hora de reactivar piezas tan importantes, puesto que la delgada línea que te separa de seguir un año más con los mejores o bajar a la cruenta batalla de Segunda está en este tipo de detalles. Que acierte.

23/01/2017

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