El salto

FIRMA DE IMANOL ECHEGARAY | Dijo un erudito, que de fútbol sabrá mucho pero de jugarlo anda más justo, que Antoine Griezmann no estaba dando ningún salto de calidad en su carrera tras pasar de la Real Sociedad al Atlético de Madrid. Unas palabras que, sin menospreciar al conjunto ‘txuri-urdin’, no terminaron de convencer a nadie. Supongo que el dolor de que la estrella del equipo vasco no acabara en Concha Espina, hizo que el tuitstar saltara a herir el orgullo del que era el vigente campeón de Liga. Agua. Porque la realidad, año y medio después, dice que ‘Grizi’ se ha convertido en estrella e icono de un equipo que no es favorito a nada, pero que aspira a todo, mientras que él, más estrella de rock que futbolista, vive entre el campo, el banquillo y la grada. Siempre pegado a su smartphone, por supuesto. No vaya a ser que alguien se meta con su Mou, su Arbeloa o su Madrid. Cosas de saltos.

No vamos a esconder que hay equipos más poderosos que el Atlético de Madrid. Sus vecinos de la capital, el Barcelona, el Bayern de Múnich o el PSG dan buena cuenta de ello. Griezmann podría haber acabado en cualquiera de ellos, seguro. Quizá el del ‘banquillazo’ no hubiera hablado de saltos de calidad. Pero el que escribe estas líneas cree que el crecimiento del bueno de Antoine se hubiera estancado. Nunca es lo mismo ser uno más que ser el más. Y su llegada al equipo rojiblanco no ha sido sólo un salto de calidad para él o para el club. Su encuentro con Diego Pablo Simeone, además, le ha convertido en un futbolista total. La proyección que apuntaba por Anoeta invitaba a la de un grandísimo jugador, un gregario de los mejores y una pieza importante en cualquier club competitivo. Su techo, tras hacer del Vicente Calderón su casa, se antoja difícil de alcanzar y medir. Ahora es la estrella. Su rendimiento ha superado cualquier expectativa irreal, su fútbol ha adquirido otra dimensión y su idilio con el gol es el alfa y el omega de un club que sigue haciendo historia.

Sorprendió Diego Pablo acercando a Antoine más a Mandžukić que a la línea de cal. Sorprendió tanto que pilló al francés del revés. Sus primeros meses fueron fruto de esa extraña línea que parecía seguir el argentino. Como un animal que se ha pasado media vida encerrado y que, de buenas a primeras, ve campo abierto. Entero, a su disposición. Le costó aclimatarse a esa nueva posición y ese nuevo rol. Algo vio Simeone que nadie más se acercó siquiera a mirar de reojo. Ese chaval tenía un don para el gol, pero lo que es más importante, para ser oportuno. Ni el ‘7’ del Atlético reparó en eso a pesar de hacer una grandísima temporada en la Real Sociedad superando la veintena de goles. Y, pese al comienzo dubitativo, el punto de inflexión llegó en San Mamés. Aquel hat-trick, cuando el año ya expiraba, fue la explosión necesaria. Desde ese momento, y hasta la más pura actualidad, los goles empezaron a caerse de su bolsillo a la misma velocidad que crecía en importancia dentro del equipo. Eso, y algo fundamental para Simeone: poner el ego al servicio del grupo. Es un defensa más. Incansable en la presión y un escudero único a la hora de bajar a defender. Está entre los que más balones recuperan del equipo. ‘Cholismo’.

AntoineGriezmannII

Esta temporada es más que eso. Lo más parecido —salvando las obvias distancias— a Messi que tiene el Atlético de Madrid. El jugador total. Se ha convertido en un futbolista referencia para el juego de su equipo, el hombre comodín con el que combinar. Partiendo desde la derecha, barriendo todo el centro, sin olvidarse del área, donde es letal. 19 goles acabado enero —el curso pasado terminó con 25— dan buena cuenta de ello. Merodea menos tiempo el área rival, pero es más efectivo cuando entra en escena. Eso sí, ¿su pero? Ser fundamental también en los partidos grandes. Ahí, sea porque el rival exige más defensiva y físicamente, sea porque el Atlético tiene menos el balón o por cualquier otra circunstancia, Griezmann tiende a apagarse. Un gol en 21 enfrentamientos contra Real Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia es un balance muy pobre para un futbolista de tal categoría. Aunque su último partido en el Camp Nou fue una masterclass de la clase de futbolista que es, y sólo un pie salvador de Bravo evitó la proeza de un Atlético que exhumó orgullo con once, diez y nueve futbolistas. Ese es, quizá, el verdadero salto que aún le queda por dar a ‘Grizi’. Porque es evidente que, de mayo de 2014 a febrero de 2016, el francés se ha catapultado y se ha convertido en una de las estrellas más codiciadas del mundo del fútbol. Algo a lo que, qué pena, nunca podrá aspirar el falso Leiva. Hay saltos y saltos.

31/01/2016

Imanol Echegaray es periodista colaborador de Perarnau Magazine y estoesatleti.es

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2 thoughts on “El salto

  1. Pingback: Griezmann cierra el grifo | Esto es Atleti

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