Sané

LeroySanéFIRMA DE FRANCISCO JAVIER ROLDÁN | Falso delantero estilo Cruyff o ‘9’ rematador, defensa de tres atípica o usual línea de cuatro, centros al área para propiciar rebotes y segundas oportunidades de gol o insistencia en el ataque a ras de césped, pausado y centrado… Multitud de variantes han sido usadas por Josep Guardiola en sus años de entrenador al máximo nivel. Sin embargo, varias directrices son innegociables. El fútbol de posición, de dominio y control total, de ataque fluido mediante el acaparamiento del balón, ejecutado por futbolistas técnicos en el centro y por tres hombres en las posiciones más adelantadas: no se debate, se asume.

Como ya hiciera en su llegada a Múnich hace tres temporadas, Pep intentará en Manchester implantar su fiel filosofía, tan bella y efectiva como compleja de ejecutar. En Alemania lidió con la rigidez táctica, el predominio de la garra y el orgullo del teutón y su manera eficaz y sin excesivas lindezas de caminar hacia la victoria. En Inglaterra tampoco lo tendrá fácil. El fútbol de ida y vuelta y los equipos desplegados y directísimos pondrán nuevamente a prueba las ideas del catalán. Para ello, para su implantación solvente, Pep necesitará jugadores adecuados para el mecanismo o, en su defecto, con potencial para entender sus exigencias, interiorizarlas y aplicarlas en el menor tiempo posible.

El centro del campo, a priori, se compondrá de tres piezas. Un medio centro puro para generar juego a dos toques como ya hiciera él mismo en su etapa vestido de corto, Busquets en su Barça o Alonso en el Bayern; y dos interiores de similar clarividencia con el balón en los pies y tan ágiles de mente como de piernas. Fernandinho, Gündoğan, De Bruyne, Silva e incluso la posibilidad de recuperar a los veteranos Touré Yaya y Nasri, compondrán el entramado de pases y presión en toda la zona central.

El ataque ha sido reforzado mayoritariamente. Pep suele jugar con extremos a pierna cambiada, que precisan características técnicas mixtas de regate y pase, movilidad y rápida ejecución. Se trata de la búsqueda del equilibrio interior con activos que sumen en la progresión del esférico, moviendo éste a mayor intensidad que los cuerpos rivales que desean alcanzarlo, pero que, a la vez, atesoren virtudes individualistas para sorprender en cualquier momento a las defensas contrarias que el juego de posición irá cerrando por pura opresión. Ya lo hizo así con Pedro y Henry en épocas pretéritas o con Ribéry y Robben en las recientes, por lo que, en base a sus excelentes resultados, así seguirá haciéndolo. Por tanto, cada uno de los tres hombres, extremos y delantero, deben atesorar la capacidad suficiente para desequilibrar tanto en las situaciones cotidianas de juego como en emergencias que deriven del encierro rival.

A la izquierda el City va servido. La juventud e irregularidad de Sterling ha sido compensada con el bagaje y la consolidación de Nolito. Ambos, diestros de mucho nivel real, juegan a pierna opuesta y aportan el desborde y la diagonal necesarios. Arriba, Guardiola apostará de inicio por su opción preferida, la del ‘falso 9’. Ese jugador que no está, sino que se mueve y aparece, que participa del juego y hace el gol por llegada. No existe actualmente mejor pieza que el ‘Kun’ Agüero para cumplir esa función. Recientemente, ha recalado el joven brasileño Gabriel Jesús —que se incorporará en enero—, siendo la figura clásica de un segundo delantero, hábil y en constante actividad en posiciones cercanas al marco. Su crecimiento junto al del explosivo Kelechi Iheanacho, completados por la robustez y el instinto asesino de Wilfried Bony hacen que la demarcación más adelantada del equipo esté colmada, incluso desbordada.

La última de las posiciones es la que más quebraderos de cabeza ha llevado al entrenador, habiéndose solucionado el dilema a menos de dos semanas del comienzo de la Premier League. El pasado año Manuel Pellegrini alternó en la derecha al mayor genio del equipo, el exquisito David Silva, y a otro español, el extremo puro Jesús Navas. Los pensamientos de Guardiola en cuanto a Silva, como ya lo fueran con Messi, son distintos a los de su predecesor. Silva es un futbolista eminentemente técnico, no un superador de líneas mediante la velocidad, sino a través del ingenio y el pase. En su 4-3-3 Pep usará al canario como interior, lejos de la línea de cal lateral, multiplicando así su influencia constante en la circulación y propiciando que reciba la mayor cantidad de balones posibles durante los 90 minutos, lo que, sin duda, beneficiará al conjunto. La clave del método de Guardiola para la victoria se refleja en figuras como la de Silva: potenciar el grupo sobre el futbolista.

