Punto de partido

JULIÁN CARPINTERO | Con el ecuador de la competición superado es complicado no pensar en él como una de las grandes revelaciones de la temporada. Por su desparpajo y su personalidad transmite la sensación de llevar toda la vida jugando al máximo nivel y, nada más lejos de la realidad, su (breve) carrera parecía haber llegado a un punto de no retorno que, de no ser por Abelardo, le habría llevado a penar por el áspero mundo de la Segunda B resignándose a ver cómo su talento se desvanecía. Sin embargo, el buen ojo del ‘Pitu’ hizo que aquella promesa que no encontró su sitio en La Masía se haya convertido en la bandera de este contestatario Sporting que, como el célebre Athletic de los aldeanos’, semana a semana se aferra al clavo ardiendo de una Liga BBVA que desde hace unos meses asiste boquiabierta a las cabalgadas de Jony.

La historia de Jonathan Rodríguez, ‘Jony’, no se entiende sin la constancia. A día de hoy es, con diferencia, uno de los atacantes más en forma del fútbol español y el gran referente para la entregada hinchada que cada dos semanas abarrota las gradas de El Molinón. Si ‘La Mareona’ le adora no es por otra cosa que porque se siente identificada con ese chico que galopa por la banda izquierda del ataque rojiblanco, que tiene un guante en su bota zurda y que, sin embargo, maneja la derecha casi con la misma precisión. Sus centros, a veces combados y otras planos, son un regalo para Sanabria, que suele buscarle después de cada gol para agradecerle el pase, tal y como sucedió en el hat-trick que el paraguayo firmó ante Las Palmas. Además, a su velocidad y a esa fantástica lectura del juego y de los espacios, Jony une un considerable despliegue físico que se traduce en recuperaciones y ayudas a Isma López, el habitual lateral de los de Abelardo. Su sociedad con Halilović —y en las últimas semanas, también con N’Di— ha propiciado que el cuadro gijonés haya sido capaz de reponerse al duro inicio de 2016 y, tras la derrota por 5-1 en el Bernabéu, sumar siete puntos de nueve posibles: 5-1 a la Real Sociedad, 0-1 ante el Valencia en Mestalla y 1-1 frente al Deportivo. Todo un hito, teniendo en cuenta la juventud de la plantilla asturiana y el pírrico presupuesto del club a la hora de invertir en fichajes.

Así las cosas, Abelardo es el gran responsable de que este Sporting no ocupe puestos de descenso a la espera de comenzar la jornada 24. De eso y de la explosión de un Jony que hace menos de dos años ni siquiera había debutado con la camiseta rojiblanca. El primer escudo que defendió fue el de la Sociedad Deportiva Narcea, el conjunto del pueblo donde nació —Cangas de Onís, 1991—, en el que jugó hasta los 15 años, cuando, siendo cadete, llamó la atención de los ojeadores del Oviedo. Un par de campañas después sería el Barça quien llamó a las puertas de la, por aquel entonces, promesa ‘carbayona’, que hizo las maletas y se mudó a La Masía con la esperanza de que en el centro de fútbol base más reconocido de España consiguieran pulir todas las cualidades que ya se le intuían. No obstante, después de un par de años luchando por hacerse un hueco en el juvenil A que dirigieron Álex García Casañas y Francisco García Pimienta —y en el que compartió vestuario con Sergi Roberto, Montoya, Isaac Cuenca o hasta el interista Icardi— el habilidoso extremo zurdo decidió que era el momento de regresar a la ‘tierrina’ y emprendió el camino de vuelta con una amarga sensación de fracaso. Así, en el verano de 2010 firmó con el Oviedo Vetusta, el filial del cuadro azulón, e inició un periplo que le llevó, sucesivamente, al Marino de Luanco, el Getafe B y el Avilés hasta que, tres años después el Sporting se cruzó en su camino y le incorporó para su segundo equipo, el cual dirigía Abelardo.

Y ese fue el chaleco salvavidas al que se agarró Jony, que comenzaba a entender que para triunfar en el fútbol de élite, además de calidad, hace falta suerte. Tan bueno fue su estreno en el filial gijonés (31 partidos y ocho tantos) que, cuando José Ramón Sandoval fue destituido a falta de cuatro jornadas y Abelardo cogió las riendas del equipo, la primera apuesta del ‘Pitu’ fue darle galones a Jony. El 10 de mayo de 2014, en el debut de ambos, el Sporting ganaba 2-1 al Hércules con un tanto del cangués, que empezaría a ser un rostro habitual en las alineaciones de un equipo que acabaría claudicando en el play-off de ascenso. A pesar de todo, el que fuera campeón olímpico en Barcelona ’92 había empezado a sentar las bases de un conjunto que la temporada siguiente no fallaría y que tuvo en Jony a un verdadero faro. No sólo fue el jugador más utilizado, con 41 partidos en sus piernas, sino que aquella campaña dio lo mejor de sí mismo ante los rivales directos por el ascenso, pues le hizo gol a Las Palmas, al Lugo y al Betis el día en que el Sporting volvía a Primera.

Contaban esta semana varios diarios andaluces que el extremo sportinguista jugará en el Málaga la próxima temporada. Tanto es así que Jony ya habría pasado reconocimiento médico con el club de la Costa del Sol, al que llegaría con la carta de libertad tras acabar su contrato el próximo 30 de junio. Sea como fuere, lo cierto es que las aspiraciones del Sporting de permanecer en la Liga BBVA pasan por la inspiración de un futbolista que, cuando apenas había superado la veintena, se encontró ante el match-ball de su vida: o pasaba al otro lado de la red o se quedaba, irremisiblemente, en la parte oscura del fútbol. Afortunadamente para todos, la bola entró.

12/02/2016

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