El fonema /K/

JULIÁN CARPINTERO | Poco importa que, salvo sorpresa, no vaya a formar parte del once ideal del año propuesto por la UEFA, ya que 2015 siempre será el año en el que esa joya que se escondía a orillas del río Dniéper y que responde al nombre de Yevhen Konoplyanka se acomodó definitivamente entre la élite del fútbol europeo. Primero, con su consagración como el gran referente del Dnipro que fue derribando gigantes hasta plantarse en la final de la Europa League y, después, con su salto a una liga de primer nivel apostando por un Sevilla en el que, poco a poco, va asumiendo el protagonismo que por su talento y sus condiciones se le presupone. Una vez que se le ve jugar no es fácil olvidar su nombre.

No existen muchos retos más difíciles en el mundo del fútbol que probar a adivinar una alineación de Unai Emery. Y es que el gusto del técnico vasco por las rotaciones es de sobra conocido, más aún cuando su Sevilla comenzó la pretemporada con la exigencia de afrontar tres carreras de fondo —Liga, Copa y Champions League— más el premio extra de la Supercopa de Europa. Seguramente por eso sus rivales nunca sepan si en el carril diestro se van a encontrar la fiabilidad de Coke o la profundidad de Mariano, si Banega actuará de enganche o se integrará en un trivote junto a Krychowiak y N’Zonzi, o si arriba se las verán con el físico de Llorente, los recursos de Immobile o la velocidad de Gameiro. Variantes, todas ellas, que hablan del fondo de armario de un club que, de la mano de un productor de lujo como Monchi, en la última década ha pasado de ver la vida en blanco y negro a hacerlo en 3D. Sea como fuere, el aura de estrella con el que Konoplyanka desembarcó en Nervión el pasado mes de julio no le ha servido para ser inmune a las ya consabidas rotaciones del de Fuenterrabía, que durante este primer tramo de la temporada se ha dedicado a cuidar al milímetro la adaptación del ucraniano al fútbol español y a integrarle en una escuadra ya hecha a la que, sin embargo, todos los veranos se le descuelgan un par de piezas. Los resultados están más que a la vista.

En este contexto, a pesar de que en Liga ha sido titular (7) menos veces de las que ha entrado desde el banquillo (8) su incidencia en el juego del equipo hispalense es total; de hecho, Emery únicamente ha dejado de utilizarle en dos partidos: la derrota ante Las Palmas en la jornada 5 y la victoria ante el Barça en el Pizjuán diez días después. Aun así, su gran carta de presentación de cara al público español fue el triunfo sevillista frente al Real Madrid a principios de noviembre, un choque en el que Konoplyanka hizo todo —y todo bien— lo que se le pide a una estrella. Después del tanto de chilena de Ramos tuvo la personalidad necesaria para pedir continuamente el balón y percutir a Danilo, el punto de fuga por el que se le escapó el partido a los de Rafa Benítez. Desbordó, hacia dentro y hacia fuera, tirando diagonales para perfilarse hacia su pierna buena, la derecha, y por primera vez en la temporada dejó en evidencia las carencias del brasileño a la hora de defender a un extremo versátil e inteligente que le retrató por completo en la deliciosa jugada que terminó en el tanto de Banega. No obstante, aunque éste ha sido su partido más destacado hasta la fecha, es innegable que desde su puesta de largo ante el Barça en la citada Supercopa de Europa —anotó el 4-4 que llevó el partido a la prórroga— su fútbol no ha dejado indiferente a nadie, firmando actuaciones de nivel contra Atlético, Valencia, Getafe o Sporting.

YevhenKonoplyanka

Siempre jugando a pierna cambiada, Konoplyanka ha demostrado, especialmente en la fase de grupos de la Liga de Campeones, ser un atacante que, además de la velocidad y la electricidad en el regate, posee la capacidad de interpretar las circunstancias del juego y de asociarse tanto con los hombres de ataque, como pueden ser Vitolo o Krohn-Dehli, como con el veloz Trémoulinas, que con sus incorporaciones desde atrás atrae rivales y le abre espacios. De esta manera anotó el tanto con el que el Sevilla estuvo cerca de ganar en el Etihad. Porque, aunque su principal faceta sea la de asistente, el ucraniano también tiene gol (dos en Liga y otro par en Champions) apareciendo desde esa segunda línea desde la que tanto daño hace. Cualidades, al fin y al cabo, que no ha hecho sino potenciar desde que asomara la cabeza en la Eurocopa de 2012 junto a su compañero de selección Yarmolenko y que confirmó en su excelente Europa League de la temporada pasada siendo la bandera del Dnipro que perdió la final, precisamente, a manos del Sevilla.

En este contexto, aquel niño que comenzó practicando kárate y que siendo un adolescente ya compartía vestuario con profesionales contrastados, tiene ante sí una de las campañas más estimulantes de su carrera. Empezando por el Sevilla, que debe reinvertir la tendencia de su dubitativo inicio para volver a probar las miles de la Champions sin perder de vista su competición fetiche —la Europa League— y la Copa; y terminando por comandar a su Selección en la Euro que se celebrará en Francia el próximo verano. Por edad y contexto 2016 está llamado a ser otro en el que el fonema /K/ inunde las conversaciones en Sevilla. Su acento ya se va acostumbrando.

31/12/2015

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