Año IV

falso9DAVID PALOMO. LA CALLE DEL 8.000 | Cuatro años. Ay, cuatro años. Y el papel, muerto, palidece en sostenida relevancia. Él, obviamente, es más delgado —y nosotros más gordos—, pero se resiste a entonar su réquiem. Se tambalea, sí, como el postureo converso en Twitter, el contador de followers del ego o el ‘me gusta’ sin quererte del compromiso social. Igual, por cierto, que las webs, vendidas en su independencia a la dictadura viral del pinchazo —no todas, por suerte—. Pero siempre con la tinta presente: pixelada o impresa. Esa que no muere ni cuando es sustituida por el megáfono del youtuber, tertuliano de la modernidad cultivado entre el ‘roncerismo’ y el ‘Aló, Presidente’. Es, dicen, el cambio. Quizá, otra forma de contar. ¿Distinta? Puede ser. Y poco importa. El nuevo periodismo, fundido —o confundido— entre el viejo, busca hacer lo de siempre: encontrar una historia, a ser posible, fruto de una conversación. Como se forjó esta web y varias amistades. Cuatro años. Ay, cuatro años de Falso 9. Y qué bonito que sigues ahí.

JULIÁN CARPINTERO. A SOL Y SOMBRA | Cuatro años. El tiempo que se tarda en intentar ganar un Mundial. Ese que España entregó en Salvador de Bahía con el vuelo de van Persie. Ese que a Messi se le escapó por culpa de Götze. El del ‘Mineirazo’, el mayor trueno en la historia de la Copa del Mundo. El del mordisco de Suárez. El del ano desgarrado de Mascherano y los penaltis de Krul. Cuatro años. El tiempo en que se fueron tres genios transgresores como Di Stefano, Cruyff y Luis. El tiempo en el que el antipático Bayern pasó a ser un icono de la modernidad futbolística. Cuatro años. Como los goles de Lewandowski una noche de abril. Un tiempo en el que lo imposible puede ser real, como Chile reinando en América o Éder dándole a Portugal el trono de Europa. Cuatro años en los que ‘la novia de Italia’ volvió a jugar una final de Copa de Europa y en los que el Manchester United sigue añorando a Ferguson. Cuatro años en los que River regresó de entre los muertos y el Atlético de entre los vivos. Cuatro años para que China se haya convertido en el nuevo Eldorado y para que en África se desvirgara la impotente Costa de Marfil. Para que dijéramos adiós a Drogba, a Beckham, a Scholes, a Puyol, a Zanetti, a Giggs, a Seedorf. Pero no a Totti. Para que perdiéramos una parte de nuestra juventud. Para que sigamos ganándola en los próximos cuatro.

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SERGIO MENÉNDEZ. TRIBUNA HIPSTER | No cabe duda que Casemiro fue un hombre determinante en el feliz desenlace que tuvo la pasada temporada para el Real Madrid. Sirva el ejemplo del protagonista de ‘Malos tiempos para la lírica’ y depositario de confianza del entrenador por sorpresa Zinedine Zidane a la hora de sostener a un club sumido en una crisis de juego no falta de precedentes para ilustrar lo que esta brillante ocurrencia que hoy celebra su cuarta efeméride supuso en su día para el humilde morador de Tribuna Hipster. Corría el verano de 2012. Malos tiempos, también, para cinco amigos recién licenciados en periodismo. Típico contexto en el que afloran las ideas que suceden cuando se agudiza el ingenio, que es lo que viene con la necesidad. Necesidad de matar un gusanillo que nació de las ganas de escribir y la ausencia de oportunidades para hacerlo. Un gusanillo que la crisis de la profesión había transformado en una tenia que les comía por dentro. En este contexto, Falso 9 supuso para el autor de su pestaña más contracultural la solución para empezar a ser consecuente con su biografía de Twitter y pasar de aspirante a cuentista de verdad. La válvula de escape perfecta para trasnochar mientras alternaba fútbol con música, cine, literatura y tendencias absurdas (¿qué fue de François Gallardo?), trazar metáforas imposibles, adornarse con ‘frivolités’ innecesarias, reírse de todo, dar salida a lo que no cabía en las notas de prensa sobre fajas reductoras que entonces le ocupaban el resto de la semana y, de esa forma, asegurarse de no perder el contacto con sus camaradas. En este sentido, Falso 9, con sus altas y sus bajas, siempre ha tenido mucho de Casemiro para quien les escribe, en la medida que le resulta de gran ayuda a mantener el orden en el caos de su vida, le oxigena y le permite soltar algún que otro hachazo de vez en cuando y, sobre todo, marcharse a la cama con la satisfacción del placer cumplido. Sigan, sigan.