No obstante, la banda derecha queda coja con la variación de Silva. Navas, el único efectivo del que disponía, es un jugador con galones, diestro, experimentado y con capacidad para revolucionar partidos. Dichas características hacen presagiar que Pep le podrá considerar importante, pero en principio como alternativa, no como valor principal. Su fácil desborde al lateral hacia el exterior es oro en el fútbol, pero Jesús adolece de eso que, igualmente, los extremos cerrados siempre han solido carecer, pues le falta asociación. Como plan B, su entrada y la de Bony en un ataque bloqueado, el primero para centrar y el marfileño para buscar el remate o facilitar segundas jugadas de los medias puntas, no cabe duda que tendrán cabida e influencia a largo plazo.

LeroySané

La principal petición ofensiva de Guardiola ha ido dirigida a paliar la carencia en esa zona diestra. Un media punta con labores de extremo, zurdo para actuar hacia adentro y que sepa o pueda entender con rapidez el rol que puede ofrecer según sus condiciones. El Director Deportivo ‘citizen’, Txiki Begiristain, se ha movido con tales premisas, y la llegada del principal talento alemán del momento, Leroy Sané, cumple prácticamente todas las exigencias de su nuevo míster. Esta joya emergente lleva dos temporadas siendo importante en el mundo de fútbol. Su trascendencia en uno de los mejores equipos de la Bundesliga, el Schalke 04, le ha aupado a ídolo local y catapultado al candelero de la crítica europea. Pero sigue siendo un diamante por pulir.

Se trata de un futbolista de sólo 20 años que ya ha participado en la Champions League y en la Eurocopa de Francia 2016 con una de las mejores selecciones, Alemania. Joachim Löw, fiel seguidor y aplicador de las ideas de Guardiola en el Bayern de Múnich —basta recordar el estilo de juego o las posiciones novedosas de Lahm como medio centro o Götze como punta— no dudó en llamarle como posible sustituto de su hombre titular de banda derecha, Thomas Müller, para determinadas circunstancias y fases del torneo. Con Löw, Sané ha adquirido conceptos tácticos similares a los que Pep le intentará inculcar y explotar. Su juventud, sus excepcionales condiciones y ganas de aprender y evolucionar, así como las nociones ensayadas en la ‘Mannschaft’, son algunas de las razones por las que Guardiola no ha dudado en lanzarse a por él.

En lo puramente futbolístico, Leroy va a aportar multitud de aspectos, todos al hilo de lo anteriormente descrito. Es un futbolista con una aceleración soberbia con el balón pegado a la zurda. Su dinamismo, su capacidad de giro y ágiles movimientos favorecen la eliminación de cualquier par en parcelas reducidas del terreno. En un sólo metro una finta de Sané saliendo a un lado puede dejar atrás no sólo al rival que le marca, sino que permite descolocar a la línea defensiva al completo. Leroy no parece amedrentarse al enfrentarse contra cualquier rival jugada tras jugada, encarando como si llevara toda la vida viéndoselas con Maldini o Puyol. Ésta es otra de las características que Guardiola, sin duda, ha apreciado. El aspecto mental, la valentía, el atrevimiento con tintes desvergonzados es lo que transformará a una joven promesa en un líder futuro. Pep lo sabe y con el alemán busca potenciarlo en el menor tiempo posible. Su facilidad goleadora es igualmente destacable. La pasada temporada concretó nueve dianas partiendo la mayoría de las ocasiones desde posiciones laterales. Su buen golpeo de zurda, así como sus virtudes innatas de inteligencia posicional, hacen de él igualmente una alternativa para jugar más centrado, sea de media punta o de falso delantero.

Junto a Sané, la disposición táctica de Pep hará que Silva o De Bruyne actúen de interiores derechos en la mayoría de ocasiones. El entendimiento con ellos será uno de los principales objetivos que deberán marcarse ambos, jugador y entrenador. Con Silva el balón deberá ir preciso, al pie y con seguridad, buscando el movimiento inmediato bien en apoyo, de tratarse de un ataque posicional, bien en ruptura, de apreciar hueco apto en la retaguardia rival. Silva puede ser vertical para dominar y directo para incidir, y Sané necesitará entenderlo, engranar con él, con sus ideas e intenciones, para atacar al enemigo.

Con respecto a De Bruyne, futbolista vertical por antonomasia, cuando sea su compañero de baile Leroy deberá saber que el balón estará más en pie del belga que peinando el césped. Así, las rupturas y el juego más agresivo hacia la portería serán la clave. Pep seguramente cargará la banda derecha de velocidad con ambos cuando los rivales se estiren, castigando las espaldas oponentes mediante envíos largos o transiciones ofensivas menos elaboradas que pretendan sentenciar con mayor rapidez.

Con la llega de Leroy Sané el entrenador tiene el ataque que demandaba. El trabajo y el transcurrir del año darán los resultados y determinarán si los 50 millones invertidos en el joven alemán han merecido la pena.

07/08/2016

Francisco Javier Roldán es redactor en www.vavel.com

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