Renato

renato-sanchesMARIO BECEDAS | El reflejo de la televisión no dejaba lugar a dudas. Un joven Edgar Davids sin gafas se había colado en el partido de Portugal contra Croacia para cortar balones como un sabueso en el centro del campo y avanzar con la pelota como en una partida de ‘pin-ball’. Pero no. Las rastas eran de Renato Sanches, la joya lusa que comenzó la Eurocopa sacando brillo al banquillo hasta que lo alinearon y el que empezó a brillar fue él. Frente a Modrić y los suyos, el elástico ébano de Renato no paró un solo segundo. Robó, trotó, se impuso en cada cuero dividido y desdobló a la Selección lusa hasta hacerla tan larga que Quaresma metió el gol estando de cena en el área rival con Cristiano. Fernando Santos había escupido un pulmón y ahora estaba corriendo por el campo. Para la historia quedará también su gol desde Segovia y por la escuadra frente a Polonia en cuartos de final. Auténtico ‘chicharro’ que ha permitido a su colega madridista seguir haciéndose rayas en el pelo al menos una semana más en el torneo.

Todo este relato no sería tan extraordinario si no fuera porque la literatura existente hasta el momento ratifica que Renato Júnior Luz Sanches apenas si llega a los 7.000 días sobre este mundo. Nacido en Lisboa pero de ascendencia caboverdiana, el jugador fue inscrito en el registro civil cuando tenía cinco años. Por eso todos dudan de que en realidad naciera en 1997 y por tanto tenga tan sólo 18 años. De hecho, el tema, que casi no le había importado a nadie, ahora se vuelve a destapar como si fuera el ‘Watergate’ de la presente Eurocopa. Cuando sobre su espalda recae el papel de Portugal frente a Gales en semifinales y la opción de plantarse en toda una final contra Francia o Alemania tras tres tristes empates en la primera fase, algún avezado plumilla dice que no, que Renato tiene 24 años y que ya no se vale, como cuando nos cabreábamos al perder al escondite inglés. Como si eso le quitara magia a este pegamento de jugadorazo.

Por si alguno desconfía de esta vertiginosidad, sólo hay que pasarse por la hemeroteca de esta última temporada. Hace diez meses —y tras una infancia pateando el balón en el arriesgado arrabal lisboeta de Musgueira que acabó el día en que, cumplidos los diez años, el Benfica lo fichó por un montante 750 euros y 25 balones— Renato, conocido en su pequeña patria urbana como ‘El Bule’, tal y como nos descubre Jordi Quixano, se disponía a jugar la Youth League con el equipo de ‘las águilas’ hasta que en una misma campaña sus zancadas con el cuero y su tren inferior de grafeno le llevaron de la Selección sub-19 a la absoluta y del filial al primer equipo y a disputar la Champions, la de verdad. Tan bien lo hizo que el Bayern de Ancelotti,  aunque un mes antes de que se fuera Guardiola, sorteó, en parte, la cláusula de 80 millones que le puso su conjunto y ha pagado 35 contantes —45 pueden acabar cayendo en variables— por tenerle el año que viene en sus filas. Mendes se frota las manos. No es para menos.

06/07/2016

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s