MARIO BECEDAS. LÍNEA DE FONDO | Cuando nuestro hijo vino al mundo lo hizo sin Guardiola en el Barça, si es que su espectro no ha pervivido hasta que llegó Luis Enrique con sus gafas de triatleta. En ese octubre único el Camp Nou tenía que aprender a vivir sin su niño mimado desde el Wembley primero y preparándose para lo que vendría luego: Tito Vilanova, su enfermedad, su muerte, la regencia del ‘Tata’ Martino, la caída de Rosell por el ‘caso Neymar’, el ascenso de Bartomeu y ver a Laporta perdiendo unas elecciones demasiado legitimadoras. Sólo el vestiglo asturiano revirtió esto llevando al equipo a un triplete que salvó al Barça de mucho más de lo que muchos creen. Permitió que se mantuviera una forma de vivir, aunque fuera de otra forma, y nos endulzó el momento más duro de nuestras vidas: el adiós de Xavi. Una dureza a la que nos habíamos acostumbrado con Mourinho, que aguantó atado a la nave, pero sólo un año más que Guardiola. Cuando este barco zarpó, el luso podía intuir —pero no saber— que esa temporada el Atlético le quitaría una final de Copa en la que le expulsarían y que todo saltaría por los aires con Pepe y Cristiano como ya lo había hecho con Casillas. Tuvo que llegar Ancelotti para convertir ese caudal de furia en reconciliación nacional y de esa Transición nació la Champions de Lisboa —la Décima ha salvado a Florentino y la historia del Real Madrid— y el Zidane entrenador, de cuya cabeza luminosa salió la baraka para Milán. Pasar del Madrid de Arbeloa al de Modrić ha sido efectivo en Europa en esta legislatura: sólo falta el tema doméstico.

ÁLVARO MÉNDEZ. TELÓN DE ACERO | Telón de Acero nació hace cuatro años como una sección que pretendía ser un punto de unión, un nexo que conectara dos fenómenos tan a priori poco relacionados como la política internacional y el fútbol. Por aquel entonces, los grandes oligarcas rusos se erigían en protagonistas de las altas esferas balompédicas convirtiendo a clubes en auténticas multinacionales con el fin de aumentar su poder de influencia en el terreno internacional. El Zenit de San Petersburgo como embajador de Gazprom y el Anzhi de Makhachkala como síntoma de la estabilización en el Cáucaso Norte fueron grandes ejemplos de esta política dirigida desde el Kremlin y sus allegados. Sin embargo, a día de hoy ambos clubes han perdido su posición preferente. La llegada de Hulk, Garay y Salomón Rondón a la antigua Leningrado no logró afianzar el papel del Zenit en la Champions League y el paso testimonial de Roberto Carlos y Samuel Eto’o por Daguestán es algo que ya casi nadie recuerda. Quien pretende ahora ocupar el lugar de gigante ruso en el tablero futbolístico internacional es China, toda una potencia económica dirigida desde el cuartel general del Partido Comunista en Pekín con un programa estatal destinado a crear cantera y que, a la vez, ofrece a las viejas glorias un retiro dorado donde agotar sus últimas dosis de calidad —y, ya de paso, donde seguir engordando sus bolsillos—. Más allá de Europa y Sudamérica, no habrá que perder de vista lo que suceda en el mundo árabe, un escenario donde el deporte rey se consolida como la vía de escape para huir del fanatismo islamista y de los regímenes autoritarios.

JESÚS GUALIX. ALIRÓN | Dirigiendo la mirada hacia lo que ocurre en el exterior de nuestras fronteras, Alirón es un lugar donde se critica y se alaba a partes iguales. Da igual que nos podamos referir al crecimiento de un Donnarumma que se hizo grande de golpe o a denunciar a un lenguaraz Maurizio Sarri, pasando por reconocer el mérito y la victoria de un River años antes hundido y admirando ese romántico milagro que fue el triunfo del Leicester en la Premier. A pesar de ser una sección que nació años después de la creación de Falso 9, Alirón siempre estará para aportar ese último pase de gol que hará que la afición estalle de felicidad. Porque, al fin y al cabo, en el fútbol el hincha es el que manda.

SERGIO DE LA CRUZ. TRES PICAS | Ya maduros, decidimos ampliar la familia hace un año. Así nació Tres Picas, una manera de dar cabida a todos los personajes alternativos que han encontrado cobijo en nuestra competición, que no son pocos. Esos jugadores que, a precio de saldo —o casi—, han estado alguna vez en el equipo de su juego de mánager. Se alejan del glamour del puente aéreo, no les verán en los programas deportivos… Pero ahí están. Fallando. Volviendo a fallar. Acertando de vez en cuando. Haciendo de las puntuaciones de las crónicas de los periódicos asuntos de Estado. Con sus efímeros momentos de gloria y sus perennes luchas contra los obstáculos, porque ya saben: poco duran las alegrías en la casa del pobre. Son estos entrañables jugadores los que rellenan un hueco necesario, el que carga de normalidad un deporte que vertebra la existencia de millones y millones de personas. Con sus historias detrás, sus penurias, sus bajadas a los infiernos. Porque la vida de un futbolista puede ser muy similar a la del cabrón de su vecino o a la de su camarero de confianza. Porque el fútbol tiene mucho de vida, quizá demasiado.

01/10/2016

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