Stay strong, Johan

F9_2_recortadaSERGIO MENÉNDEZ | Mientras en las tertulias del domingo el debate se centraba en Javier Mascherano y si la culpable de su expulsión frente al Eibar fue la concha de su madre o la de su hermana, Johan Cruyff afrontaba desde hacía varios días una encrucijada decisiva. Una encrucijada más decisiva, si cabe, que la posibilidad de que del Real Madrid-Barça del próximo 21 de noviembre salga el futuro campeón de Liga. Y lo peor, a juzgar por la vehemencia con que los bandos merengue y culé defendían sus intereses en medio de esa discusión a dos valvas surgido a raíz del encontronazo protagonizado por ‘El Jefecito’ y Carlos del Cerro Grande, sobre cuáles habían sido exactamente las palabras del futbolista argentino y (en función del número de partidos de sanción que éstas llevaban consigo) si peligraba o no su participación en ‘El Clásico’, es que todos parecían haber perdido de vista lo verdaderamente crucial de lo ocurrido las últimas horas. Y es que Johan Cruyff, el hombre al que sólo la irrupción de un tal Lionel Messi le ha librado del título de mejor jugador en la historia del club azulgrana, se muere. De alguna forma, todos nos morimos, sí, pero el holandés lo hace en estos momentos más rápidamente que el resto.

¿El culpable? Un cáncer de pulmón que le fue detectado el pasado martes durante un examen médico en Barcelona. “A lo largo de estas últimas semanas, Johan Cruyff se ha sometido a diversas revisiones médicas en un hospital de Barcelona. Durante estas las mismas, se le ha diagnosticado un cáncer de pulmón. Por respeto a la privacidad de Johan y su familia, y debido al hecho de que las pruebas aún no se han terminado, no se realizarán más anuncios por el momento”, anunciaba el comunicado emitido por su agencia de representación, que concluía con un llamamiento a respetar la privacidad de la familia Cruyff en esta delicada situación.

Se confirmaban, pues, los peores pronósticos para la salud de una leyenda que cambió el fútbol moderno. Lo hizo, primero, desde el césped, terreno que abonó con una calidad y unos recursos nunca vistos hasta entonces, para después revolucionar métodos, estrategias, tácticas y juego desde el banquillo. En su haber, además de la distinción que supuso en su día el hecho convertirse en el primer futbolista en ganar en tres ocasiones el Balón de Oro, en una hazaña que más tarde emularían Michel Platini, Marco van Basten, Cristiano Ronaldo y el propio Messi, se encuentra también un imborrable legado llamado ‘Dream Team’. En lo que al Barcelona se refiere, ese legado no sólo reportó varios títulos a sus vitrinas (en especial, la ansiada Copa de Europa), sino que dotó al club de una estructura y una filosofía de buen juego que todavía hoy perdura. Improntas todas igual de indelebles que su imagen a pie de campo, ataviado con su típica gabardina y un cigarrillo infinito en la boca. Nunca se le acababa, siempre estaba ahí. Si no fuese por las connotaciones futbolísticas que lleva implícitas lo de ‘Casablanca’ y porque Humphrey Bogart sí que consiguió hacerse con un Oscar, a diferencia de Cruyff, que tiene en el Mundial la gran espinita de su carrera, se le podría considerar el Rick Blaine de este deporte.

Así siguió, al menos, hasta 1991, pues fue ‘en un momento dado’ de ese año cuando Johan, todavía como entrenador del Barcelona, sufrió como consecuencia de su adición a la nicotina una insuficiencia cardiaca que le obligó a pasar por quirófano y someterse a una intervención a corazón abierto. Sólo entonces dio muestras de empezar a adquirir conciencia de los riesgos de fumar. Hasta tal punto llegó el nivel de implicación en su cruzada a los cigarrillos, que incluso protagonizó una campaña antitabaco para la Generalitat donde se le veía haciendo malabares con una cajetilla para después hacerla polvo de un zurdazo. “En mi vida he tenido dos grandes vicios: fumar y jugar al fútbol. El fútbol me lo ha dado todo en la vida, y, en cambio, fumar casi me la quita”, decía en el spot.

Ahora, más de veinte años después de ese anuncio, cuando el paso del tiempo le había hecho estar más seguro estaba de haber ahuyentado para siempre las posibilidades de un cáncer, le sobreviene una enfermedad que tuvo en jaque a Éric Abidal y se llevó por delante a Tito Vilanova. Salvo por el aficionado que el pasado fin de semana exhibió en el partido entre Vitesse Arnhem y Ajax una pancarta con la inscripción ‘JHK’ (cuyo significado en neerlandés es ‘JODEN HEBBEN KANKER’, en castellano ‘LOS JUDÍOS TIENEN CÁNCER’, en alusión a los antepasados judíos de Johan Cruyff) el mundo del fútbol se ha volcado con su leyenda. Porque he ahí el verdadero debate del momento. Si no verdadero, sí definitivo, pues es el que se libra entre la vida y la muerte. Stay strong, Johan!

29/10/2015

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