Entrevista a Ángel Cappa: “El fútbol argentino es corrupto y tramposo”

angelcappaP: Regresemos a la Argentina de Videla. En tu exilio en España, durante un Argentina-Holanda disputado en Suiza, tú y otros militantes colgáis una pancarta en la que le llamáis ‘asesino’. ¿Cómo se gestó ese acto que dio la vuelta al mundo? ¿De quién fue la idea?

R: Lo he aclarado miles de veces (risas). No tuve nada que ver con eso. Yo fui a ver el partido porque quería ver a Maradona en la cancha por primera vez. Fui a la casa de unos amigos militantes y ellos estaban haciendo esa pancarta. Eso fue todo. Pero, una vez que lo conté, me lo atribuyeron. Esto sirve para explicar qué era el periodismo. Porque en Argentina, en la televisión, esa imagen no salió. No sé cómo hicieron con la tecnología, porque nos pusimos detrás de una portería para que se viera, pero lo borraron. No sé cómo se hace eso técnicamente, pero sólo salió una sola vez y luego lo borraron.

P: Antes de eso, y como relata Quique Peinado en “Futbolistas de Izquierdas”, en la asfixiante dictadura de Videla te escapaste de Bahía Blanca llegando a un control cuando llevabas el coche lleno de pasquines y después liberándote de otro control antes de que llegase el autobús que te llevaba a Buenos Aires. Si volvieras atrás en el tiempo, ¿correrías de nuevo el riesgo?

R: Sí. Cuando uno está embarcado en ese tipo de cosas, como nosotros en aquella época, con toda la ilusión de hacer real la posibilidad de una sociedad de izquierdas, mejor y distinta, no se miran los riesgos. Y tampoco sospechábamos hasta qué punto iban a ser tan criminales los represores. Pero, sí, los riesgos se iban asumiendo naturalmente. En cuanto al coche, estaba lleno de panfletos y el militar que me interrogó me reconoció como futbolista de Bahía Blanca. Entonces, no me revisó y me dejó pasar. En el otro sitio tuvimos suerte, porque frente a la Marina, lo más sanguinario y lo más criminal que había en ese momento, investigaban a los coches. Y cuando llegó el autobús, levantaron el control. Por suerte. Los riesgos se asumían. También sucedió con la militancia antifranquista: he hablado con gente que vivió, algunos condenados a muerte que por casualidad pudieron zafarse, y tampoco eran conscientes de hasta dónde llegaba la represión del franquismo. Militando, en ese momento no te das cuenta. No te crees que puedan llegar a tanto.

P: ¿Cómo viviste el triunfo de Argentina en el Mundial del 78? ¿Realmente estaban los Passarella, Kempes o Luque tan maniatados como parecían? ¿Crees que podrían haber hecho algo más por dar a conocer lo que estaba pasando en Argentina?

R: En ese momento yo participaba desde España. Estaba en una organización en Madrid llamada ‘Boicot al Mundial’, pero veíamos los goles de Argentina y se gritaban, porque de lo que se trataba era de denunciar a la Dictadura. A mí me comentaron presos de la época, que estaban en la ESMA, que daban los partidos por televisión y gritaban los goles junto a los torturadores y después seguía todo igual. Son cosas que ocurren y que son difíciles de explicar. Los jugadores no sabían nada, como mucha gente. No sabían hasta qué punto podía llegar esto. Sabían que había un golpe militar, pero en Argentina, desde que nacemos, estamos acostumbrados a vivir golpes militares y ese fue uno más. Parece mentira, pero yo hablé con muchos de esos jugadores y, efectivamente, no tenían ni idea, y muchos menos participaron. Además, por otra parte, eso servía para tener un motivo de distracción. La gente estaba atemorizada, maltratada económicamente… Y así, como la gente festeja cumpleaños, se enamora y trata de celebrar una comida, el fútbol también les sirve de expansión. Y así pasó con eso. Yo creo que culpar a los jugadores sería injusto. Habría que culpar entonces a los médicos que se quedaron, a los profesores que dieron clase, etcétera. Hay gente que se quedó y hay gente que se fue. Cada uno hacía lo que podía.

P: ¿Echas en falta cierta significación política y moral de los futbolistas actuales? En España, salvo en el caso de los nacionalismos, nadie se atreve a dar su opinión o, lo que es casi peor, no la tiene.

