Xhaka

GranitXhakaJULIÁN CARPINTERO | Corría el año 2009 cuando la multicultural Suiza se plantó en Nigeria para hacer algo grande en la Copa del Mundo sub-17. Aquel torneo que consagró a Borja Bastón como el mejor goleador del campeonato y en el que Isco comenzó a dejar destellos de su fútbol de arrabal estuvo tiranizado por un conjunto helvético que ganó todos sus partidos derrotando incluso a la anfitriona en la gran final de Abuja gracias a los tantos de Seferović, la versatilidad de Ricardo Rodríguez o la magia de Ben Khalifa. Sin embargo, ese caleidoscópico tapiz de estilos latía al ritmo que ordenaba un chico espigado que rezumaba clase por cada poro de su piel, un centrocampista total tan fiable a la hora de cortar como elegante para distribuir. No era el más vistoso, pero sí el mejor.

Siete años después del histórico triunfo en tierras africanas Granit Xhaka es una realidad consagrada en el fútbol europeo. Así lo explican los 45 millones de euros que el Arsenal acaba de pagar al Borussia Mönchengladbach para que el cerebro suizo coja el timón de la sala de máquinas londinense a partir de este verano. De raíces albano-kosovares, Xhaka representa a la perfección el estilo de un fútbol, el suizo, que lleva años instalado en la élite europea gracias a exponentes de la talla de Shaqiri, Lischtsteiner o Bürki. De este modo, el ilusionante pivote aúna todas las virtudes del balompié centro europeo —disciplina táctica, sacrificio y orden— con las cualidades que han convertido a los Balcanes en una de las escuelas más reconocibles del mundo —talento, personalidad y ambición—. Ya desde su etapa en el Basilea dejó entrever que podía ser un futbolista capaz de marcar una época en base a una pierna izquierda con la que puede trazar diagonales de 60 metros con la precisión de un relojero. Es por ello y por su sencillez a la hora de distribuir que algunas voces afirman que es lo más parecido a Xabi Alonso que a día de hoy se puede encontrar en el planeta, aunque Granit se descuelga más para buscar el gol.

Xhaka, cuyo hermano Taulant jugará la Eurocopa con la inhóspita Albania, ha sido uno de los grandes artífices del cuarto puesto conquistado por el Gladbach en la Bundesliga. Indiscutible para Petković durante toda la fase de clasificación, el ’10’ de Suiza ya sabe lo que es jugar un torneo de este tipo, pues hace dos años Hitzfeld, que le hizo debutar con 18 años, ya le alineó como titular en los cuatro partidos que Suiza jugó en Brasil, cuando sólo un tanto de Di María en la prórroga de los octavos les hizo doblar la rodilla. Con 23 años, Granit llega a Francia en el mejor momento de su carrera y lo lógico sería verle actuando de interior en una línea medular de tres junto a Behrami y Džemaili. Nadie sabe si los helvéticos serán capaces de dar la sorpresa como en 2009, pero lo que sí es seguro es que si lo consiguen Xhaka habrá tenido mucho que decir.

06/06/2016

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