Livaja

livaja-las-palmasSERGIO DE LA CRUZ | Las Palmas vive de fiesta. En el primer puesto de la Liga nunca falta buena música, mucho alcohol y bares que acceden a abrir hasta más allá de las siete. No es para menos: el alegre juego del equipo del ajedrecista Quique Setién ha enamorado a la afición y ha encaramado a los canarios a lo alto de la tabla con un juego vistoso y lleno de estímulos en forma de goles. El Carnaval ha llegado a la ciudad antes de tiempo e incluso ha hecho sonreír a tipos como Marko Livaja.

Bajo la atenta mirada de los expertos parabólicos del fútbol internacional, con la etiqueta de diamante aún por pulir y un historial de incidentes en su debe, el croata llegó a la isla como una incógnita que, junto al díscolo Kevin-Prince Boateng, ponía en riesgo la concienzuda estructura creada por Setién. La apuesta parecía un doble o nada… y la moneda salió cara. En su primer partido oficial vacunó al Valencia con dos goles y contribuyó en la goleada al Granada con una asistencia. Tras su espectacular debut en Mestalla, la pregunta era obligada: ¿quién es Marko Livaja?

Su carnet de identidad dirá que es uno de los muchos recién nacidos que Split alumbró hace 23 años, pero sería reducir el personaje como un plato de Ferran Adrià: la tupida barba y los brazos repletos de tatuajes esconden a un jugador colérico que ha puesto por delante en demasiadas ocasiones lo pasional ante el inmenso talento que le llevó fuera de su tierra para fichar por el Inter de Milán antes de cumplir los 17 años. Las puertas del Meazza no le esperaron, precisamente, abiertas.

Nada más llegar, fue cedido a Lugano para enlazar otra cesión al Cesena al año siguiente. En el equipo italiano no duró ni un curso entero. De vuelta a Milán, y tras casi dos temporadas enviadas al cubo de la basura, la Europa League llegó en su ayuda. Porque, igual que a otros ese brazo tendido le llega en forma de vaso de tubo o rostro de mujer —u hombre—, a Livaja fue el torneo continental el que le salvó del ostracismo. Cuatro goles en seis encuentros que, sin embargo, tuvieron como consecuencia una lección: las alegrías siempre son transitorias.

En el mercado de invierno de 2013, Livaja hizo las maletas y se despidió para siempre de Milán, su San Siro y su Duomo. El destino fue Atalanta, lugar que convirtió en el salvaje Oeste con un puñetazo a un compañero de equipo y una histórica rajada contra sus aficionados —ante los que se encaró en la grada— a través de Facebook llamando ‘bastardos’ a los italianos e instándoles a la pelea. Eso sí, dejándoles claro que les esperaba en Croacia, que jugar en casa siempre da ventaja. Con pocos goles y la sensación de que el talento se iba escapando por la taza del váter, la marcha fue inevitable.

Ni Empoli ni Rubin Kazán consiguieron sacar de él la versión que se esperaba durante años, pero en el caso del equipo ruso le aportó una solución de emergencia en boca de uno de sus jugadores. En Kazán coincidió con Wakaso, en tierras tártaras tras una impetuosa salida de Las Palmas. Una charla bastó al extremo para convencer al croata de que, en caso de irse, buscara el cartel con dirección a Barranco Seco. Y allí que se fue el bueno de Livaja, desechando ofertas más tentadoras y apostándolo todo al amarillo. La mezcla en la probeta de Quique Setién —que podrá usarle de punta o turnándose con los ‘jugones’ de tres cuartos de campo y en banda— ha generado un futbolista ya olvidado: el que el propio Livaja pretendía saber. ‘Puestos a hacer un milagro, hagamos dos’, pensaría el cántabro.

Por el momento, ha cargado el depósito de las esperanzas con la resurrección de un jugador que, al son del resto de su equipo, está enchufado. El inesperado Marko Livaja llama, por fin, a la puerta. Solo falta saber si es para quedarse.

02/09/2016

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s