La venganza de Coman

kingsley_coman_bayern_munichSERGIO MENÉNDEZ | Hace solamente tres años que se produjo el debut de Kingsley Coman en el fútbol de élite. Corría, exactamente, el 17 de febrero de 2013 cuando Carlo Ancelotti, que entonces se encontraba al frente del banquillo del Paris Saint-Germain, decidió dar la alternativa al jovencísimo extremo francés, producto de la cantera del club. Lo hizo en un partido de liga contra el Sochaux, a la tierna edad de 16 años, como recambio de Marco Verratti, en una sustitución que le convertiría en el jugador más joven en pisar un terreno de juego durante un encuentro de la máxima categoría del fútbol galo. Y aunque ese primer contacto se tradujo en una derrota, lo cierto es que la oportunidad le acabaría permitiendo a Coman ser incluido en la nómina de jugadores que a final de temporada se proclamaron campeones de liga. Luego vendría la Supercopa de Francia, además de una Copa de la Liga y otra Ligue 1, títulos ambos que incorporó a su palmarés personal tras concluir la que fue su primera temporada completa en el club.

El hecho de que, apenas un año después de su debut contara ya con un palmarés con el que muchísimos compañeros de profesión soñarían a la hora de retirarse no parecía, sin embargo, ser suficiente para Coman, que habría deseado tener una participación más activa en la consecución de esos logros. La ambición, unida al ímpetu propio de su edad y a la finalización de su contrato con el PSG, le llevaron en el verano de 2014 a decidirse por un cambio de aires. En este sentido, fue la Juventus quien pujó más fuerte por el muchacho, que aterrizó en Turín con la carta de libertad en la mano y un contrato de cinco temporadas sobre la mesa.

Su estreno a las órdenes de Massimiliano Allegri se produjo ante el Chievo, en la primera jornada, partiendo desde el once inicial. No consiguió anotar, pese a que estuvo cerca de conseguirlo en dos ocasiones, pero los casi 70 minutos que el técnico italiano le mantuvo sobre el césped antes de retirarle por Fernando Llorente le bastaron para dejar muestras sobradas de su velocidad, regate, control, desparpajo y condición física y buenas sensaciones entre la afición ‘bianconera’. Algunos, de hecho, llegaron a confundirle con Pogba, a raíz su forma de jugar y razonable parecido. “Me encuentro muy feliz después de ver cómo han ido las cosas en mi debut y estoy disfrutando mucho en la Juventus. Puedo mejorar día a día entrenando con los mejores jugadores del mundo y trabajando con Allegri”, declaró al finalizar el partido. Fue, quizá, el mejor debut de un futbolista fuera de casa ante un rival de amarillo desde lo de Robinho en el Carranza.

La estrella del joven francés, al igual que le ocurriría al penúltimo en la larga lista de herederos de Pelé, se fue apagando a medida que transcurrieron los partidos. A excepción de un golazo contra el Hellas Verona y algún que otro destello en forma de arrancadas fulgurantes, fintas y asistencias ante Cesena, Udinese, Atalanta, SassuoloParma, Fiorentina, Sampdoria o la selección de estrellas de la liga de Indonesia tampoco contó con demasiadas oportunidades para demostrar su talento. En su caso, la pérdida de confianza fue en favor de otros recién llegados como Álvaro Morata. Su participación, sin ir más lejos, en la final de la Champions League frente al Barcelona en Berlín fue totalmente residual: saltó al campo en sustitución de Evra, a falta de un minuto para el final del tiempo reglamentario, con el encuentro a punto de decidirse, justo a tiempo para asistir al gol de Neymar, recoger su medalla y emprender el viaje de vuelta a los Alpes.

Captura de pantalla 2016-03-18 a las 20.20.34No tardaría, sin embargo, en llegarle la oportunidad de desquitarse y resarcirse de esa falta de fe. Fue gracias al Bayern de Múnich, club en el que recaló el verano pasado a través de un acuerdo de cesión por dos temporadas con opción de compra por 25 millones de euros. El movimiento supuso una ocasión de oro, no solamente para un Guardiola necesitado de una solución de urgencia pero con ciertas garantías ante la incertidumbre en torno a la recuperación del lesionado Franck Ribéry, sino también para los periodistas deportivos españoles, que ni por todo el dinero del mundo habrían renunciado a lo de ‘Coman, el bávaro’ para rotular el anuncio de su llegada a la Bundesliga.

Alardes de creatividad al margen, lo cierto es que el bueno de Kingsley ha sabido recompensar con goles, asistencias y una perfecta adaptación al esquema táctico del equipo el voto de confianza que su nuevo entrenador le otorgó cuando se hizo con sus servicios. Luego fue el azar propio de los sorteos el que quiso encuadrar a Juventus y Bayern de Múnich en el cruce de octavos de final de la presente edición de la Liga de Campeones. Una eliminatoria donde no fue otro sino Kingsley Coman el encargado de darle la puntilla a la Juventus con un tanto, el cuarto que anotaron los alemanes en el partido de vuelta, disputado hace un par de días en el Allianz Arena, que enterraba por completo las esperanzas de su ‘antiguo’ club de pasar a cuartos. Un tanto que supuso para Coman la oportunidad de hacer justicia y probar lo equivocados que estaban quienes, o bien no terminaron de creer en su enorme potencial, o bien no fueron capaces de demostrárselo.

18/03/2016

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