Jugar bonito o patentar un estilo

ZinedineZidaneDAVID PALOMO | En Google, a poco que uno teclee las palabras adecuadas, se puede encontrar con innumerables presidentes del Gobierno que prometen alcanzar la paz mundial, acabar con la pobreza y luchar por la justicia social. Ocurre, sin embargo, que ninguno consigue —ya sea por incapacidad o por imposibilidad— cumplir sus palabras. Esto, que es algo asumido, tiende a ser tildado de utópico —no es el momento de entrar en los porqués—. Y guarda relación, si quieren, con las primeras ruedas de prensa de todos los entrenadores del Real Madrid, tan huecas como poco fructíferas. En ellas, a menudo, hay un esquema dialéctico que se repite como si fuera un bucle. ‘¿Cómo quiere jugar usted?’, acostumbra a preguntar el periodista. ‘Yo, bueno, quiero jugar bonito’, responde el nuevo técnico. Vamos, lo normal.

Todos, sin excepción, en los últimos tiempos, han pronunciado las mismas palabras: Mourinho, Ancelotti, Benítez y, por supuesto, Zinedine Zidane. Pero bien, ¿qué es jugar bonito? He ahí la cuestión. ¿Es salir desde atrás o acumular un 80 por ciento de posesión? ¿Es hacerlo con un tridente o con cinco centrocampistas? ¿Es partir con tres defensas o hacerlo sin delantero? ¿Es colocar un falso ‘9’ o usar un doble pivote? ¿Es perder el partido atacando o ganarlo con una defensa firme?

Se puede prometer juego bonito —cada uno está en su derecho de hacer lo que estime oportuno—, pero sería más beneficioso llegar a la primera rueda de prensa con un estilo de juego bajo el brazo. Sería más creíble y, sin duda, más fructífero, pues todos los grandes equipos han basado su éxito en señas de identidad reconocibles: el Barça de Pep Guardiola, el Milan de Sacchi, el Real Madrid del propio Mourinho o, si quieren, el Borussia Dortmund de Jürgen Klopp. Con un nexo común entre todos ellos: sin proponer lo mismo, cada uno a su manera, se ganaron el favor de los aficionados.

Para jugar bonito, por tanto, hay que cumplir varios requisitos: dar espectáculo, ganar y exhibir una propuesta firme sobre el campo. ¿Fácil? No lo es tanto. Uno de los errores de Benítez, por ejemplo, fue traicionar su propio estilo en el Bernabéu. Tras pasar una vida jugando con su equipo atrás, quiso echarse adelante, con el consiguiente resultado: su destitución. Obviamente, también hubo otros errores.

Del fracaso de Benítez puede aprender Zidane. El francés, como primerizo, carece de pasado como técnico, y esa es su ventaja. Nadie le podrá tildar de defensivo u ofensivo, de suicida o de cobarde. Tiene ante sí la oportunidad de crear su propio estilo, desarrollar su personalidad y transmitírsela a sus jugadores. Pero para hacer eso, obviamente, necesitará tiempo —por ejemplo, la idea de juego de Luis Enrique es más nítida más ahora que en su primera temporada—. ¿Le ahogará el reloj? Eso está por ver. En cualquier caso, su éxito dependerá de su capacidad para que su equipo muestre un estilo reconocible sobre el campo. Y si esto lo consigue, jugará bonito, no tengan ninguna duda.

09/01/2016

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s