Cruyff y las Eurocopas

cruyff-paraguas-1976MARIO BECEDAS | Todo se le ha dicho y todo se lo merece. El recuerdo de Cruyff, tan personal para cada cual, ha quedado sepultado estos días por la montaña de azúcar de los obituarios fáciles y los reconocimientos tardíos. Pocos como Manuel Jabois, hay que concedérselo, han puesto los ojos en oblicuo para ver si se podía sacar algo más. Lejos de tocar ese cielo, aquí sólo se ha encontrado un pequeño resquicio por el que pasar. Se recurre habitualmente al Cruyff del Ajax, al del Barça, al del Mundial del 74, al entrenador e incluso al viejo mito que se fue a Estados Unidos, fumó en el Levante y se cortó la coleta en el Feyenoord. También al hijo del frutero tuerto, al hombre que se enfrentó a losgrises y puso a su hijo Jordi en la España de Franco, al suegro de Angoy, al estratega que no quiso marcar a Manolo o al genio que convirtió el fallo en las desinencias de género en arte. Pero nadie rescata qué le pasó con las Eurocopas.

Antes de que la ‘Naranja’ fuera ‘Mecánica’, un jovencísimo Cruyff, que había debutado en 1966 con la Selección holandesa marcando el gol del empate final contra Hungría, se predisponía a mostrar la valía que ya conocían en el Ajax y a terminar de convencer al teutón Georg Keßler —seleccionador de Holanda, sí— en plena carrera por clasificar a los ‘tulipanes’ para la Eurocopa de 1968. En ese camino el joven jugador empezó a mostrar sus elasticidades y dejó otro gol, éste contra la mítica Alemania Democrática. No fue suficiente y se llevó la clasificación a la fase final del torneo una Hungría que había logrado dejar atrás, además de a los Países Bajos, a la citada Alemania y a Dinamarca. Cruyff tenía que seguir creciendo.

De eso se encararía otra leyenda, Rinus Michels. ‘De Generaal’ inventó el ‘fútbol total’ en ese Ajax que se avecinaba a los 70 con Cruyff como protagonista. Mientras, la selección holandesa se hacía con los servicios del astro-húngaro František Fadrhonc tras el fracaso de no haber estado en el Mundial del 70, una cita en la historia a la que había que acudir para ser alguien. Con la Eurocopa de 1972 en el horizonte, Holanda fue cambiando piezas, pero tampoco funcionó. Encuadrada en el mismo grupo con Yugoslavia, otra vez la RDA y la débil Luxemburgo, Holanda curiosamente sólo ganó los tres partidos en los que jugó Cruyff. Fue una fase rara en la que las ausencias de jugadores como los pujantes Wim Suurbier, Johan Neeskens, Piet Keizer o el histórico ‘14’ en los primeros partidos hicieron a la ‘Oranje’ empatar con Yugoslavia en casa y perder en Dresde. Un vuelo que se terminó de frustrar con la derrota en Split. Aquel 2-0 en contra con Yugoslavia —la que al final fue a la Eurocopa— en el que Cruyff hubiera sido tan necesario dejó en estériles sendas goleadas ante Luxemburgo —en el 0-8 fuera de casa Cruyff hizo un hat-trick y la agónica victoria 3-2 frente a los teutones orientales.

Sí consiguió Fadrhonc terminar de consolidar a jugadores como los mencionados y dejar a Holanda clasificada y con sed demostrar lo que sabían hacer en la Copa de Europa y en la Eredivisie en el Mundial de 1974. Sin embargo, esas mieles las saborearía Michels, con quien la Naranja Mecánica empezó a pelar a los demás. Tras la épica de sobra conocida de esa Copa del Mundo perdida ante Franz Beckenbauer y antes de la tragedia nacional del gol de Mario Kempes entre toneladas de papel higiénico y sobre el grito de una Argentina que se moría en los sótanos de la ESMA, ocurrió algo de lo que no se habla mucho. La Eurocopa de 1976 llegaba con la ‘Naranja Mecánica’ más engrasada que nunca, entre los dos Mundiales en los que conquistó al planeta pese a no poder ganarlos. Veamos que ocurrió.

