¿Quién engañó a Roger Rabbit?

luisenriqueFIRMA DE ÓSCAR V. V. | ¿Qué hay en la cabeza de Luis Enrique? Probablemente ni él mismo lo sepa. Es imposible no hacer paralelismos con la situación de la última temporada de Pep Guardiola. Pero ambas circunstancias tienen sus diferencias… Y sus parecidos.

Hay que recordar que el principio de Pep no fue fácil. Un par de tropiezos nada más comenzar la temporada hacían presagiar que la andadura del entrenador canterano sería corta. Pero no, ya que dio origen a la mayor racha de victorias y títulos que se recuerdan en la historia del club. A partir de ahí se demostró que Guardiola era apuesta de la Directiva y se despejaron todas las incógnitas: el club no volvería a dudar del entrenador y únicamente tendría elogios para él. Tan solo un cambio en la dirección del club y su idea de que su proyecto había terminado implicó que al final del cuarto año Guardiola terminara su aventura blaugrana.

Luis Enrique también tuvo sus momentos débiles en su etapa azulgrana. El momento más delicado fue el final del partido en Anoeta en su primer año, donde se le veía con un pie fuera del club aunque, al final, el que cayó fue el director deportivo Andoni Zubizarreta. A partir de ahí lo único que hicieron el equipo y el propio técnico asturiano fue crecer. Ambos entendieron que el fútbol control, el famoso juego de posesión, había pasado a mejor vida, sobre todo tras el entierro de Xavi. La importancia estaba en incrementar el peso de la tripleta atacante. Cuantas más facilidades se le daba a este trío, más sencillo era todo. A veces el vértigo del equipo parecía ir contra de la naturaleza del equipo.

La salida de balón no era buena. Pero nadie sabrá si no lo era a propósito para intentar que el contrario fuera arriba, como un señuelo, para que, de esta manera, el balón llegara rápido a los tres puntas, sin pasar por el centro del campo, y que la MSN resolviera. Ese fue el primer año, el más exitoso en forma de títulos. En el segundo Luis Enrique buscó darle al equipo un mayor número de registros. Su fichaje estrella del verano, Arda Turan, le delataba. Se supone que con el turco el Barça pretendía tener una gran cantidad de posibilidades que permitieran al equipo utilizar uno u otro ritmo de juego en función del rival, del resultado y del tempo del partido. A eso había que sumar que los dos meses que el equipo estuvo sin Messi se vio uno de los mejores Barças que se recuerdan, con el cénit del 0-4 en el Bernabéu sin el ’10’ argentino. El mejor equipo de Europa en marzo acabó la temporada ganando ‘sólo’ Liga y Copa, con el lunar de sus últimas semanas, donde perdió la Champions y dio vida al Real Madrid en LaLiga.

A partir de ahí se presentaba el año más complejo de este libro. El club optó por, en teoría, mejorar la plantilla en cada una de sus líneas. El fichaje estrella, el de André Gomes, sería el termómetro que indicaría cómo estaba el proyecto. Si el portugués estaba bien, el equipo iría hacia arriba y todo funcionaría correctamente y según la hoja de ruta. El club se aceleraría hasta límites insospechados gracias a que el centro del campo sería liviano en todos los sentidos. El centrocampista que con Pep tenía tanto peso en el equipo, ahora sería un jugador de transición. Pero algo falla cuando Iniesta sigue siendo, con su juego, un futbolista fundamental en esta apuesta. Y su vuelta ha sido vital en la mejora del juego azulgrana.

Y en esas está el Barça. El equipo llega a enero a seis puntos del líder, con el entrenador dudando si renovará o no en marzo o abril. Mientras, el club trabaja en paralelo: por un lado, pensando en su renovación; por el otro, buscando un sustituto por si el asturiano decidiera no continuar. No obstante, sería raro que Luis Enrique no quisiera continuar en el Barça. Implicaría no tanto que no cree en el proyecto y, por ende, en la Directiva, y sí que no se siente capacitado para continuar con el equipo y llevarle a buen puerto. Sea como fuere, todavía no se ha llegado al ecuador de la temporada, aunque está cerca. Todavía hay demasiadas cosas por definirse, desde la naturaleza del equipo a la decisión del entrenador. Son sólo unos pocos meses para elegir el destino, pero si algo han marcado estas tres temporadas es que los jugadores dictan el ritmo. Y éstos están cogiendo ese punto dulce que les caracteriza. Sentémonos, porque se acercan varias semanas que marcarán el devenir del equipo en todos los sentidos.

08/01/2017

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