Algo pasa con Louis

LouisvanGaalFIRMA DE FÁTIMA MARTÍN | “Soy culpable y estoy decepcionado por no haber podido convencer de mi filosofía a los jugadores y al entorno. Implantar esta filosofía entre todos en el club es muy difícil porque no se corresponde con la cultura de este país”. Han pasado 15 años desde que Louis van Gaal pronunciara estas palabras en la rueda de prensa en la que anunciaba su dimisión como entrenador del Barcelona. “Es triste ésto pero, quizá, que yo no continúe trabajando aquí es lo mejor para el club”, explicó para despedirse de la afición del Bayern de Múnich en 2011. La historia del técnico holandés parece repetirse cada vez que tiene la oportunidad de dirigir a un grande de Europa. Y es que la crisis abierta en el seno del Manchester United tras su temprana eliminación de la Champions League y la derrota liguera por 2-1 ante el recién ascendido Bournemouth han puesto todos los focos sobre van Gaal, cuyas declaraciones bien sirven para describir su más rabioso presente.

El neerlandés nunca deja indiferente a nadie. Son tan numerosos sus adeptos como sus detractores. Los primeros esgrimen sólidos argumentos como su envidiable palmarés —ligas en Holanda, España y Alemania, Copas, Supercopas y Liga de Campeones—, lo estético del juego de sus equipos, su habilidad para detectar el talento en las jóvenes promesas —Xavi, Valdés, Iniesta, Müller, Badstuber, Alaba…—, su influencia en la filosofía de juego de técnicos como de Boer, Luis Enrique o Guardiola o en la evolución del fútbol de su país. Tan ciertos son estos argumentos como los de aquellos que critican su falta de destreza en las decisiones sobre fichajes —340 millones de euros ha dilapidado como ‘red devil’ para construir una plantilla mediocre y desequilibrada—, las lagunas defensivas de sus conjuntos y hasta su carácter arisco y arrogante.

“En este momento no me puedo defender porque estamos fuera de la Liga de Campeones. Pero si uno se fija en los hechos, vemos que hemos avanzado en la Copa de la Liga y que hemos llegado hasta la fase de grupos de la Champions. Los hechos dicen que estamos mejor que el año pasado”, argumentó el técnico en sala de prensa nada más terminar el partido en el Volkswagen Arena. Un discurso tan cierto como hiriente para los aficionados ‘mancunianos’, acostumbrados a competir por todos los títulos en la era Ferguson e incapaces de conformarse con ligeras mejoras que no vengan acompañadas de trofeos. Algunas leyendas del United, como Paul Scholes, Peter Schmeichel o Rio Ferdinand ya han levantado la voz para denunciar que el tercer equipo más valioso del fútbol mundial según la última lista Forbes no puede dar una imagen tan pésima como la ofrecida en el torneo continental. Por su parte, la prensa carga sus tintas en la deficiente planificación deportiva.

fichajes

Después de meses peleando con el Real Madrid para tratar de frustrar el fichaje de De Gea por el club blanco, se podría afirmar que el Manchester United perdió el verano. Mientras Old Trafford soñaba con nombres como Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Pogba o Neymar, tuvieron que resignarse con los fichajes de Martial, Schneiderlin, Depay, Darmian, Schweinsteiger y Romero. El agujero negro en la parcela defensiva, que no contó con ningún tipo de refuerzo, se hizo especialmente evidente en el definitivo encuentro ante el Wolfsburgo, donde tuvieron que jugar los inexpertos Varela y Borthwich-Jackson por falta de efectivos. Mientras, las estadísticas de la delantera son raquíticas teniendo en cuenta que se ronda el ecuador de la temporada —Depay, cinco goles; Martial, siete y Rooney otros siete— y el centro del campo no termina de carburar.

El puesto de van Gaal corre serio peligro. Se le concedió un proyecto a largo plazo con un presupuesto casi ilimitado y los resultados no llegan. Bien es cierto que en sus manos ha caído el United menos reconocible de todos los tiempos, incapaz de llenar el vacío dejado por Ferguson y convertido en un concurso de estrellas sin identidad de club, pero también que ha sido incapaz de inculcar su filosofía al equipo. Un problema que le persigue en toda su trayectoria como técnico. Sin embargo, su historia también dice que instaura los principios sobre los que sus antiguos clubes acaban cimentando posteriores épocas exitosas. ¿Futuro o presente? ¿Estilo o títulos? En definitiva, Louis y los extremos.

Fátima Martín es periodista ex del diario MARCA y futmi.com

13/12/2015

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