R: Yo creo que eso hay que englobarlo dentro de la sociedad. Tampoco la tienen los tenistas y tampoco la tienen los que juegan al golf, los corredores de Fórmula 1 o los jugadores de baloncesto. Pero los que están siempre en el escaparate son los jugadores de fútbol. Todos les pedimos a los jugadores de fútbol. En una discusión que tuve con gente progresista. Se hablaba de que los futbolistas, al ponerse las botas de Adidas o de Nike, estaban promocionando a empresas que estaban explotando a niños en Bangladesh, cosa que es verdad. Pero cuando tú te pones una camiseta de tres euros que te has comprado en los chinos también estás favoreciendo a los tipos que hacen la camiseta en condiciones infrahumanas. Lo que se permite en esta sociedad es gente que sea del régimen y que favorezca al régimen. Eso sí es permitido, tolerado y bien visto. Pero un tipo que es de izquierdas, si se expresa, tiene que armar el ideal con la presión que significa jugar al fútbol con toda la prensa en contra. Y eso no es fácil para alguien de veintipico años. Y entonces si lo tienen, que muchos lo tienen, se lo guardan. Y es así, porque hay muchos jugadores que tienen una visión distinta. Hace poco leí el caso de un jugador de Perú, Juan Cominges, que al celebrar un gol se levantó la camiseta en homenaje a Fidel Castro. Es un tipo que tiene 33 años y que ya le da un poco igual, pero, si no, sería muy difícil para él seguir en la carrera. Igual que los entrenadores, es muy difícil. Yo siempre opiné. Fuera del fútbol, siempre opiné. Yo entiendo que viví en una dictadura y que estando en una democracia hay que usarla. No hay que tener miedo, salvo aquellos que están a favor de la violencia. Fuera de eso, hay que opinar y usar la democracia. Así uno se acostumbra a que uno pueda tener una opinión distinta. Eso lo digo yo, ahora que tengo 70 años, pero un chico es muy difícil.

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P: “Nos robaron la música, los parques, las plazas y hasta el fútbol”. Es una frase de Menotti. ¿Qué puede hacer el aficionado para que se lo devuelvan?

R: También es muy difícil. El aficionado tiene que ser consciente de que el club le pertenece a él, no a los directivos o los dueños de los clubes, que ahora son sociedades anónimas. Viene un tipo de Singapur y se convierte en dueño del Valencia, sin ningún tipo de sensibilidad hacia los valencianos ni lo que significa su equipo de fútbol. Lo único que le interesa es ganar dinero. O blanquearlo, en muchos casos. Fíjate, por ejemplo, lo que ocurrió en su día con el Liverpool. Sus dueños, que son norteamericanos, quisieron subir el precio de las entradas y la gente se opuso. Organizaron varios actos para mostrar su disconformidad y al final consiguieron que no lo hicieran. Porque el fútbol es de la gente. El deporte, en general, es un derecho fundamental que nos pertenece, no solamente como espectadores. También tenemos derecho a que haya lugares a los podamos ir a jugar al fútbol. Y la gente, al igual que con la cultura, la sanidad o la educación, tiene que reclamarlo. Nadie nos regala nada. Es mentira. Las ocho horas de trabajo, las vacaciones, las pagas o el voto femenino, que parece la cosa más normal del mundo, son derechos fundamentales que han costado la vida a mucha gente, humillaciones y luchas en la calle. Y tenemos que defenderlos porque ahora nos los están quitando. Vienen estos señores y dicen que es para invertir y crear puestos de trabajo. ¡Como si fuera un acto generoso! No, no, el tipo necesita trabajadores para hacerse millonario, así que tiene que respetar los derechos fundamentales.

P: ¿Es posible un fútbol sin capitalismo o no hay vuelta atrás porque han crecido de la mano?

