Robson-Kanu

HalRobson-KanuFÁTIMA MARTÍN | “La libertad positiva implica que no existe poder superior al del yo individual, que el hombre representa el centro y el fin de la vida, que el desarrollo y la realización de la individualidad constituyen un fin que no puede ser nunca subordinado”, afirmaba Erich Fromm, psicólogo de la Escuela de Frankfurt, en 1947. En su obra “El miedo a la libertad” trataba de explicar cómo, en las sociedades capitalistas occidentales, la libertad individual parece haberse supeditado al equilibrio del mercado y al consumismo hasta la alienación. Tal vez sea la libertad lo que le ha dado alas a Hal Robson-Kanu, el punta titular de la selección de Gales en la Eurocopa de Francia. Las fechas, al menos, así lo indican. No llegó a un acuerdo de renovación con el Reading, equipo en el que milita desde los diez años, a final de temporada y desde el día 1 de julio es libre para negociar su futuro con cualquier club. Un golpe duro para el extremo zurdo que, sin embargo, lejos de venirse abajo, se ha convertido en la motivación más fuerte para mostrar la mejor versión de sí mismo. La vida es una continua despedida, sólo así se puede saludar a todo lo bueno que está por venir.

Sólo la libertad puede explicar cómo un punta de escaso acierto goleador —apenas 39 tantos en 271 encuentros profesionales— haya igualado en los cinco encuentros disputados en la Euro 2016 todo su bagaje anotador con su selección, con la que debutó como sub-21. Porque Robson-Kanu nació en Londres. No nació en Gales, pero es más galés que ninguno. Es galés por libre elección, porque un día decidió defender los colores de la patria de sus abuelos y simboliza mejor que nadie el espíritu ávido de autonomía y luchador que hace hervir la sangre al aficionado galés. Sobre el terreno de juego, Coleman le ata. Supedita su trabajo a la pelea con los centrales, a la brega en el cuerpo a cuerpo para dejar espacios a Ramsey y Bale, única e indiscutible estrella del equipo. Un extremo zurdo ubicado como delantero centro por el bien del equipo. Con su fuerza y velocidad ha compensado sus carencias, facilitando el trabajo de sus compañeros e, incluso, estando lo suficientemente despierto como para encontrar los suyos propios.

A las 22.10 del 1 de julio, con la carta de libertad recién estrenada, Robson-Kanu se desmelenó y deleitó a propios y extraños con uno de esos goles que quedarán para la historia en todos los resúmenes del esta edición del campeonato continental. Con el 1-1 en el marcador, de espaldas a portería y marcado por tres rivales —Jordan Lukaku, Meunier y Fellaini—, el punta se sacó de la manga un recorte que sólo cabía en la imaginación de un espíritu libre como él para perforar la meta defendida por Courtois, dejar en la cuneta a una eterna aspirante Bélgica y clasificar a Gales como semifinalista de la Eurocopa por primera vez en su historia. Una selección que, en su papel de ‘outsider’, está dispuesta acabar con la Portugal de Cristiano Ronaldo. Sin presión, sin miedo a nada y con Robson-Kanu en la vanguardia de un ejercito libre.

03/07/2016

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