Luz al final del túnel

JaviMartínezJESÚS GUALIX | Criado en Pamplona, y tras seis exitosas temporadas en Bilbao, Javi Martínez aterrizaba en Múnich allá por el 2012 dispuesto a comerse el futuro a bocados. Su marcha, discutida en San Mamés, dejó un poso de sinsabores en la afición bilbaína. En cambio, para el jugador nacido en Ayegui todo eran sonrisas, esperanzas e ilusiones. Más aún tras ganar la última Eurocopa y pese al tropiezo con la Selección en los Juegos Olímpicos de Londres.

En 2013, con Jupp Heynckes en el banquillo, Javi gozó de la confianza y los minutos necesarios para alguien de su calidad. La recompensa fue conquistar con el conjunto bávaro la Bundesliga y obtener el ansiado premio de la Champions League. Al año siguiente, a las órdenes de Pep Guardiola, siguió creciendo como futbolista y variando su posición desde el mediocentro hacia la defensa, según las necesidades en la pizarra del técnico de Santpedor. El cielo estaba despejado en la vida del otora ‘león’ y su palmarés no hacía más que crecer vertiginosamente con la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes de rigor.

Pero llegó el verano de 2014 y con él un fatídico duelo de la Supercopa germana. En frente, un Borussia Dortmund que ansiaba plantar cara a la hegemonía del titan muniqués. Javi fue de la partida como titular, pero durante la primera parte tuvo un encontronazo en el área rival con Marcel Schmelzer con tan mala fortuna que se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. La lesión, temida por cualquier futbolista, hizo que, de repente, y sin buscarlo, el firmamento de Javi Martínez pasara de estar claro a cubrirse de nubarrones de tonalidad gris tormenta. Las aspiraciones, los sueños y las ilusiones del navarro se partían en mil pedazos al igual que se destroza un cristal al impactar contra el suelo.

Desde entonces, Martínez ha atravesado, quirófano incluido, un auténtico calvario. No disfrutar ni de un solo minuto durante casi toda una campaña es algo tremendamente duro para un futbolista, más aún perteneciendo a uno de los mejores y más exigentes clubes del mundo como lo es el Bayern. Tras mucho dolor, una dura recuperación y un exigente entrenamiento para fortalecer la rehabilitación de la zona afectada, la vuelta a los terrenos de juego del internacional español tuvo lugar en mayo del curso anterior. A pesar del gran esfuerzo acometido, una recaída le hizo perderse la pretemporada y retrasar su vuelta definitiva hasta el pasado septiembre.

Y, por si fuera poco lo anterior, un desprendimiento de menisco en su dolorida rodilla zurda en la segunda parte del mes de enero le alejó de nuevo de los terrenos de juego. Sobrevolaba el fantasma de una recaída, pero finalmente todo se solucionó con una artroscopia. Eso sí, sumó otro periodo más de inactividad profesional. Ahora, después de todo, parece que el ‘Káiser de Ayegui’ ve por fin la luz al final del oscuro túnel por el que ha atravesado durante muchos días, semanas y meses. Justo ahora, cuando dentro de una semana su club se juega gran parte del crédito de la temporada en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones frente a la Juventus. Guardiola necesitará de su inestimable ayuda para no despedirse del Allianz Arena sin materializar el más preciado trofeo continental.

09/03/2016

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