R: Es deseable, pero si quisiéramos hacerlo posible habría que crear una sociedad nueva, lo cual también es muy difícil. Mientras tanto, vamos consiguiendo cosas. Sí que creo que se puede hacer un fútbol mejor, incluso dentro del capitalismo. Mira en Alemania. Han creado un modelo basado en el respeto hacia la gente y el juego. Después hay equipos que juegan mejor o peor, pero las entradas son muy baratas. Hace aproximadamente diez años los dirigentes se dieron cuenta de que la situación se les empezaba a ir de las manos, así que decidieron invertir a favor del buen juego y mejorar las condiciones de la gente, abaratando las entradas para que se pudiera disfrutar del fútbol en familia. Y, de alguna manera, lo han conseguido. Es decir, que dentro del capitalismo también es posible un fútbol mejor. La primera condición para esto es no ser tan avariciosos como en España. Hasta en la NBA han logrado algo más o menos equitativo. Aquí, en cambio, están Real Madrid, Barcelona , Atlético de Madrid y punto. Todos los demás juegan por otro lado. A mí me parece poco inteligente, pero dile a Florentino o a Cerezo que tenemos que ser más equitativos, a ver qué te dicen. Pero lo cierto es que sí se puede. No digo que todos los equipos vayan a ser iguales pero sí que se podría intentar una competición un poco más equitativa. Parece que ahora van a cambiar la distribución del dinero de los derechos de las televisiones. Hasta el momento Madrid y Barcelona le sacaban 100 millones al tercero… Increíble. Una barbaridad. Se puede hacer algo mejor.

P: Has llegado a decir que si a Argentina le ponen la camiseta de Finlandia o Noruega no se la distinguiría. ¿Cuál es el principal problema del fútbol argentino?

R: Los dirigentes. Existen muchos problemas, pero el principal son los dirigentes, que son quienes han llevado al fútbol argentino a la situación de caos absoluto en que se encuentra en la actualidad. Un caos que se puede ilustrar con lo ocurrido en la última votación que se hizo en la AFA para elegir presidente. Había 75 votantes. Bien, pues el resultado de la votación fue 38-38. O sea, 76 votos (risas). El grupo que perdía lo sabía de antemano, así que hubo alguien que metió dos votos para que se anulara. Y si no se pudo elegir presidente de la AFA fue por esta razón. Así es el fútbol argentino: corrupto y tramposo. En especial, por parte de los dirigentes.

P: ¿Se sigue notando la mano de Grondona?

R: Sí, por supuesto que sí, pero no solamente Grondona. No hay ningún proyecto futbolístico. Y mucho menos por parte de los gobernantes. Ahora con Macri quieren privatizar el fútbol. Ahí van a hacer un gran negocio. Ya lo hicieron en el pasado. De hecho, yo estaba trabajando en Racing de Avellaneda cuando lo privatizaron. Vinieron los dueños con unos gestores que decían que se iban a hacer cargo de la deuda. ¿Saben cuánto pagaron de la deuda? Un 10 por ciento. Llegaban a los acreedores y si debían 150.000 dólares les ofrecían 10.000. Si lo preferías, cobrabas a razón de 1.000 pesos por mes, con lo que salía una liquidación a 150 años, así que aceptabas los 10.000 dólares. Antes que quedarte sin nada… A este paso van a privatizarlo todo. Están llevando a Argentina a un desastre total, como en la época de Ménem. Por eso la causa principal de la situación actual son los dirigentes. Luego hay muchos más motivos. En estos momentos Argentina es un escaparate para vender futbolistas. En los últimos años se han ido de Argentina 6.000 jugadores de entre 12 y 14 años. Es un vaciamiento escandaloso.

P: ¿Por qué Argentina ha dejado, casi de golpe y porrazo, de fabricar genios que piensen e improvisen? Ni hay un Riquelme ni se le espera.

R: Porque se van antes de jugar en Primera. Yo no conocía ni a Icardi ni a Dybala. La gente en Argentina tampoco sabían quiénes eran. Jugaban en Instituto de Córdoba o en equipos que no tenían mucha trascendencia. Eran prácticamente desconocidos. Cuando vino Higuaín a España no tenía más que diez partidos como titular en River. ¿Cómo es posible? ¿Cómo se sostiene esto? ¡No hay manera! Antes se iban, sí, pero si iban Di Stefano, Sívori o Grillo. Cuatro o cinco jugadores. Ahora se van todos los niños de 12 a 14 años. Es una locura.

P: ¿No te da la sensación de que el fútbol sudamericano ha ido perdiendo su esencia? ¿Es probable que con el paso del tiempo haya comenzado a parecer cada vez más al europeo?

