Kimmich

JoshuaKimmichJULIÁN CARPINTERO | Löw no es Del Bosque. Aunque parezca una evidencia es necesario aclarar este punto. Porque mientras el (todavía) seleccionador español se perdía en el tablero de minas que había diseñado Conte para que Iniesta no encontrara la melodía su homólogo teutón fue capaz de adaptarse a la Italia más camaleónica que se recuerda y mirarle a la cara con un 3-5-2 idéntico al que ha convertido a Conte en una referencia europea. Y para que el plan B de Löw funcionara fue clave el trabajo de Joshua Kimmich, un chico de 20 años capaz de jugar con la adrenalina de un adolescente y la templanza de un veterano. Hasta el punto de batir al mismísimo Buffon en una tanda de penaltis en la que a más de uno le temblaron las piernas.

Hace sólo una temporada que jugaba en el Red Bull Leipzig, en la segunda división del fútbol alemán, y el jueves podría ser titular en la semifinal de la Eurocopa que enfrentará a la Mannschaft con Francia. Y es que la progresión de Kimmich en esta temporada ha sido una de las grandes noticias del fútbol alemán en el último año. Petición expresa de Sammer y de Guardiola —que pagaron por él casi 9 millones de euros— Kimmich llegó al Allianz Arena el pasado verano con la vitola de ser una de las mayores promesas del pujante fútbol alemán. No en vano, había sido una de las piezas clave de la Selección sub-19 que se proclamó campeona de Europa contra Portugal en 2014. De este modo, Guardiola vio en aquel pivote defensivo una suerte de diamante en bruto que pulir a imagen y semejanza de Lahm. Porque las similitudes entre uno y otro van más allá de un cierto parecido físico entre ambos: son rápidos, profundos, tienen un potente tren inferior, un buen manejo de balón, criterio a la hora de distribuir y un tremendo potencial táctico. Sólo que, en este canto a la versatilidad, Kimmich habría realizado el camino inverso a Lahm, que pasó del lateral al centro del campo silbando y con las manos en los bolsillos.

Así las cosas, Kimmich —que este año ha jugado 23 partidos con el Bayern y debutó con la absoluta alemana a dos semanas de que empezara la Eurocopa— ha sido una de las variaciones más interesantes que ha propuesto Löw en sus sistemas. A pesar de que su posición natural sería la de mediocentro, la fiabilidad de la pareja KroosKhedira ha hecho que el de Rottweil encontrara hueco en el lateral en lugar de Höwedes y como carrilero frente a Italia en esa línea de cinco para defender que se convierte en siete para atacar. De hecho, sus asociaciones con Özil le dieron más de un dolor de cabeza a De Sciglio. Sea como fuere, lo que parece un hecho es que Löw confía en todo lo que Kimmich le puede dar y que es más que probable que el jueves salte como titular al césped del Vélodrome. ¿Como lateral? ¿Como pivote? ¿Como carrilero? Como lo que él —y su entrenador— quiera.

05/07/2016

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