Jémez

pacojemezJULIÁN CARPINTERO | Dos jornadas han bastado para constatar una sensación que durante la pretemporada ya parecía una realidad: el nuevo Granada de Paco Jémez va a sufrir para continuar un año más en Primera. Después de salvarse en la penúltima jornada gracias al estímulo que supuso la llegada de José González a un vestuario, el de Sandoval, al que apenas se le encontraba el pulso, la entidad nazarí ha vivido un verano de lo más movido. No sólo se dijo adiós al binomio formado por Quique Pina y la familia Pozzo, sino que la Dirección Deportiva propuesta por el nuevo propietario, el chino Jiang Lizhang, puso sus ojos en un Paco Jémez que había reiterado, por activa y por pasiva, su deseo de entrenar al Rayo en Segunda. Sin embargo, como las palabras se las lleva el viento, el irreverente técnico canario acabó haciendo las maletas para sentarse en el banquillo de Los Cármenes.

No obstante, el volcánico Jémez apenas si ha aguantado un par de semanas sin alzar la voz. Después de empatar con el Villarreal en la primera jornada, la fabulosa Unión Deportiva trituró a su Granada con un incontestable 5-1 que irritó a Paco hasta tal punto que acabó poniendo su cargo a disposición de la Junta. Con la boca pequeña, por supuesto, una cortina de humo perfecta con la que consiguió que se pasara de puntillas sobre su derrota táctica frente a Setién y la caótica confección de una plantilla a la que en los últimos días del mercado le han lavado la cara en prácticamente todas las líneas. Teniendo en cuenta este contexto, ¿tenía Jémez motivos para quejarse antes y después de que Las Palmas le pasara por encima? Probablemente sí, porque lo que es innegable es que 17 son los jugadores que han llegado al equipo rojiblanco y diez más los que han cogido la puerta de salida, sin contar con que los tiempos tampoco han sido los adecuados. Pero, ¿tendrá excusas a partir de ahora?

Bien es cierto que pasarán algunas semanas hasta que los jugadores empiecen a interiorizar los mecanismos que caracterizan a su nuevo técnico, un entrenador para el que determinados conceptos son innegociables: el gusto por el juego de asociación, la personalidad para afrontar situaciones adversas, que su equipo construya el juego desde la defensa, la solidaridad… No en vano, la plantilla que le ha confeccionado Javier Torralbo, ‘Piru’, va a permitir que Jémez tenga argumentos de sobra para adaptar al Granada a las circunstancias de cada rival sin perder su esencia. Es decir, variando el dibujo desde un 3-5-2 a un 4-3-3 pasando por el clásico 4-4-2. Y todo empezará en una portería en la que el ‘Memo’ Ochoa —titular indiscutible ante la salida de Andrés Fernández— no sólo va a aportar reflejos y colocación, sino que puede ser el primer jugador del equipo a la hora de iniciar el ataque. Pese a todo, el Granada es un equipo al que, igual que al Rayo, le van a llegar mucho, por lo que el mexicano tendrá trabajo.

La zaga puede ser uno de los grandes caballos de batalla con los que se encuentre Jémez. En la debacle ante Las Palmas probó con una defensa de cinco con tres centrales —Lombán, Uche y Gabriel Silva— y dos carrileros largos —Tito y Luís Martins—. No obstante, tan malo le debió parecer el partido del central brasileño que a la media hora le sustituyó por su otro Silva, en este caso el uruguayo Gastón. Sea como fuere, parece que Lombán y Uche parten como los centrales titulares, mientras que, si Jémez apostara por el 3-5-2, también podría dar entrada a Saunier o a Rúben Vezo. Con el ex rayista Tito como indiscutible en cualquiera de los dos carriles, el otro puesto se lo jugarán Foulquier, muy profundo desde la derecha, y Tabanou, veloz y técnico por la izquierda.

granada

La línea medular granadista combina jugadores muy técnicos con otros en los que predomina el físico. Bien es cierto que Jémez no podrá contar con un especialista del balón parado como Fran Rico —cedido al Eibar—, pero a cambio mantiene al capitán Javi Márquez y a Khrin, que aportarán calidad a la hora de distribuir, sentido táctico y trabajo. Por la experiencia con Diego Llorente, es presumible que tanto Samper como Toral (ambos de 21 años) tendrán minutos en ese presumible trivote en el que el francés Boga se erige como la joya de la corona, ya que es fuerte, técnico y posee un potente disparo con su pierna derecha, una cualidad de la que hizo gala con su gol a Las Palmas. La sensible salida de Rochina al Rubin Kazan  abre las puertas a un Isaac Cuenca que tendrá que asumir el rol del gallego a la hora de abrir el campo, asistir y aportar goles, un papel al que también opositará el marroquí Carcela-González, que hace unos años brilló en Bélgica por su clase y su imaginación y cuyo perfil recuerda al de Brahimi. Por su parte, el israelí Atzili, Pereira y Angban le darán a Jémez el fondo de armario perdido con las bajas de los Edgar, Robert Ibáñez y Doucouré.

Y, para terminar, el ex entrenador del Rayo también se encontrará con problemas en la delantera. No porque ya no esté El-Arabi, la principal fuente de goles en estos años, sino por la ausencia de Success y de Peñaranda, los dos futbolistas más desequilibrantes del Granada la temporada pasada. Para ocupar su lugar, los técnicos nazaríes pusieron sus ojos en José Angulo, estrella del sorprendente Independiente del Valle que se plantó en la final de la Libertadores. Pero a sólo unos días del inicio de la Liga el ecuatoriano dio positivo por cocaína en un control antidoping y se ha quedado sin ficha en la plantilla rojiblanca. A cambio, el último día del mercado aterrizó Alberto Bueno, que bajo las órdenes de Jémez vivió la mejor temporada de su carrera y que está en disposición de sumar juego asociativo en los últimos metros y, como mínimo, una decena de goles. A esa tarea ayudarán el incombustible David Barral y los fichajes Kravets y Ezequiel Ponce, que ya marcó en su debut ante el Villarreal.

Así las cosas, en estas dos semanas de parón Jémez habrá tenido tiempo de trabajar en las variantes que le ofrece una plantilla que, aunque tarde, le va a permitir cambiar de sistema en función de las circunstancias. Un abanico de posibilidades que, sin ir más lejos, no tuvo en el Rayo. Por eso mismo, de él depende que el equipo que tiene a su cargo crea en su idea y asimile unos conceptos y unos métodos que la mayoría desconocen. Pero el calendario no da respiros y, aunque parezca mentira, el tiempo corre en su contra. Y cuando éste se termine de nada le servirán las excusas.

07/09/2016

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