R: Sí, pero tampoco creo que el fútbol argentino sea como el europeo. Cuando uno pierde su identidad se transforma en nada. Un español no puede decidir de repente que quiere ser inglés, de la misma forma que un argentino no puede convertirse en noruego. Antes ganabas con un gol de falta y no podías sacar pecho porque te recriminaban que había sido gracias a un tiro libre y te tenías que callar. No se le concedía ningún valor. Antes, como decía Di Stefano, los penaltis no se celebraban porque se consideraba que suponían demasiada ventaja. Ahora se celebra hasta un gol en propia puerta del rival. El otro día le sucedió a Íñigo Martínez: mirabas a la grada y estaban los aficionados celebrándolo como si hubiesen sido ellos. Las cosas van perdiendo sus valores. Cuando nos roban el fútbol, se pierden los valores del fútbol. Me refiero a los valores del juego. Ahora resulta que los equipos ganan porque han aprendido a sufrir, lo cual es una cosa insólita. En mi época los que sufrían eran quienes se dedicaban a correr detrás de la pelota, que eran los que solían perder. ¿Y ahora hay que sufrir para ganar? Esto significa que se han perdido todos los valores del juego. Afortunadamente, siempre termina apareciendo un Icardi o un Dybala  que ayuda a mantener un poco la esencia, esa herencia genética de la hablaba Menotti.

P: ¿Te parece que apostar por Edgardo Bauza es hacerlo un ‘bilardismo’ de marca blanca?

R: Lo de Bauza no deja de ser el primer recurso que tenido la AFA, además de una pantomima lamentable y denigrante para dar la impresión a los entrenadores de que iban a ser ellos los que eligieran al mejor candidato, cuando en realidad ya estaba decidido. Fue una cosa ridícula, sin ninguna ética. Se ha pasado de Martino a Bauza, dos maneras de entender el fútbol completamente distintas. Y antes Sabella… No hay ninguna identidad. Así le va a Argentina. Tú fíjate la contradicción de los resultadistas: Argentina ha llegado a tres finales seguidas. La última la perdió en los penaltis. ¿Tampoco les sirve? ¿Sólo vale ganar? Si llegar a final les da igual, no digamos el juego.

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P: En este sentido, ¿como es posible que Sampaoli o Pizzi, ambos argentinos, hayan preferido entrenar a Chile antes que a la selección de su país, teniendo además la oportunidad de trabajar con Messi? ¿Por qué no ha sido la AFA capaz de convencerles de liderar un proyecto tan atractivo?

R: Por el mismo motivo que explica la resolución del puesto para seleccionador sub-20. Se presentaron, me parece, que 40 proyectos a concurso y finalmente fue elegido Úbeda, que ni siquiera se había presentado. En cuanto a la Selección absoluta, uno de los directivos de la AFA llegó a sugerir la opción de un entrenador a tiempo parcial. Como en Argentina gusta mucho la cursilería, lo llamaron ‘part-time’. Un entrenador ‘part-time’. Un entrenador por un ratito, vaya, que esté trabajando por ahí, pero que cuando le toque jugar a Argentina vaya a entrenarles y luego se vuelva. Una ocurrencia delirante, como de Groucho Marx, que manifiesta un total desconocimiento y un menosprecio absoluto hacia lo que significa ser entrenador de una selección. Es igual que si Lopetegui estuviera dirigiendo, qué sé yo, al Liverpool y cuando le toca jugar a España hace la maleta, viene un ratito y después se marcha. No tiene nombre. ¿Cómo se es posible que un directivo de la AFA se atreva a esto? Y para colmo lo llama ‘part-time’ para que suene modernito y ‘cool’. Es ridículo.

P: ¿Entiendes que haya jugadores argentinos que hayan decidido dejar de hablar con la prensa?

R: Todos se han equivocado, porque tienen a toda la prensa en contra ahora. Pero también la prensa, algunos periodistas, tienen el afán de ganar audiencia como sea —lo mismo que ganar al fútbol como sea—. Eso también está en el periodismo. Entonces, a medida que insultaban tenían más rating, aparecían en YouTube, en Facebook, en todos lados, y tenía una audiencia más alta, que era lo que buscaban. Y a mí me parece eso lamentable. La crítica no, porque tú puedes criticar, pero no puedes decir cosas que exceden tu tarea como periodista: que son como ratas, el insulto, la burla, las falsas acusaciones, que si Lavezzi estaba fumando porros… Los jugadores dijeron: ‘Entonces no hablamos más con la prensa’. Se entiende, pero yo hubiera identificado: ‘No hablamos con éste, con éste y con éste. Y hablo con todos los demás’. Para saber quiénes son los culpables. En una entrevista que a mí me hicieron en Argentina yo dije que por qué los periodistas no identifican a los otros periodistas, por qué la Asociación de Periodistas no los aparta o los señala. ‘Mira, esto no se hace’. Tú puedes decir que Argentina jugó mal y criticar: ‘Este jugador jugó mal y para mí no tendría que jugar’. Y me parece bien, pero tú no puedes decir que son idiotas, que son estúpidos y que se vayan a comer bocadillos a España. No tienes ningún derecho a hacerlo como periodista. ¿Y por qué los periodistas no hicieron nada? Eso yo también lo pregunté y nadie me contesta. Identifíquenlos ustedes también, hagan algo, dejen a un lado la profesión.

