Kanté

518048332JESÚS GUALIX | Si se identificara a cada jugador de la Selección francesa con un instrumento él sería una bombona de oxígeno. Es incansable, incombustible, un muro defensivo ante el que se estrella cualquier rival que se precie. N’Golo Kanté es esa piedra de toque sobre la que se asientan, primero su club, el Leicester, y, posteriormente, Francia. Este pequeño parisino de ascendencia maliense es la mosca detrás de la oreja de los rivales debido a su inagotable brega y está materializando su gran curso en Inglaterra con una, hasta el momento, sobresaliente Eurocopa, donde se ha impuesto en el once titular a otros hombres como son Cabaye o Sissoko.

Los designios de Kanté podrían haber sido muy distintos de haber sido contratado hace unos años por el Real Madrid. El que en la actualidad es una de las tres piezas fundamentales en Leicestershire fue ofrecido a la entidad presidida por Florentino Pérez, pero éste decidió no ficharle por la simple razón de no ser un futbolista mediático y no tener suficiente clase mundial. Lo que no sabía Kanté era que le esperaba algo mejor, a pesar de que cuando era un niño se presentó a numerosas pruebas en clubes franceses y ninguno se decantó por él. En apenas cuatro años ha pasado de militar en el filial del Boulougne, en la sexta división francesa, y de moverse en una destartalada ‘scooter’, a tener el reconocimiento mundial gracias a su fenomenal temporada en el King Power Stadium. Quién sabe si en la entidad blanca la suerte del de París hubiera cambiado a mejor o a peor. Lo que sí es cierto es que en el mundo del fútbol el trabajo bien hecho tiene su premio.

Porque N’Golo Kanté dudaba si participar con la selección de Mali o la de Francia, a pesar de haberse convertido en una de las estrellas más codiciadas por los gigantes de Europa. Su fútbol incluso recuerda al de Claude Makélélé, quien precisamente brilló con luz propia en el Santiago Bernabéu y cuya afición guarda un grato recuerdo. Tardó más de lo normal en saltar al profesionalismo, y más aún se ha retrasado en hacer su debut con el combinado nacional, pero cuando lo ha hecho se ha convertido automáticamente en ese dolor de muelas constante que cada adversario quiere evitar a toda costa. La sorprendente Islandia se librará de sufrir tal tormento gracias a la acumulación de amonestaciones del menudo centrocampista, pero a buen seguro que Kanté estará presionando desde el banquillo para que su país esté presente entre las cuatro mejores del continente.

29/06/2016

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