Madurez, divino tesoro

marcos_alonsoSERGIO MENÉNDEZ | Dice Hazard que el motivo de su buen estado de forma actual es su cambio de mentalidad con respecto a la pasada temporada. Cuenta que ahora está tratando de jugar como cuando era niño. “Disfrutando”, resume, reconociendo con ese pequeño matiz lo falto de alegría e inspiración que estuvo a lo largo de la campaña anterior. Nada que no se supiera ya.

No es el único arrebato de sinceridad, sin embargo, que el el belga ha protagonizado a lo largo de las últimas horas. Parece que otra buena parte de la culpa de su plenitud, según relataba al final del partido del sábado ante el Everton en Stamford Bridge, se debe a la irrupción en el esquema de Conte de un compañero, igualmente, en estado de gracia. A él y su enorme capacidad de despliegue desde el carril interior izquierdo le ha atribuido su liberación de tareas defensivas, lujo que le ha permitido reservar físico y talento para volcarse en rentabilizar su faceta atacante. Conducir, asistir y rematar. Prueba de ello son el par de goles que el ’10’ del Chelsea había conseguido hacía solamente unos minutos, lo que le sitúa con siete tantos en lo que va de Premier League, un gol por encima de la suma conseguida la temporada anterior en todas las competiciones.

Curiosamente, el origen del buen momento del nuevo ángel de la guarda de Hazard no guarda relación, en cambio, con una regresión a la infancia. Todo lo contrario. Ya no resulta tan precipitado afirmar que Marcos Alonso, que el pasado fin de semana, apenas unos segundos más tarde del primer gol de su socio, estrenó su cuenta anotadora en Londres, ha alcanzado su punto óptimo de madurez futbolística. Le llega todavía joven, al borde de los 26, pero con un buen puñado de experiencias interesantes a sus espaldas. Alguna, en lo que se refiere a su vida privada, sonrojante, pero igual de valiosa a la hora de forjar la personalidad de un futbolista que da la sensación de encontrarse en el momento más decisivo de su carrera.

Hijo y nieto de futbolistas, Marcos heredó de su abuelo, ‘Marquitos’, contemporáneo de Rial, Puskás, Gento y Di Stefano, el madridismo y su posición sobre el césped. También homónimo de su padre —alias ‘El Pichón’—, ex delantero de Racing de Santander, Barcelona, Atlético de Madrid y Logroñés, le viene su prominente mandíbula de piraña y, seguramente, la proyección ofensiva. A pesar de que Conte, dada su polivalencia, le está alineando a la altura de la medular, lo cierto es que el nuevo secundario de lujo de los ‘blues’ empezó a hacerse un nombre partiendo desde la retaguardia. Durante su etapa en la Fiorentina, club al que el Chelsea abonó en verano 27 millones de euros a cambio de sus servicios, de hecho, Montella y Paulo Sousa llegaron a disponerle en el eje de la zaga formando pareja con Gonzalo Rodríguez o Astori.

Provisto de un físico, una zurda y unas condiciones técnicas privilegiadas, el más junior de los Alonso es también un jugador de enorme fortaleza mental. Sólo así se explica que el accidente en el que se vio envuelto en Madrid en mayo de 2011, cuando militaba en el Bolton, mientras conducía bajo la lluvia a toda velocidad por Sinesio Delgado tras una noche de fiesta no le afectara en su rendimiento. No hay que olvidar que el siniestro se saldó con la fallecimiento de una de las ocupantes de los asientos traseros. Y que, si bien la joven cometió la irresponsabilidad de no abrocharse el cinturón —lo que explicaría por qué el resto de viajeros apenas sufrieron unas magulladuras— Marcos dio positivo en alcoholemia. Un situación delicada que el entorno del futbolista manejó con la máxima discreción, que durante un tiempo mantuvo en su horizonte la posibilidad de ir a prisión, pero que finalmente se resolvió a través de una sanción económica, la retirada temporal del carnet y una cuantiosa indemnización para la familia de la joven.

De aquella noche ha pasado ya más de un lustro en el que el jugador, a la luz de sus actuaciones recientes, parece haber alcanzado la madurez, el asiento y la templanza que se requieren para afrontar este momento tan crucial con garantías de éxito. Por lo demás, si a su compromiso, talento individual y capacidad de asociación se une la suerte con las lesiones, podríamos estar hablando de un valor a tener en cuenta en el futuro inmediato del fútbol español. Esperemos que Lopetegui, que también da la imagen de tipo maduro, sepa descolgar el teléfono a tiempo…

08/11/2016

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