Roberto Torres

robertotorresJULIÁN CARPINTERO | Había que ser muy optimista para pensar que Osasuna no iba a sufrir para continuar un año más en la Liga Santander. Sin embargo, su vuelta a la élite del fútbol español después de dos temporadas de infarto en la categoría de plata está siendo más dura de lo esperada. O, al menos, eso es lo que dicen los números cuando ya se ha disputado un cuarto del campeonato: cinco derrotas, cuatro empates y una sola victoria para un cuadro, el de Enrique Martín, que todavía no sabe lo que es dormir una jornada fuera de los puestos de descenso. Pese a todo, la afición ‘rojilla’ aún tiene algún que otro motivo para creer que pueda haber tres equipos que en mayo hayan hecho menos puntos que ellos. Y el principal tiene nombre y apellidos: Roberto Torres.

No debe ser fácil ser Roberto Torres. A sus 27 años, el ezcabartés —que en su carrera no ha vestido otra camiseta que no sea la de Osasuna— está viviendo en sus propias carnes la dificultad de liderar a una plantilla joven e inexperta en la que únicamente Miguel Flaño y De las Cuevas superan el centenar de partidos en Primera. Para afrontar el regreso con un mínimo de garantías, Martín ideó un 5-4-1 con un funcionamiento similar al de as legiones romanas. Así, la clave pasaba por ser fuertes en defensa y tener las líneas muy juntas para conceder lo menos posible e intentar marcar algún gol en una jugada de estrategia o aprovechando la pelea constante de Sergio León. Con eso y el aliento de El Sadar podría bastar. Pero en una competición tan rica y tan compleja tácticamente como lo es la Liga Santander prescindir de un plan B es atarse la soga al cuello. Y prueba de ello son los 20 goles en contra que han encajado unos inseguros Nauzet, Mario y Álvaro Fernández, un dato que refleja que no por acumular más gente atrás se defiende mejor.

En este sentido, las dificultades que Oier, David García o Unai están encontrando para frenar a ataques tan dinámicos como los de Real Sociedad o Villarreal hablan del fracaso de la idea inicial de Martín, que no ha conseguido que su equipo defienda con solvencia y pueda buscar las contras a base de velocidad o de balones largos. No en vano, el gran problema de Osasuna es que cuando son ellos quienes tienen el balón tampoco están encontrándose cómodos. Ya sea por la falta de confianza, por el déficit de calidad de la plantilla —más aún después de la marcha de Mikel Merino a Dortmund— o por la suma de ambas todo se resume a lo que pueda construir un Roberto Torres que está actuando de interior por la banda derecha y que tiende a ocupar la zona de la mediapunta para dejar la banda al lateral y poder conectar con Sergio León y Oriol Riera.

En este sentido, al ’10’ osasunista —que se perdió las dos primeras jornadas por unas molestias en el pubis que arrastraba desde el final de la temporada pasada— no le quema la pelota en los pies, no le tiemblan las piernas a la hora de lanzar un penalti y no se arruga cuando es necesario bajar al barro. Como muestra ahí están los cuatro tantos que ya ha anotado en apenas ocho partidos (todos ellos en jornadas consecutivas) y que han significado, por ejemplo, el empate frente a Las Palmas y el triunfo contra el Eibar en Ipurua, además del punto que sacaron en su visita a San Mamés, pues de sus botas nació el gol de Oriol Riera. Pero casi más llamativas que esas cuatro dianas son las 45 recuperaciones de balón que ha realizado y que le sitúan como el segundo jugador de la plantilla navarra en número de robos, únicamente superado por Oier y por delante de un teórico especialista como Fausto Tienza.

Pese a todo, la tarea que Roberto Torres tiene por delante es titánica. Como les pasó a Jozabed y Morales con Rayo y Levante, respectivamente, su misión es la de salvar a un equipo que, hasta el momento, no ha demostrado ser mejor que Sporting, Betis, Granada o Deportivo y en el que sólo Álex Berenguer y Sergio León —recientemente nombrado mejor delantero de la Liga 1 2 3 la pasada campaña— parecen dispuestos a acompañarle. Un viaje al que, por el momento, no se han sumado ni Rivière ni Fran Mérida ni Čaušić, tres de los fichajes que deberían haber elevado el nivel de un una escuadra a la que la temporada se le va a hacer muy larga. A pesar de Roberto Torres.

02/11/2016

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