Fornals

pablofornalsSERGIO DE LA CRUZ | Cuando el jeque Al Thani llegó al Málaga, un trabajo quedó fuera del alcance de los focos. Ocultado a los ojos de los mortales, el engranaje de la cantera de Martiricos siguió funcionando. Isco, Cazorla, Toulalan, van Nistelrooy, Joaquín y compañía acapararon las atenciones, el fatídico arbitraje en Dortmund privó a la entidad de unas semifinales de Champions… Y, mientras tanto, en la trastienda de un equipo reformado a golpe de talonario se fue gestando una hornada de jóvenes realmente prometedores que, casi por sorpresa, han irrumpido en la realidad malaguista. Llegar sin avisar, la especialidad del último de ellos: Pablo Fornals.

Con el ‘31’ a la espalda, el bueno de Pablo ha sabido convertir la llegada desde atrás en un arte. Sin ser visto, casi por una especie de artificio que aún se les escapa a Prandelli y a sus chicos, apareció dos veces en la frontal del área, ajenos todos a su presencia y él al caos cerca de Diego Alves. Primero, con un zurdazo de volea; después, con un derechazo en el descuento para asestar un escobazo más a la piñata que es ahora mismo Mestalla. Un regusto especial de satisfacción debió de tener el castellonense al sepultar un poco más al eterno rival, un Valencia al que, tal y como refleja Enrique Ballester en su imprescindible “Infrafútbol”, no se le quiere demasiado en Castalia.

Fornals es un tipo especial. Jugó en Villarreal sin importarle ir después al antagónico Castellón (¡herejía!) antes de marcharse en plena adolescencia. No le afectó demasiado y vivió escalando por el filial del Málaga, puliendo aptitudes, forjando un carácter marcado. Debutó el curso pasado con un empate en el Bernabéu y hace poco se hizo notar recriminando a Neymar un piscinazo en otro empate, esta vez en el Camp Nou.

Los últimos meses han transcurrido muy deprisa para él: llegó a ser internacional antes de la Eurocopa, brilló en la pretemporada del equipo, se quedó atrás al inicio del curso… y volvió a llegar por sorpresa. Recio y Kuzmanović cayeron y, de repente, ahí estaba él, presto para cubrir el hueco y convertirse en el mejor acompañante de Camacho en la medular. Encadena ocho partidos como titular, suma tres goles y sólo Sandro ha marcado más que él. Únicamente suma 36 partidos en LaLiga, pero la competición no le queda ni mucho menos grande. Aunque apenas sea un chaval de 20 años.

En un camino sin marcha atrás, Fornals mantiene como puede los pilares de la vida ya asentada en Málaga. Trabajo duro, montañas y montañas de crecimiento por atender, la confianza de Juande… Lo necesario para un futuro prometedor que ha de tener en salmuera: aún tiene ficha y dorsal del filial. Ha dejado de lado el Comunio, pero sí reconoce que mira sus puntuaciones. Contra el Valencia, por supuesto, sacó las tres picas.

09/12/2016

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