Perišić

510260551CV00104_Italy_v_CrJESÚS GUALIX | Al hablar de la selección de Croacia todo el mundo, inevitablemente, acaba acordándose del siempre omnipresente Luka Modrić. El madridista da orden y concierto a un equipo que quiere aspirar a llegar lejos en esta Eurocopa. Pero no sólo del de Zadar vive el combinado croata, y ahí es donde entra en escena otra de sus figuras: Ivan Perišić. Conocido por sus amigos como ‘koka’ —‘gallina’— porque ayudaba a su padre en una granja de pollos en las afueras de Omis, su ciudad de nacimiento, tuvo una fulgurante carrera profesional marcada precisamente por la empresa familiar. Tanto es así que hizo las maletas muy pronto para jugar en el club de sus amores, el Hajduk Split.

En la capital de la región de Dalmacia soñaban con que el joven volante jugara junto con la estrella de la plantilla, Niko Kranjčar. Pero enseguida tuvo que emigrar a tierras francesas, más concretamente a Sochaux, obligado por las dificultades económicas por las que atravesaba el negocio de su progenitor. En Francia apenas se vestiría de corto en las categorías inferiores del club del Franco Condado y entonces se atrevió a dar el salto a un modesto equipo belga, el Roeselare, donde ya se empezó por fin a dar a conocer. Posteriormente, en Brujas demostraría todo su potencial siendo nombrado mejor jugador de la Jupiler Pro League, además de máximo goleador en el año 2011. Fue cuando cumpliría su sueño de representar a su país. “Si es necesario me ofrezco para cargar con los balones del entrenamiento, sólo por tener la oportunidad de jugar con genios como Modrić y Kranjčar”, llegó a manifestar para obtener un puesto en el once croata.

Su siguiente estación fue Dortmund, donde no haría buenas migas con Jürgen Klopp. Sin embargo, esa experiencia le serviría para crecer y trabajar con más acierto. Wolfsburgo e Inter son las últimas paradas de un Perišić que ya ha alcanzado su madurez y que es, ahora sí, uno de los jugadores más determinantes de Croacia. Compartir vestuario con sus ídolos es un honor para un hombre que ha superado todas las adversidades que ha encontrado en su camino y que, sobre todo, ha ayudado a su familia a salir adelante. Se ha afeitado el número ‘4’ y el mapa de su nación en su cabeza, pero buscará que se hable más de su juego que de su excéntrico corte de pelo. Al fin y al cabo, presume de haberse hecho a sí mismo, a pesar de que hechos fuera de lo común como este último demuestren lo contrario.

15/06/2016

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