No me dejes (ni un segundo más)

leomessiFIRMA DE ALAN ALBERDI | Decir fútbol es decir Messi. Messi es argentino, y no se fue: lo volverá a intentar. Esta vez, con Edgardo Bauza como comandante de un barco cansado de estrellarse metros antes de llegar al destino final.

Conducir a San Lorenzo de Almagro hacia la primera Copa Libertadores de su historia puso a Edgardo Bauza entre los entrenadores más nombrados del país. Nadie quedó sin opinar: antes, durante y después de obtener aquel título, los métodos de Bauza fueron debatidos por propios y extraños. De hecho, muchos de los propios hinchas del Ciclón se mostraban disconformes ante un estilo de juego por demás equilibrado, previsible, falto de sorpresa. Pero Bauza siempre volvió a enderezar su barco y San Lorenzo se acostumbró a ser protagonista.

La elección del ‘Patón’ —en medio de una crisis política, técnicos que se negaron y otros que no podían asumir por problemas contractuales— resultó lógica por su perfil bajo, trabajador y acostumbrado a lidiar contra la opinión mediática. ¿Pero qué se esperaba de la Selección de Bauza? ¿Y qué se ha visto en estas primeras cuatro presentaciones?

El debut ante Uruguay fue, hasta ahora, el único triunfo del entrenador al frente de la Albiceleste. Fue, por ser el primer partido de una nueva era y ante el líder de las eliminatorias, un partido muy importante. Los de Óscar Tabárez han demostrado una fortaleza defensiva brillante y a día de hoy es muy difícil dejarlos con las manos vacías. Argentina debió ir a buscar el resultado. Por momentos lo hizo bien y en otros no tanto, pero acabó ganando por obra y gracia de Lionel Messi: un rodeo al borde del área y un disparo que se desvió en uno de los tantos defensores. Luego, orden y garra para aguantar el triunfo.

Pero ya en la siguiente jornada, Messi estuvo ausente y muchos de sus compañeros también. Argentina no lo hizo nada bien ante Venezuela, pero logró llegar al empate por el empuje de un plantel que más de una vez ha tenido que demostrar su valía en ausencias de su capitán, pero que nunca ha terminado de despejar dudas. Más bien todo lo contrario, esas dudas ya son certezas: Argentina sin Messi es un equipo más.

Los enfrentamientos ante Perú y Paraguay dejaron en claro que lo colectivo, sin el mejor del mundo, es inexistente. El empate ante Perú fue casi un milagro, pues Argentina no generó peligro y mostró muchas dudas en lo defensivo, quizá el aspecto que menos incertidumbre generaba tras la elección de Bauza. Contra Paraguay la imagen fue aún peor, con una defensa completamente nueva que no dio abasto contra la velocidad de los atacantes rivales, y ni una mínima idea de cómo romper el cerrojo paraguayo.

-La zurda de Messi

En un país tan futbolero, la posición actual de repesca para jugar el Mundial de Rusia 2018 es sinónimo de caos. Desde el periodismo y gran parte del público se habla de una crisis que parece no tener salida. En la calle es frecuente escuchar que se debe ‘borrar’ de la Selección a muchos, entre los que Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín continúan siendo los principales apuntados. Pero la respuesta de Bauza va hacia otro lado, ya que el ‘Patón’ les renueva la confianza una y otra vez a los cracks mundiales cuestionados en la Albiceleste. Ahora también se aprecia que Messi no sólo es el mejor desde lo futbolístico, sino también es el único capaz de ofrecer respuestas anímicas, primero en sus compañeros y luego en la gente. En ambientes hostiles, Messi nunca deja de ser Messi. Toma la pelota y es capaz de ofrecer un sinfín de soluciones. En cambio, a sus compañeros se les ve paralizados por el nerviosismo. Esto puede observarse en la falta de movilidad para ofrecerse como posibles receptores de un pase, pero también en el destino simple y previsible que se le da a la pelota. Sólo Dybala, el gran reclamado por periodismo y público, se ha mostrado capaz de gambetear para dejar atrás rivales y abrir nuevos caminos de ataque. Esto Messi lo ofrece siempre y con una naturalidad pocas veces vistas. Ir a marcar al mejor jugador del mundo significa correr el riesgo de quedar pintado y romper con la estructura defensiva.

Argentina no está en una situación cómoda y tampoco tiene un calendario accesible. Dependerá mucho del regreso de Messi y el carácter del ’10’ para hacerse cargo —una vez más— de una situación desfavorable. Bauza va a confiar en una camada de jugadores que está acostumbrada a sufrir, pero también a luchar hasta el final. Lo común sería que la Albiceleste se clasifique para el Mundial. Y allí, ya se sabe, las cosas serán diferentes. El entrenador deberá trabajar para corregir todos los errores mostrados en estos cuatro partidos, principalmente, en la falta de variantes para lograr el juego de asociación. Pero también mucho de esto podrá camuflarse bajo la zurda mágica de Messi. Otra vez, como casi siempre, el contexto no le ayuda. Pero Lionel lo volverá a intentar. No lo hace por Bauza ni para callar críticas ni para demostrar su jerarquía. Lo hace, sencillamente, porque es argentino.

17/10/2016

Alan Alberdi es periodista y responsable de la web http://www.pasionfulbo.com

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