Reclutas para el Imperio

niklassuleFIRMA DE SHARK GUTIÉRREZ | Cuando Cayo Mario consiguió conquistar la Galia no quiso tener en cuenta el Derecho romano para otorgar la ciudadanía a aquellos bárbaros que le ayudaron en la contienda. No fueron pocos los que reprendieron por ello al ínclito líder militar, pero éste, con cierta socarronería, respondió: “Con el ruido de la guerra no oigo el ruido de las leyes”. La conquista era lo principal para crear un Imperio que duraría siglos y que se convertiría en la cuna de la civilización occidental.

En cierta manera, el Bayern de Múnich encaja análogamente con el general Mario: es un líder indiscutible dentro de su República —la Bundesliga— porque, aunque pierda algunas batallas, suele conseguir un final victorioso para sus guerras. El general romano fue conocido no sólo por sus habilidades militares, sino también por la profunda reestructuración que hizo dentro del servicio por el Imperio, algo que el Bayern también ha producido en las diferentes formas en que los equipos intentan competir contra un gigante que empezó a gestarse a finales de los 60, sorprendió al mundo en los 70 y terminó de conseguir títulos de forma ininterrumpida en las siguientes décadas generando un dominio casi hegemónico.

No en vano, el dominio del Bayern no se empezó a gestar únicamente en lo deportivo, sino en lo económico. Múnich es, prácticamente, la segunda o la tercera ciudad más importante de Alemania y, dentro de lo que cabe, la que más independencia tiene dentro de la República Federal. Los patrocinadores más importantes del país vieron su imagen asociada a un equipo ganador y éstos nunca han abandonado al Bayern. Telekom, Audi, Adidas o Allianz son los principales —y, en algunos casos, con un porcentaje determinado en el 49% de las acciones que se pueden vender en cualquier club alemán— que permiten al club disponer de unos ingresos jugosos. Pero hay más: el Bayern es, probablemente, el club más seguido de Alemania, con la consecuente repercusión que tiene en merchandising y, por tanto, en más ingresos. Ese apoyo económico tan fuerte resulta imprescindible para que se perpetúe como el club por excelencia del país. Así, a poco que le sale competencia —en los últimos 15 años han sido el Borussia Dortmund, el Stuttgart, el Bayer Leverkusen o el Werder Bremen—, ésta desaparece a través de los fichajes. ‘Ave que vuela, a la cazuela’.

Götze, Lewandowski y Hummels, del Borussia Dortmund; Sebastian Rode —hoy en el BVB—, del Eintracht de Frankfurt o Joshua Kimmich, del Stuttgart, siguen una tradición consolidada desde hace décadas con los Matthäus, Effenberg, Basler, Deisler, Ballack, Zé Roberto, Salihamidžić, Klose, Kahn, Scholl, Élber o Mario Gómez, que en distintas épocas también vistieron la camiseta del Bayern. Algo que se complementa con la importación, en los últimos tiempos, de talento joven que no encuentran en la región —como Alaba o Kroos—. Se trata de debilitar al rival y no preocuparse por demás a la hora de ganar la competición nacional. Algo que, esta temporada, tiene visos de cambiar con el Red Bull Leipzig en escena.

1. FC Koeln v 1899 Hoffenheim - Bundesliga

Los últimos que parecen haber atraído la atención de la Secretaría Técnica del Bayern son Sebastian Rudy y Nicklas Süle, ambos jugadores del sorprendente Hoffenheim. La llegada de Julian Nagelsmann y la consolidación de Rudy en la Selección nacional parecen ser razones suficientes de peso para incorporarles. Rudy, que termina contrato en 2017, desea cambiar de aires, lo que demuestra el hecho de no haber querido renovar por el Hoffenheim. Mientras tanto, Niklas Süle aparece como uno de los centrales con mayor futuro —y un gran presente— en Alemania.

Mediocentro, lateral, interior e, incluso, mediapunta. Polivalente es el adjetivo que mejor define a Sebastian Rudy, un futbolista formado en la cantera del Stuttgart y que se marchó del primer equipo en 2010 para recalar en el Hoffenheim. Ha sido (y es) indiscutible en las distintas etapas de diferentes entrenadores. En él se observa un despliegue y derroche físico que le ha permitido jugar en banda, especialmente desde que Julian Nagelsmann se hiciera con los mandos del equipo de Sinsheim en febrero de 2016 debido a la enfermedad de Huub Stevens. Es en esta etapa donde más protagonismo ha tenido: la preponderancia del Hoffenheim de dominar a sus rivales le permite tocar mucho más balón y de una forma decisiva. De buen pie, tácticamente disciplinado y con grandes dotes de liderazgo, Rudy ni se esconde ni pasa desapercibido cuando el equipo necesita que el centro del campo hile con la delantera. Esa habilidad le ayuda también en el golpeo desde media distancia y las llegadas desde segunda línea, así como en el balón parado. Y, a pesar de todo, tiene condiciones físicas para la disputa. Un auténtico pulmón, con una notable calidad técnica en el pase y golpeo a balón parado que a buen seguro encajará como jugador de rotación en el Bayern de Ancelotti.

Con 21 años, Niklas Süle ya es titular indiscutible en un equipo de élite y con la Selección olímpica germana, con la que consiguió la medalla de plata en los juegos de Rio 2016. Natural de Frankfurt y formado a medias entre el Eintracht y el Darmstadt, Süle llegó al Hoffenheim de la mano de Ralf Rangnick con 15 años para debutar con 18 en el primer equipo. Su altura y su complexión pueden hacer pensar que se trata de un central lento y que sufre ante delanteros, extremos y mediapuntas muy veloces y más ágiles que él. Pero engaña. Además de ganar los duelos aéreos, también anticipa y corrige con suficiencia los errores de sus compañeros. De buen golpeo con el pie derecho, Süle ha jugado en todos los puestos de la defensa, aunque como mejor rinde es en el puesto de central a pie natural. Solvente en el desplazamiento largo y cambios de orientación, el ’25’ del Hoffenheim se suele sumar al ataque no sólo en jugadas a balón parado, sino cuando su equipo está muy metido en campo rival y necesita un buen balón bombeado o un recurso alternativo al balón parado ejecutado, muchas veces, por Sebastian Rudy. Especialista en el marcaje cuerpo a cuerpo, a Süle no le falta zancada para poder alcanzar con facilidad a los delanteros y anticipar o ir al suelo mediante un ‘tackle’, lo que le ha provocado amonestaciones de más. Aún debe mejorar en cuanto a salida de balón efectiva, pero, sin embargo, es muy posible que si termina fichando por el Bayern no tenga esa responsabilidad.

De este modo, el Bayern apuntalaría su fondo de armario además de garantizarse dos refuerzos de buen nivel para tener una plantilla más amplia, debido a la más que probable baja de Xabi Alonso y la escasa disponibilidad de Badstuber. Un central que complementaría con el perfil de jugador que es Mats Hummels y un mediocampista capaz de desempeñarse en diferentes roles sin perder un ápice cualitativo. Dos reclutas necesarios para el imperio del Cayo Mario alemán.

22/12/2016

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