FC Piqué

pique-manoMARIO BECEDAS | Se ha quedado él solo. Aunque pareciera increíble cuando Guardiola le sentó en el último Clásico del entrenador, aquel en el que Mourinho se llevó su Liga. Aunque pareciera increíble cuando meses más tarde apareció en el Allianz, ya es casualidad que también ante Guardiola, queriendo protagonizar ‘Breaking Bad’. Incluso aunque pareciera increíble cuando Luis Enrique llegó en 2014 y puso las urnas para elegir capitán y él se quedara humillantemente fuera de la terna. El Barça es ahora mismo un solar en el que se oye sólo el eco de Gerard Piqué.

Capaz de lo mejor y de lo peor, nos hizo saltar por las escaleras con su 2-6 en el Bernabéu y querer empaquetarle junto a Alves lo más lejos posible después. Nos impresionaba con sus entrevistas en las que se destapaba como prometedor industrial del videojuego y luego salía a gritar el “Kevin, contigo empezó todo”. Defendía una Cataluña remando sola, pero no quería renunciar a España. Apareció en la Diada, pero después defendía el votar, no el ‘sí’. Se reía con Ramos, pero le reprochaban el catalán en las ruedas de prensa. Fue de lo mejor de la última Eurocopa pese a los pitos de media España, pero unas mangas le apuntaron en la cabeza.

En el proceloso mundo de Piqué la madurez ha ido llegando tímida, sin querer. Un día estás bailando el ‘Waka Waka’ y cuando te giras ya tienes dos hijos. Otro día estás escupiendo la espalda de alguien y tirando una bomba fétida y cuando te giras anuncias que después del Mundial de Rusia dejas la Selección porque ya no puedes más con el ruido. Es significativo que desde este último anuncio Piqué haya empezado a jugar más serio y más en serio. Ante un Barça en la ruleta rusa de la tercera temporada de Luis Enrique, el ‘3’ está siendo el único ‘hors catégorie’ en las gráficas que deja el equipo en cada partido.

Con un Messi que no se ha ido pero que no vuelve, con un Neymar que no, un Suárez que tampoco, un Iniesta lesionado y melancólico y un Busquets que no se encuentra, todo ha quedado en manos del que ahora es capitán de facto. Hasta el punto de que, tras el pésimo partido en Anoeta fue el único que salió a hablar para decir que jugando así no se ganaría la Liga. A las pocas horas espetó, sin embargo, que ganando el Clásico de este fin de semana la cosa cambiaría. Parece contradictorio, pero qué quieren, es la máxima de los portavoces, y el del Barça, ante los vetos del club y la nubosidad de la directiva —Bartomeu labios sellados mediante— es ahora él.

Piqué siempre dijo que más que entrenador, algún día querría ser presidente del Barça. Si esto sigue así, puede que acabe siéndolo. Ya no basta con centrarse en lo personal, ser el mejor en el campo, arengar a los demás compañeros, iniciar la jugada, dar apoyos, corregir pérdidas, ir bien por alto, no renunciar al peligro en ataque o incluso crecerse ante el Madrid —es el último culé que, a día de hoy, ha marcado a los blancos—. Ni siquiera basta con que el propio Piqué fuera quien organizara hace un año la cena que ha acabado con Rakuten como nuevo y multimillonario patrocinador del club. Es posible que, en adelante, hasta tenga que declarar por el fichaje de Neymar. Bienvenidos al FC Piqué. Él no quiere ni mirar.

02/12/2016

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s