cruyff-italia-1976

En la fase de clasificación para esa Eurocopa, ya con George Knobel como seleccionador y la única que a la postre jugaría Cruyff, Holanda se midió ante Italia, Polonia y Finlandia. Un Cruyff salvaje empezó demarrando y protagonizó las victorias ante Finlandia por 1-3 y ante la ‘Nazionale’ en casa por 3-1, haciendo el ‘14’ doblete en ambos partidos. La posterior goleada a Finlandia en casa por 4-1 dejó el trabajo medio hecho pese a la catástrofe de Chorzów, donde la Polonia de Grzegorz Lato, que marcó, sonrojó a los ‘tulipanes’ con un 4-1 adverso y con Cruyff, en esa debacle sí presente, ya con el brazalete de capitán. La venganza por 3-0 en Amsterdam ante los polacos dejó el camino expedito y los ‘naranjas’ pudieron permitirse el lujo de perder en Roma ante Italia, que ganó con gol de Fabio Capello. ¿Les suena? También estaban Dino Zoff, Claudio Gentile o un veterano Giacinto Facchetti. Holanda llegaba tan sobrada que ni llevó a Cruyff, guardado en formol. Como las clasificaciones entonces eran muy raras, hubo unos cuartos de final previos a la propia Eurocopa, donde se dirimirían los cuatro grandes equipos que podrían aspirar a la gloria. En esa terna el sorteo deparó un llamativo Holanda-Bélgica que los primeros despacharon con un colosal 5-0 en casa y un 1-2 con gol de Cruyff en Heysel. La ‘Naranja Mecánica’ estaría en la fase final disputada en Yugoslavia siendo favorita a todo.

Pero como el fútbol y la vida son así, el desastre vino a la primera. Los ‘tulipanes’ se estrenaban en una semifinal contra la entonces poderosa Checoslovaquia. Bajo la intensa lluvia de Zagreb —para la historia quedará la imagen del árbitro galés Clive Thomas portando un paraguas sobre Cruyff en el sorteo de campos—, nada le salió bien a los ‘oranje’. Golpearon primero los compañeros del legendario Antonín Panenka —aún le quedaban días para su histórico penalti—. Su capitán, el defensor Anton Ondruš, abría la lata en el minuto 19, pero con tan mala suerte que un gol suyo en propia niveló la balanza en el último tramo del partido. Todo se abocaba a la prórroga y Holanda sufría un terrible rejonazo: la expulsión de Neeskens. Con uno menos en la trágica media hora suplementaria, los checoslovacos volvían a golpear con por medio de Zdeněk Nehoda y llegaba la polémica expulsión de otro ‘naranja’, Wim van Hanegem, que enfrentaba a Cruyff con el trencilla que le había cubierto con el paraguas. La puntilla llegó en el 118 con el tanto de František Veselý. Holanda no estaría siquiera en la final y su gran capitán no había podido hacer nada. Los Schrijvers, Suurbier, Krol, Neeskens, Jansen, Rep, Willy van de Kerkhof, Rensenbrink o Geels se quedaban pasmados y tendrían que esperar dos años más para su otro hito en el Mundial de Argentina.

En Yugoslavia quedaba un pocas veces gratificante partido por el tercer puesto que en las actuales Eurocopas ya ni se juega. Fue también en Zagreb y contra la anfitriona yugoslava. Los holandeses esta vez sí se dieron el gusto y con goles de Geels y Willy van de Kerkhof, prórroga mediante, doblegaron 3-2 a los ‘plavi’. Aunque sin saberlo aún, ese partido podía suponer la despedida de Cruyff como internacional holandés en un gran torneo, el astro de Amsterdam, siempre selectivo, no participó de esa cita menor, legando la capitanía Krol. Se cerraba así una triada fatal de Cruyff con las Eurocopas y, por extensión, con su combinado nacional. Aún quedaban años claroscuros en el Barça y de luces en el Feyenoord y en los banquillos, pero el gran ‘14’ ya tenía sus primeras sombras. No serían las últimas.

04/04/2016

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One thought on “Cruyff y las Eurocopas

  1. ¡Magnífico homenaje a uno de los cinco grandes del fútbol! El ‘Hall of Fame’ de este magnífico deporte, tiene en su Top 5 al inolvidable Cruyff. D.E.P.

    Enhorabuena por este fantástico artículo. Felicidades

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