“¡Hellas, Hellas!”

grecia-euro-2004MARIO BECEDAS | Antes de que la relación entre Grecia y Alemania entrara en fase agonística por un ‘échame allá aquel déficit y quítame tú esos submarinos comprados no sé cómo’, hubo una época feliz en la que parecía imposible que surgiera esta suerte de odio y en la que los griegos tocaron el cielo: mientras el Gobierno maquillaba las cuentas, el país tocaba techo organizando los Juegos Olímpicos y su humilde Selección de fútbol ganaba la Eurocopa en los años del pleno empleo.

La cosa hubiera parecido casual de no ser porque, precisamente, un alemán en busca de empleo fue el nexo de estos elementos. Tras haber sido un implacable defensa en los años 70 y después de haber puesto las posaderas en casi todos los banquillos de la Bundesliga durante tres décadas, Otto Rehhagel cambiaba de siglo dándole un pase al exotismo. Los helenos querían llegar a 2004 siendo alguien en el fútbol más allá de las bengalas de Olympiacos y Panathinaikos en aquellos entrañables cruces de Champions. Por eso fichaban a este ‘sargento de hierro’.

Auténtico “dictador democrático”, como él mismo se autodefinía, amén de luchador recalcitrante contra el alcoholismo y el tabaquismo, Rehhagel, también amante de la ópera y sabueso del legado de Goethe y Schiller —poca broma—, imponía su ‘ottocracia’ ante unos jugadores que no tenían ni pasado. Hacía más de 20 años que Grecia no acudía a una Eurocopa y, una vez conseguida la gesta de clasificarse, las casas de apuestas pagaban 100 a 1 el triunfo del combinado heleno en el torneo que se iba a disputar en Portugal, donde siempre es atardecer.

Rehhagel, al que muchos pronosticaban un batacazo por el hecho de no haber entrenado nunca fuera de Alemania, soltó el ensalmo de sobra conocido y llevado a la práctica después por tantos entrenadores: coger a un banda de retales y a base de dureza convertirlos en un conjunto sólido y rocoso. Casi una década antes de que el ‘Cholo’ Simeone lo lograra con el Atlético, el prusiano más ortodoxo se metía en la mente de aquel once que sería campeón: NikopolidisSeitaridis, Kapsis, Dellas, FyssasBasinas, Zagorakis, Katsouranis, Karagounis, Giannakopoulos; y Charisteas.

Pese a que ya en la fase de clasificación al torneo la Grecia de Rehhagel descolló ganando en La Romareda por 0-1 a España —ahí estuvo un servidor viéndolo, en la banda de Exteberría—, nadie se esperaba que el equipo que no iba a una gran cita desde el Mundial de 1994, donde fue vapuleada en la primera fase, llegara a nada. Más aún si en la primera fase del entorchado quedaba ubicada en un grupo con la propia España otra vez, la anfitriona Portugal y Rusia. Algo que quedó desmontado desde la misma inauguración del torneo contra los lusos.

rehhagel

La colorida Portugal de Scolari, repleta de talentos que iban desde un madurito Figo a un jovencísimo Cristiano pasando por un genio levitando en esa época como Deco, naufragaba como si fuera el barco de cartón de su ceremonia y caía 2-1 ante los disciplinados helenos. Los goles de Karagounis y del ya veterano Basinas, éste de penalti, no pudieron ser contrarrestados precisamente por el gol en el descuento de la joven perla de Madeira. Collina, que arbitró el encuentro, no se lo creía y los jacarandosos periodistas helenos le pusieron mote a sus compatriotas: ‘el barco pirata’. El grito “¡Hellas, Hellas!” ya no se nos iba a olvidar.

Vendría después la esperada cita con España. Los de Iñaki Sáez queríamos venganza. Huelga decir que no pudo ser. En un calurosísimo partido de ‘mientrasiesta’, el gol de Morientes fue una anécdota para una correosa defensa que lo fue más después de que Charisteas firmase el empate a uno del que el marcador no se movería. El tercer partido sería fatal, con españoles y helenos en el alambre. Los nuestros cayeron humillados por Portugal, algo que no supo aprovechar Grecia, que perdió contra una Rusia ya fuera de tiesto. Aun así, al perder por 2-1 —gol de Vryzas—, los griegos salvaron el coeficiente y, empatados a todo, quedamos fuera los de siempre por haber metido sólo dos goles en el torneo mientras que los rácanos de Rehhagel habían materializado cuatro.

Todos pensaron que en los cuartos se acabaría la broma. Grecia se topaba con la Francia de Zidane, sedienta de sangre después de su estrepitoso ridículo dos años antes en Japón y Corea. Los helenos entraban en una fase desconocida, sí, pero se manejaron bien. Se mentalizaron como para una partida de Tetris de 90 minutos y aguantaron colgados del larguero con tiempo para que Charisteas, frente al silbato del guaperas Frisk, hiciese el gol definitivo. La vigente campeona, Francia, estaba fuera.

Grecia ya había molestado más de lo necesario y muchos pensaron que la potente República Checa de Nedvěd sería la que podría parar los pies a estos corsarios de El Pireo. Nada más lejos de la realidad. Un atosigante empate a cero durante el tiempo reglamentario era culminado con un tanto de Dellas en la primera parte de la prórroga, entonces sujeta a la norma del gol de plata. Sin saber nadie cómo, Grecia estaba en la final, que sería, otra vez, contra Portugal: sólo un torneo decidido de cabo a rabo entre lusos y helenos podría disponer así del ‘eterno retorno’.

Siempre vieja pero siempre bella, Lisboa se vistió de gala para la final. El hervidero luso quería rematar la faena y vengar su maltrecha inauguración. Pero nada. Grecia hizo honor a su dinámica ganadora del 0-1 con gol de Charisteas y vio cómo Europa entera caía a sus pies. Portugal se sumergió en su melancolía eterna y el Estádio Da Luz se apagó. Las antorchas tomaron los secarrales griegos y los cortes de luz de hoy, doce años después, eran fuegos artificiales por detrás del Partenón. El “¡Hellas, Hellas!” fue un eco recurrente que se fue apagando hasta que, levemente, como una moda, resurgió en el duro invierno del amenazante ‘Grexit’. Tampoco duró mucho y esta vez, también, algo tuvo que ver Alemania.

18/04/2016

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s