Alcácer

pacoalcacerFIRMA DE ÓSCAR V. V. | Alcácer no entraba en las quinielas de casi ninguno de los que pronosticaban sobre el cuarto delantero del Barça. Y, sin embargo, al final, o era Alcácer o era Munir, no había más opciones y hay que intentar entender el por qué.

Su fichaje debe ser contextualizado tanto por la temporada de la que venimos como del camino que parece que puede tomar este Barça de Luis Enrique y, en el fondo, de Messi. El año pasado el Barcelona se desinfló futbolísticamente en abril, justo cuando se disputan los títulos importantes. Y, aun así, fue capaz de ganar dos de los tres trofeos principales del año, aunque pesó sobre manera el cansancio —probablemente más futbolístico que físico— de un equipo que quizá llegó a esas fechas mentalmente pasado de forma. Cabe mencionar también las ausencias puntuales, ya sea por lesión o por sanción de, después de Messi, uno de los jugadores, por perfil, más difíciles de sustituir de la plantilla: Luis Suárez.

Bajo estas dos premisas, se puede interpretar por qué el Barça ha buscado una pieza que pueda aportar en ataque algo similar a lo que hace el ‘9’ uruguayo pero, sobre todo —y aquí entra la evolución natural de Leo— que permita al equipo poder hacer otra serie de combinaciones arriba, con un Messi más lanzador de juego que finalizador.

Así, esta es la baza que juega Luis Enrique con su nuevo delantero: capacidad de, por un lado, aumentar la rotación del equipo de una forma lo más competitiva posible, dado que hablamos de la MSN; y, a su vez, la opción de que, con el citado tridente en el campo, aumente todavía más la capacidad de intimidación de cara al gol de la portería rival. Con Alcácer el Barça incorpora, entre comillas, a un ‘mini Suárez’, un jugador con una alta capacidad goleadora, pero especialmente un buen primer toque de espaldas a la portería, movilidad y diagonales cortas y rápidas a la espalda del central. Movimientos suficientes para empujar la línea defensiva rival a su propio área, provocando ese espacio en la posición del ’10’ tan interesante para el juego azulgrana.

Existe, incluso, la posibilidad de una opción apenas explorada por el equipo, que no es otra que la de usar una pareja de delanteros con Suárez y Alcácer pisando área. De este modo, lo que el valenciano pretende aportar son nuevas habilidades aún por experimentar en este tercer año de proyecto necesitado de nuevos retos mentales para los futbolistas con el objetivo de que vuelvan a tener la activación suficiente en el curso más complicado desde el punto de vista teórico.

Era o Paco o era Munir. Era poder mirar al banquillo viendo que se podría incidir fuertemente en el juego introduciendo un cambio en el ataque o seguir pensando que La Masía produce, automáticamente, los mayores talentos del fútbol mundial. Y Luis Enrique es un entrenador eminentemente práctico.

18/09/2016

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