El ocaso de Míchel

c88372JESÚS GUALIX | Lejos quedan los tiempos en los que el Olympique de Marsella era un equipo puntero en Francia y solvente en Europa. Atrás perdura ese mágico año 2012 en el que los marselleses consiguieron llegar a los cuartos de final de la Liga de Campeones, y más lejos aún está un 2010 que significó la última temporada en la que el club insertó en sus vitrinas la Ligue 1. Como menciona su presidente, Vincent Labrune, el Olympique ha “vivido por encima de sus posibilidades”.

Y no le falta razón. Después de la fiesta y el dispendio de unos cuántos millones de euros en el pasado, viene la resaca. José Miguel González Martín del Campo, alias Míchel, se atrevió a coger el timón de un equipo que estaba en plena descomposición económica y futbolística para hacer lo que hizo en el puerto de El Pireo, es decir, llevar a lo más alto al club que le paga su sueldo. Pero lo cierto es que la liga francesa no es el campeonato griego y que el Olympique de Marsella no es el Olympiacos, a pesar del parecido razonable en el nombre.

Más de un semestre después de comenzar el curso, Míchel no ha sabido manejar en ningún momento a la plantilla por la que trabaja día tras día. Los resultados que está cosechando no son nada buenos, ya que deambula en el duodécimo lugar lejos de las posiciones de privilegio y mirando de reojo la zona del descenso. Hasta 15 empates en 31 jornadas dan buena cuenta de la sangrante pérdida de puntos de ‘les Olympiens’. El no cosechar un triunfo en su estadio, el reformado Vélodrome, desde hace seis meses —venció por última vez al Bastia 4-1 el día 13 de septiembre— ha hecho que se agote la paciencia de un aficionado que es de armas tomar.

La gota que colmó el vaso llegó el pasado fin de semana, cuando el Olympique perdió contundentemente con el Rennes por 2-5. El huracán se desataría apenas transcurridos 15 minutos de juego, cuando el luminoso marcaba un 0-3 que desató las iras en las semivacías gradas del Vélodrome. Algunos aficionados se encaramaron a la valla para intentar asaltar el terreno de juego y la policía tuvo que actuar para apaciguar el crispado ambiente. La hinchada, cansada de tanta desidia, la tomó con el técnico madrileño y apoyó al único exponente que para ellos representa a la perfección los colores marselleses: su capitán Steve Mandanda. El congoleño ha estado presente en todos los últimos éxitos del club y entiende mejor que nadie a una afición que sufre en cada encuentro de esta temporada.

Míchel, que sólo ha logrado dos victorias como anfitrión en su periplo francés, dice no querer abandonar el barco. Labrune también le ha ratificado en su puesto. Pero cada vez son más los rumores los cuáles sitúan al ex entrenador de Olympiacos o Sevilla en la picota. El último es que Sergio Conceiçao, todo un trotamundos del fútbol y uno de los preparadores de moda en Portugal, podría ser el encargado de suplir a Míchel en el caliente banquillo marsellés. Desde luego que si no da un giro radical en sus planteamientos y pone a remar en la misma dirección a toda su plantilla sus días en Francia están contados.

23/03/2016

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