El entrenador

JaviGraciaFIRMA DE IMANOL ECHEGARAY | “Para sacar algo positivo contra el Real Madrid debemos hacer todo perfecto y que ellos no tengan su día. […] Para poder sacar, al menos, un punto, el Barcelona no debe tener su tarde, Messi no estar inspirado y nosotros no podemos cometer ningún error”. ¿Cuántas veces hemos escuchado estas frases o copias similares? Da igual el entrenador que las diga, el equipo al que dirija o el partido que se juegue. Es un síntoma —acertado— cada vez que se juega contra las dos mayores potencias del fútbol actual. Es imposible rascar, aunque sea, un punto a Madrid o Barça si tienen la tarde de cara y es muy difícil, incluso, cuando no están al 100 por cien. El rival debe rozar la perfección, ninguna de sus estrellas puede estar iluminada y el plan marcado por el técnico debe salir al dedillo. Misión caótica.

Pero el Málaga, hace unos días, fue más allá. El Real Madrid no tuvo un partido cómodo. Eso es verdad. Zidane naufragó en La Rosaleda y su planteamiento no tuvo ni consistencia ni ‘chicha’. Sin embargo, los malaguistas tampoco jugaron ese encuentro perfecto que se necesita para conseguir algo positivo ante los blancos. La suerte no estuvo de su lado. Primero, con el gol de Cristiano en fuera de juego; después, con un penalti tonto que terminó parando Kameni —ahí, eso sí, estuvo el partido—. Mérito, absoluto, del banquillo. Y por banquillo hablo de cuerpo técnico, donde la cabeza visible de todo es Javi Gracia. No necesitó de excelencia para empatar, sin excesivos agobios, contra el Real Madrid. En este sentido, se vio a un Málaga complicado, valiente, sereno y muy serio. Sustentado en tres tipos: Kameni, con su parada a Ronaldo en el penalti que suponía el 0-2; Camacho, que es el ancla, el pulmón y el alma de esta plantilla; y Javi Gracia, al que el plan le salió como esperaba. Y su idea no es otra que ser un entrenador impresionante al que no se le dan los méritos que merece.

Leía en Twitter a alguien —no recuerdo a quién, lo siento— una frase que resumía ese partido, resumía al Málaga y resumía al Real Madrid. Zidane tiene mucha más prensa, pero aún le queda un camino muy largo para igualar a Javi Gracia tácticamente dentro de un partido de fútbol. Sencillamente, se merendó a ‘Zizou’, a su efecto y a todas y cada una de sus estrellas con un trabajo de estrategia del partido para tener en cuenta. Algo que ya cataron, en su momento, el Barcelona de Luis Enrique, al que le costó de veras llevarse la victoria en un choque que pudo decantarse del lado malacitano, y el Atlético de Simeone, que cayó derrotado en un partido que cambió la dinámica de un conjunto ahogado.

JuanpiAñor

El venezolano Juanpi Añor es una de las cartas que Gracia se ha sacado de la manga después de ver cómo desmantelaban su vestuario.

Porque parte de la tranquilidad con la que ahora vive la afición malaguista en Liga ha sido gracias a la paciencia y la confianza de la Directiva con el trabajo de Javi Gracia. Un hombre que ha tenido que ir remando a contra corriente desde que empezara la temporada. Y es que el Málaga ha pasado por todos los estados que llevan a un equipo a prescindir, muchas veces de forma errónea, del capitán del barco a mitad de temporada. Colista, sin marcar un gol al arcoiris y con la suerte esquiva, los costasoleños se encontraban en una situación delicada. Jugadores importantes que se marchaban —como Juanmi, Darder, los Samus o Amrabat— y otros con la mente en otro lado, Javi Gracia podría haber estado más fuera que dentro. Pero cambiar dinámicas, tácticas y sistemas a medio año vista no siempre es la solución. Unidos, fuertes y con confianza para reflotar la situación, todos se unieron para cambiar los llantos por sonrisas.

Poco o nada queda de aquel ‘Euro Málaga’ de los Cazorla, Joaquín, Isco o Baptista. Pero Javi Gracia ha dotado a este equipo de un empaque que ni Pellegrini pudo darle anteriormente con figuras a su cargo. Le ha convertido en un rival incómodo, complicado en el cuerpo a cuerpo y siempre peligroso. El Málaga tiene lo que tiene, eso es innegable. Pero sólo entrenadores de esta categoría son capaces de sacar un rendimiento extra a sus plantillas. Tanto, como para que el mito de ‘ser perfectos para empatar al Real Madrid’ se fuese al garete. Por dos veces. Dime tú qué sería capaz de hacer este entrenador con la plantilla de la que dispuso Pellegrini. Dime tú, porque esto se le queda corto.

28/02/2016

Imanol Echegaray es periodista colaborador de Perarnau Magazine y estoesatleti.es

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