Asenjo

sergioasenjoFIRMA DE FRANCISCO JAVIER ROLDÁN | Ha demostrado que resurgir no sería un problema, ya que aún le restan cuatro vidas. Sergio Asenjo ha vuelto a ser convocado por la Selección española, esta vez la de Julen Lopetegui. Una merecidísima segunda llamada, por delante de otros grandes porteros como Sergio Rico o Adrián, y junto a De Gea y Reina. Y hay que hablar de dicho merecimiento no sólo por su extraordinario nivel, que desde que explotó en el Valladolid hace ya más de una década y hasta sus 27 años actuales ha conseguido mantener y madurar. La recompensa le llega, también, por ser único en su especie. Un híbrido humano, futbolístico y animal con unas cualidades diferentes.

Según el dicho popular, los gatos son casi inmortales dada su enorme capacidad física y resistencia. Asenjo, como otros tantos de la estirpe de los arqueros, es un felino, un auténtico gamo entre los tres palos. Piensa como el ser superior que es en su profesión, actúa cada fin de semana como su excelente preparación le permite y reacciona en décimas de segundos para interceptar el balón como si se tratara de un reflejo natural. Por tanto, en estos aspectos, no es del todo diferente a otros cancerberos. Lo que sí le ha hecho exclusivo es su capacidad de revivir. Del felino, a diferencia de sus homólogos, no ha tomado sólo el movimiento: ha usurpado sus siete vidas.

En la temporada 2007/08 Asenjo llamó la atención del panorama futbolístico español por sus constantes exhibiciones con el club vallisoletano. Un guardameta ágil, de finos reflejos y gran potencia de piernas. Su corpulencia no era óbice para llegar a los laterales y su mediana estatura —1’82 metros— tampoco lo era para limpiar los ángulos. El Atlético de Madrid le pescó. Y es que su salto a un grande era cuestión de tiempo.

La siguiente campaña disfrutó de titularidad, con un total de 26 partidos. Hasta el mes de mayo, donde llegó la primera de sus, hasta ahora, tres tentativas de homicidio profesional. Rotura de los ligamentos de la rodilla derecha y ocho meses en el dique seco. Si hubiera sido un jugador normal, todo hacía suponer que los pasos que había avanzado se marcharan por la borda. Pero él no lo es. La recuperación fue larga, pero nunca dudó. La explosión de Courtois le cerraría el hueco a una posible reaparición exitosa, y una cesión al Málaga fue una nueva oportunidad para él.

Ya en el conjunto andaluz, menos de un año después, siendo febrero de 2011 y contando con 22 años, Asenjo recaía, lo que significaba seis meses más alejado de su pasión. Tras las dos fracturas, su carrera pareció ir a menos y el balance final de su trienio de contrato en el conjunto madrileño se saldó con menos de cinco partidos anuales.

El Villarreal, equipo ojeador de talentos y facilitador de nuevas oportunidades por antonomasia, le devolvió la ilusión en el verano de 2013. Asenjo se preocupó de volver a sanar y el Villareal de hacerle jugar y de no dejarle caer en el olvido. Así, en las temporadas 2013/14 y la siguiente el arquero aprovechó un nueva vida, asentándose en la portería y sumando más de 30 encuentros cada año.

La que comenzaba en 2015 pretendía ser la tercera sin sobresaltos, pero acabaría siendo otra bala gastada. En siete jornadas, el palentino exhibió el catálogo de virtudes que ya venía demostrando. Los reflejos, la colocación o el dominio aéreo, cualidades genéricas exigidas en cualquier equipo de Primera división; y otras más específicas, demandadas en un conjunto como el Submarino Amarillo —en el que prima el esférico a ras de césped—, como el dominio del juego con el pie y el achique de espacios en el mano a mano. Todo aderezado con esa confianza que dan los partidos jugados al primer nivel.

Pero la desgracia volvió a cernirse sobre él. ‘Es más entretenido intentar matar a un casi perpetuo, ya que habrá múltiples oportunidades para ello, tantas como nuevas vidas se procure’, pensaría la Parca. Era el mes de abril y una nueva rotura de ligamentos cruzados de la rodilla le sobrevino. Más meses lejos de los terrenos de juego. Eso sí, ni hablar de abandonar.

Esta temporada, ya recuperado, con la marcha de su compañero y competidor Aréola, Asenjo, una vez más, ha demostrado estar en plena forma. En la primera mitad de campeonato se ha convertido en el portero menos goleado, demostrando que su rodilla vuelve a hincarse en el césped sin ese miedo que la primera vez que se puso los guantes. Y Lopetegui no ha querido obviarlo convocándole para el partido de clasificación para el Mundial de Rusia contra Macedonia y el amistoso ante Inglaterra. Asenjo ha vuelto y esperamos que no sea necesario que tenga que volver a irse. Sergio, ya conocemos tu don, tu coraje, tu voluntad, tu profesionalidad y tu valentía: no pongas más a prueba nuestra fe.

27/11/2016

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