Sueños de emperador

jesusvallejoFIRMA DE SHARK GUTIÉRREZ | “Si no te sale ardiendo de lo más profundo de ti, a pesar de todo, no lo hagas. A no ser que salga espontáneamente de lo más profundo de tu corazón, y de tu mente, y de tu boca, y de tus tripas, no lo hagas. Si tienes que sentarte durante horas, con la mirada en la pantalla fija de tu ordenador, o clavado en tu máquina de escribir, buscando las palabras, no lo hagas. Si lo haces por dinero o fama, no lo hagas. Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama, no lo hagas. Si tienes que sentarte, y reescribirlo una y otra vez, no lo hagas. Si te cansa sólo pensar en hacerlo, no lo hagas. Si estás intentando escribir como cualquier otro, olvídalo. Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti, espera pacientemente. Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa. Si primero tienes que leérselo a tu esposa, o a una novia, o a un novio, o a tus padres, o a cualquiera, no estás preparado. No seas como otros tantos escritores, no seas como tantos miles de personas que se llaman a sí mismos escritores. No seas soso, aburrido y pretencioso, no te consumas en el amor propio. Las bibliotecas del mundo bostezan hasta dormirse con esa gente. No seas uno de ellos. No lo hagas. A no ser que salga de tu alma como un cohete, a no ser que quedarte quieto pueda llevarte hasta la locura, al suicidio o al asesinato, no lo hagas. A no ser que el Sol dentro de ti esté quemando tus tripas, no lo hagas. Cuando sea verdaderamente el momento, y si has sido elegido, sucederá por sí solo y seguirá sucediendo hasta que mueras o muera en ti. No hay otro camino y nunca lo hubo”.

Charles Bukowski describía así, con voz profunda, firme y sin perder un grado de delicadeza, esta poesía con un mensaje de fondo claro: si quieres ser escritor, tiene que salirte del alma. Sólo así podrás ser diferente, distinto y reconocible entre las miles de personas que tienen tal consideración de sí mismos. Lo que menos esperaría un escritor de su calado es que ese mismo mensaje fuera exportable a un futbolista. Quizá porque eso de darle patadas a un balón no tenía demasiado de literario para él, o porque el fútbol, en ese momento, sólo se reducía a Benedetti o a Fontanarrosa entre sus grandes exponentes. Eso sí, ser escritor de su propio destino es que algo que bien podría vincular a Bukowski con el deporte rey por excelencia en el continente europeo y latinoamericano.

Dicho de otra forma, Jesús Vallejo emula —y sigue— el ejemplo del poema que el escritor alemán predicaba en “Así que quieres ser escritor”. El jovencísimo central maño parece haberse embarcado en una aventura que, como presumible destino final, tiene su meta en el Real Madrid. Antes parece haber elegido Alemania para probarse en la élite, casi de forma definitiva. Ha saltado al vacío y, de momento, parece que lleva el paracaídas abierto y bien apretado para caer de pie en el conjunto de Concha Espina. Decantarse por la Bundesliga como primer punto de apoyo no parece extraño para la plantilla del Real Madrid. Bien porque salen de allí con las máximas aspiraciones —Netzer, Stilieke, Khedira u Özil— o porque, simplemente, encuentran acomodo y una exigencia menor a la que el Bernabéu somete a sus jugadores. Especialmente a los jóvenes, a los que se les demanda un gran nivel desde el primer día. Formar parte del Real Madrid es sinónimo de tener concentración y, sobre todo, los pies en el suelo. Así lo hicieron Dani Carvajal, Álvaro Morata o Marco Asensio, quienes bajaron un escalón de exigencia para subir dos en rendimiento. Con Jesús Vallejo el Real Madrid ha hecho lo propio: repetir la fórmula que más y mejor funciona, máxime cuando va a estar un tiempo sin poder fichar.

vallejo

En lo relativo a la personalidad, Vallejo goza de una extraordinaria madurez a sus 19 años. Responsable, con una gran estabilidad en su vida personal, únicamente le queda concentrarse en lo profesional. Algo que con Niko Kovač está consiguiendo en Frankfurt. Sus cualidades futbolísticas son del todo conocidas por el público español: casi infranqueable por alto, donde nunca da un balón por perdido, lee e interpreta bien al rival para así anticipar cualquier acometida de los atacantes exhibiendo una gran velocidad de reacción ante cualquier situación que requiera de su presencia. Pegajoso en el marcaje, con muy poca tendencia al fallo y bastante solvente cuando tiene que iniciar el juego desde atrás —aunque no sea su especialidad—, el estudiante de INEF parece haber encontrado la confianza de Kovač, el entrenador de un Eintracht que ha encumbrado a Vallejo coo uno de los futbolistas preferidos dentro de su plantilla.

En este sentido, la marcha de Carlos Zambrano obligó al club de Frankfurt a buscar su propia ‘armonía’ defensiva. Kovač le ha dado a Vallejo la titularidad desde el tercer partido de la temporada y el defensa parece responder, como casi todo el equipo, a un gran arranque de temporada. Esto le ha permitido cobrar relevancia en la Bundesliga, donde el Eintracht está asentado en la zona noble con una plantilla de calidad media dentro de la primera división germana. El dibujo del Eintracht está siendo diáfano: una línea de tres centrales, en la que Vallejo comparte posición con el jamaicano Hector y el argentino Abraham —con experiencia en la LaLiga tras su paso por el Getafe—, ayudado de dos laterales largos, una pareja de centrocampistas (entre los que está el tinerfeño Omar Mascarell), Marco Fabián en la mediapunta y Alex Meier como máxima estrella, compartiendo puesto con Seferović o el recién llegado Branimir Hrgota. Se trata, en definitiva, de un equipo con el mismo desarrollo y estilo que tan de moda está en Alemania, aunque con ese toque de habla hispana en tres de las líneas de su dibujo táctico. Prioridad a atacar por las bandas cuando tienen la posesión, con Omar de organizador y Vallejo resguardando a un Hradecký que también se deshace en elogios hacia el maño. A día de hoy, el Eintracht es el cuarto equipo menos goleado de la Bundesliga y quien mejor rentabiliza sus goles. Ha pasado con éxito, desde el punto de penalti, sus enfrentamientos coperos y tiene unas perspectivas de terminar el año 2016 de manera inmejorable, muy al contrario que hace unos meses, cuando se jugó su permanencia en la Bundesliga.

No es Frankfurt, precisamente, la ciudad más bonita del mundo, por lo que Vallejo tiene poco con lo que distraerse y mucho en lo que concentrarse. Con los pies en el suelo, saltando a por cualquier balón que caiga en su zona, empleándose con contundencia en el juego a ras de césped y con la mirada fría de un joven César que soñó con ser un Káiser. Mucho más de lo que Bukowski imaginó ser y fue: escritor.

13/11/2016

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