Dier

JULIÁN CARPINTERO | Contaba Juan L. Cudeiro hace unos meses en El País que, después de unas inolvidables vacaciones, la familia Dier quedó tan fascinada con las bondades que Portugal les ofrecía que decidió empezar una nueva vida en el Algarve. Apenas un año después, el pequeño Eric —que por aquel entonces tenía ocho años— y sus cinco hermanos se trasladaron a Lisboa, ya que su madre encontró trabajo como acomodadora de los palcos VIP en la Eurocopa de 2004. Así fue como Eric Dier, que a día de hoy es una de las piezas básicas en la joven Inglaterra de Roy Hodgson, ingresó en las categorías inferiores del Sporting, cuyos ojeadores quedaron impresionados por la inteligencia táctica y el poderío físico de aquel chico rubio que hablaba el portugués con acento de Cheltenham.

Después de lo visto a lo largo de toda la temporada, parece imposible imaginarse a la Selección inglesa sin la figura de Dier en la medular. El pivote del Tottenham es el ancla al que se aferran los ‘Three Lions’ en esta Eurocopa, un jugador tan polivalente que, de hecho, es varios futbolistas en uno solo. Cuando llegó a White Hart Lane procedente del Sporting con sólo una treintena de partidos a sus espaldas Pochettino le colocó en el lateral derecho, desde donde en su partido de debut en la Premier League marcó un gol. Sin embargo, su envergadura y su buen trato de balón —tan característicos de la academia del sportinguista— hicieron que el técnico argentino adelantara su posición hasta la zona ancha del terreno de juego con la misión de proteger a los centrales y destruir el ataque de los rivales. No obstante, ahí descubrieron que, aparte de un gran sentido táctico, Dier también se descolgaba al ataque con facilidad y que era un peligro en las jugadas a balón parado, como ya demostró en el amistoso ante Alemania en marzo o, más recientemente, con su tanto de falta directa ante Rusia en el primer partido del Grupo 2. “En el Sporting dejan que te equivoques al menos una vez y que intentes resolver los problemas que plantea el juego. Luego aconsejan, no imponen. En el club la primera pregunta no era si habías ganado, sino si lo habías pasado bien”, explicaba el propio Dier en The Telegraph.

Hijo de una promesa del tenis británico de los 70 —que jamás superó más de una ronda en Wimbledon— y nieto de un antiguo piloto de la Royal Air Force británica y directivo de la FA que se enfrentó a Margaret Thatcher en el punto más crítico del hooliganismo, Dier representa a la perfección el carácter de la ilusionante Inglaterra que ha perfilado Hodgson para la cita gala. Tan fuerte es su personalidad que ni siquiera los problemas físicos de Henderson, que se perfilaba como su socio en el doble pivote, han hecho que a Dier (22 años) le tiemble la pierna a la hora de cubrir las espaldas de los Rooney, Lallana o Alli. A fin de cuentas, es un chico acostumbrado a los flashes de las cámaras, pues ya en 2010 la marca deportiva Umbro le seleccionó para posar junto a Wilshere o Hart en una campaña previa al Mundial de Sudáfrica. Había que estar muy ciego para no ver las señales.

20/06/2016

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