El disfrute de Sabin

SabinMerinoSERGIO DE LA CRUZ | Una de las tareas más penosas que el ser humano tiene por delante es la de demostrar su valía continuamente. No hay espacio para vivir de los méritos pasados. Tu pareja siempre pide más, tus amigos te exigen mantener el nivel de salidas nocturnas, las resacas aumentan año a año su resistencia… No hay lugar para deleitarse en los golpes dados en la mesa en el pasado, en respirar, en disfrutar y gritar a lo Míchel en Italia ’90: “¡Me lo merezco!”. Cada vez son menos frecuentes los casos, pero haberlos, haylos.

Que se lo digan a Sabin Merino, un tipo feliz que no piensa en lo que le falta por demostrar, ya que ha demostrado todo lo necesario. El logro no es poca cosa en una cantera, la de Lezama, que rezuma talento por todos los poros. Pero el de Urdúliz, como buen cachorro de león, le echó garra al asunto. Y desparpajo, mucho desparpajo.

Sólo así se entiende que en su segundo partido oficial con el Athletic fuera capaz de convertirse en un auténtico dolor de muelas para un Barcelona que ya acumulaba cuatro títulos en su haber, y que al encuentro siguiente grabara el nombre del Zilina como primera víctima de sus goles. Era únicamente el 27 de agosto y parecía que Sabin llevara años y años rugiendo con los leones macho. Pero nada de eso. Acababa de quitarse el chupete.

Habían pasado meses desde que  finalizara con éxito la tarea de luchar con el Bilbao Athletic por subir a la Liga Adelante. O, mejor dicho, de liderar a una camada de jugadores que se quedó a mitad de temporada sin Iñaki Williams, demasiado mayor para jugar en la guardería. Con 18 goles, fue el máximo goleador del equipo y terminó la temporada el 28 de junio con el ascenso a la categoría de plata en el nuevo San Mamés. Avistaba las vacaciones, pero el ‘Txingurri’ Valverde tenía otros planes para él y se lo llevó a la pretemporada. El resto ha sido un acelerón continuado.

Ha anotado al Real Madrid en San Mamés, ha mojado en Mestalla contra el Valencia, doblete contra el Betis y un gol que bien valió el pase a los octavos de Europa League ante el Olympique de Marsella de, precisamente… Míchel. Una hoja de servicios nada desdeñable para un joven soldado al que el apelativo de recluta —con 24 años recién cumplidos no se puede hablar de otra cosa que no sea lozana juventud— se le está empezando a quedar corto.

En una temporada en la que a Iñaki Williams las lesiones le han tenido mucho tiempo en la enfermería y en la que Iker Munian apenas ha salido de ella, el ’25’ ha sido la mejor noticia de un Athletic que ha ido de menos a más. Partiendo desde la izquierda e incluso de ‘falso 9’ cuando toca remplazar al insustituible Aduriz, Sabin ha respondido y los números hablan por sí solos: es el tercer máximo goleador del equipo en su primer año.

El siguiente paso es el de explorar ese margen de mejora que ha expuesto en estos meses. Al igual que en el año que se pasó por Estados Unidos perfeccionando el bachillerato, ahora toca pulir los dones que le han sido concedidos. Si lo consigue, a los seguidores bilbaínos sólo les queda esperar para disfrutar porque lo mejor estará por llegar.

25/03/2016

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