P: ¿Te parece un milagro  haber llegado a la final de un Mundial  con Fede Fernández, ‘El Gato’ Romero, Biglia y Enzo Pérez? 

R: No, no me parece un milagro porque luego estaba Messi. Si no fuera por Messi Argentina no habría pasado la primera ronda. Y después no mereció perder la final. Haciendo un planteamiento más conservador, yendo de equipo chico, pensando en jugar al contragolpe. Si Higuaín hace el gol que tenía, igual gana Argentina. Pero Messi decidió el partido contra Irán, decidió el partido contra Nigeria, le dio un pase a Di María en el último minuto del partido contra Suiza… Si no es por él no pasan la primera ronda, que fue espantosa. En cambio, en la Copa de América había mucha diferencia con los rivales y llegó a la final bien llegado. Después fue un partido parejo con Chile. Juega mejor Chile y ganó por penaltis en los dos partidos, las dos finales. No es para decir que fue un desastre, pero el resultadismo y estos periodistas son así. Si Messi llega a meter el gol de penalti  Messi es ídolo, y si no lo mete hay que matarlo. Y la vida tampoco es así. Ahora, ¿eso lo vamos a modificar? No, no lo vamos a modificar.

Insisto, el periodismo en Argentina estuvo muy mal en no criticar a estos periodistas. ‘Nosotros no tenemos nada que ver con estos tipos’, eso habría que decirlo. Es igual que una vez que al ‘Flaco’ Menotti le hablaba de los entrenadores. Le preguntaron y le dijeron: “Su colega dijo esto”. Y contestó: “No, un segundo. Colegas no son todos. No por la idea, sino porque hay tipos que menosprecian el juego  y esos no son colegas míos. Y está bien. Cada uno hace lo que quiere pero colegas míos no son”. Y los periodistas tenían que haber hecho eso. ‘Usted como ser humano haga lo que quiera, pero como periodista no me identifico con usted’. Se equivocaron los jugadores pero también se equivocan los periodistas.

P: Di Stefano, Maradona, Messi, Pedernera, Sastre… ¿Quién es el gran olvidado de los mitos del fútbol argentino?

R: Ermindo Onega. Fue un grande de River que tuvo la mala suerte de caer en ese River que estuvo 18 años sin ganar nada. Para mí, después de Maradona, fue el mejor ’10’ del fútbol argentino. Cuando lo nombras te lo reconoce la gente de aquel momento, pero fue olvidado por esa circunstancia. Era un fenómeno al que le tocaron esos 18 años sin títulos. River salió segundo mil veces y también le robaron un campeonato, con Vélez Sarsfield curiosamente. Me parece que fue en la semifinal cuando uno que jugaba conmigo en Bahía, el ‘Laucha’ Recio, Jorge Recio, cabeceó en un córner o en un tiro libre. Gallo, un lateral derecho que Vélez tenía desde el 68, hay una foto de El Gráfico en la que sale volando de palo a palo sacando la pelota con la mano. No se pitó nada y Vélez salió campeón.

Ermindo es un grande, pero le tocó esa mala suerte. River tenía equipos extraordinarios y, sin embargo, no pudo ser campeón. Hay una final  de la Copa Libertadores con Peñarol que ganaba River 2 a 0. Renato Cesarini era el entrenador, uno de los entrenadores con mayor prestigio del fútbol argentino de esa época. Y hay una jugada clásica en la que viene una pelota y Amadeo Carrizo la para con el pecho y sale jugando. Carrizo era un fenómeno. Entonces dicen que eso  motivó a los jugadores de uruguayos, que empataron en el tiempo suplementario 2-2 y en el alargue ganó Peñarol 4-2. River jugó fenómeno, pero en realidad fueron dos jugadas aisladas. De todos modos, hay mitos que no hay forma de borrarlos. Por ejemplo, que el Tenerife le quitó dos Ligas al Madrid. En los hechos eso es mentira. ¡Si faltando seis o siete partidos el Madrid perdió casi todos…! La historia, armada de esa manera, no se deshace más. El mito de que fue culpa de Carrizo, que la paró con el pecho, tampoco. O el mito de que Uruguay le ganó a Brasil en 1950 porque Brasil se arrugó. Y se encargó de deshacer ese mito Obdulio Varela. Mil veces dijo que no, que era mentira.  Simplemente, que le tocó a Uruguay, que tenía muy buen equipo, con Schiaffino,  y en dos jugadas le ganó el partido. Pero no hay manera: se dijo que Brasil no tuvo el estado de ánimo necesario y se hacen mitos que no hay manera de romperlos.

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P: ¿Cuándo crees que se va a convertir Messi en el mejor centrocampista del mundo?

R: Messi, como todos los grandes, es jugador. No juega ni de centrocampista de delantero: juega de jugador. ¿De qué jugaba Maradona? De jugador. ¿De qué jugaba Cruyff? De jugador. ¿De qué jugaba Di Stefano? De jugador. Messi juega de jugador. Ha ido creciendo futbolísticamente desde que brillara como un extremo habilidoso y goleador. Y ahora es un jugador de toda la cancha, con una gran visión de juego. Él juega libre y sabe lo que tiene que hacer, igual que Maradona, igual que Cruyff. Sí que parte desde el centro del campo hacia arriba, pero juega libre. Centrocampista son Iniesta o Xavi, que tienen otro punto de partida y otra función en la cancha. Messi hace cosas de cada uno, pero no tiene una función determinada. Iniesta, que es un crack, Xavi Hernández o Busquets sí. Y estoy hablando de jugadores extraordinarios y fuera de lo normal. Pero Messi no tiene.

P: ¿Quién es el mejor entrenador del planeta?

R: Voy a contestar con reparos, porque uno juzga por cómo juega el equipo, pero los jugadores no siempre responden a lo que hace el entrenador y, generalmente, se toma a los mejores entrenadores en los mejores equipos. A lo mejor hay un entrenador en el puesto número 10 de la liga francesa  que es un fenómeno… Pero, claro, no puede entrar en los primeros planos. Haciendo todas esas salvedades, actualmente es Guardiola, con mucha diferencia de los demás. Guardiola ha sido el conductor de los mejores equipos que yo vi en mi vida. Y no va en desprecio de los demás, eh. Yo he visto al Brasil del 70, al Brasil del 82… Y el mejor equipo que yo bien mi vida es el Barcelona  de Guardiola: lo tenía todo. Entonces, por lo tanto, Guardiola está entre los mejores entrenadores de la historia, de la reciente o contemporánea. Rinus Michels y Menotti, y Guardiola se sienta en esa mesa a comer con ellos.

Después hubo muy buenos entrenadores. Cruyff o Telê Santana. Claro, cuando a uno le hacen elegir parece que los demás son horribles. A los que no considero es a los tipos que han destruido el juego. Eso no, no considero aporte el tipo que inventó los carrileros. Para mí eso es la destrucción del fútbol. No considero aporte al tipo que empezó a destruir el juego del rival para aprovechar una pelota parada o un contragolpe. Que es válido, es legal y si gana es admirable. Pero para mí no es un aporte a favor del juego. Para mí no es un aporte a la literatura un best-seller que vende muchos libros pero que es un desastre. ‘Te felicito, porque vendes libros y todos queremos vender libros, pero no aportaste nada a la literatura’. Últimamente me gustan bastante Berizzo y Eusebio, porque veo que aportan cosas.

👉 LEER PARTE I DE LA ENTREVISTA A ÁNGEL CAPPA

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One thought on “Entrevista a Ángel Cappa: “El fútbol argentino es corrupto y tramposo”

  1. Gran entrevista a Cappa.

    Sobre lo que comenta de Ermindo Onega, cierto es que le faltaron títulos para que el público mayoritario reconociera su calidad, pero sí fue campeón con River, en 1957 (con 18 años debutó en el último partido de aquel tricampeonato ante San Lorenzo). Y luego de once años en River, siendo segundo o tercero, se fue a Peñarol (es decir, no estuvo en la racha de 18 años de sequía de River). Murió joven, a los 40 años, en una accidente en la carretera.

    Sobre el ‘robo’ que cuenta Cappa en el Vélez-River, no fue semifinal, sino un triangular por el campeonato. Si River ganaba era campeón porque había ganado el primer partido, y con Vélez 1-1, y la mano de Gallo volando como un arquero en la línea. Tan grotesco fue que el árbitro Nimo no dirigió ningún partido más y ‘lo retiraron’.

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