Pachín: “Ser campeón de Europa con once españolitos no era fácil”

144_001ENTREVISTA A PACHÍN | Pocas personas en el mundo pueden presumir de haber ganado una Copa de Europa con don Alfredo Di Stefano. Enrique Pérez Díaz, más conocido como ‘Pachín’, fue pieza clave en la zaga de aquel Madrid ‘yé-yé’ que intentó emular a sus antecesores de los años 50 con una mezcla de juventud y experiencia y un estilo dinámico y voraz que hizo las delicias de Concha Espina. Suyas son la experiencia, la gloria y la Historia. Habla un mito.

PREGUNTA: ¿Qué sentiste cuando te enteraste de que Santiago Bernabéu te quería para el Madrid?

RESPUESTA: Yo no me enteré de que me quisiera. El único que me dijo algo fue Alfredo Di Stefano, que me lo insinuó. Jugué un partido con Osasuna ante el Madrid y al terminar, íbamos hacia los vestuarios, se acercó a mí y me dijo: “Chico, ¿te gustaría venir al Madrid?”. Y yo contesté: “Joder, ¿y a quién no le va a gustar?”. Y así se quedó. No le di mucha importancia porque en esos momentos se dicen cosas que luego no ocurren, pero al terminar la competición, un mes después, me llamaron y me fui. Aunque es verdad que tenía un año de castigo.

P: ¿Por qué fuiste castigado?

R: Tiene una explicación larga. Yo empecé jugando en el Burgos y entonces debí hacer una buena temporada y se interesaron el Celta, el Racing y Osasuna. De estos tres, el Celta vino con el contrato para firmar y yo lo hice. Entonces, cuando Osasuna se entera de que me iba a Vigo, me hace una prueba en Pamplona y me dice que me quiere. ¿Qué pasa? Que yo firmo con dos clubes diferentes, con la idea de que no pasaba nada. Finalmente, la Federación me permitió jugar partidos con Osasuna, pero no con otro equipo, de ahí mi primer año casi en blanco en el Real Madrid.

P: ¿Cómo fue aquel año?

R: Bueno, estuve entrenando, pero sólo pude jugar partidos amistosos e internacionales. Poco después de llegar, destituyeron a Fleitas Solich y vino Miguel Muñoz, que ya me conocía. Y dijo: “Este chico no puede jugar partidos nacionales, pero puede disputar la Copa de Europa”. Y debuté contra el Barcelona en la semifinal de la quinta Copa. Fue la final del 7-3 contra el Eintracht y son los tres partidos que yo jugué oficialmente en el Madrid, además de la Intercontinental y el debut con la Selección.

P: ¿Cómo fue tu relación con Miguel Muñoz como entrenador?

R: Muy buena. Al final no tan buena, porque lo mismo que yo, Antonio Ruiz y Santisteban, todo lo que éramos se lo debíamos al míster que confió en nosotros. Yo tendría 20 años cuando debuté y no era normal. No era normal quitar a Zárraga o a Lesmes para que tú jugaras. No era normal y él sí lo hizo. Yo con él estaba agradecido totalmente. Además, tenía una amistad muy grande porque vivíamos en el mismo bloque.

Pero al final se rompió. Yo tuve una lesión y se rompió un poco esa amistad… Ahí no se portó bien. Lo mismo que las oportunidades que me había dado cuando llegué, al final no me las dio. Cuando yo las necesitaba no me las dio. Yo tuve una lesión que fue una hernia de disco, que entonces no se llevaba. Hoy no habría pasado nada, pero entonces el Madrid tuvo miedo. Además, me la hice yo solo, o sea que… Fue en un entrenamiento y tal, y creo que no me dio las suficientes oportunidades como para poderme recuperar. Y esto pues me dolió. La verdad, después de nueve años me dolió. Pero bueno, después seguíamos como amigos, pero ya un poco distanciados. Y ya, claro, tuve que salir del Madrid porque ya no había feeling, que se dice ahora [risas]. Esa era la realidad del Madrid.

tumblr_nrlglrra1J1t52aheo2_1280P: ¿Cómo fue llegar y el primer año ganar la Copa de Europa? ¿Se lo imaginaba?

R: No, no, no. Eso fue un sueño. Llegar y besar el santo. Además, que también se ganó la Copa Intercontinental, o sea que… Fue una cosa que yo no la había visto nunca. Impone mucho jugar con esas figuras. Cuando tú entrabas al vestuario y veías a Di Stefano, a Zárraga, a Lesmes, a Atienza, a Juanito Alonso, que has tenido cromos de ellos… A Gento. Bueno, Gento, que es paisano… Tú piensas: “¿Cómo puede ser que yo esté aquí?”. Era imposible. Yo les trataba de usted a todos, hasta que uno te venía y te decía: “Venga, chaval, aquí de tú a todos, eh”. Con mucho respeto y un poquito acojonado, la verdad. Luego saltabas al campo y ahí ya eras otro. Además era difícil, porque los argentinos tenían mala uva con nosotros, y no podíamos fallar porque siempre venía el argentino de turno a llamarnos la atención [risas]. Pero teníamos esa presión.

P: De Santiago Bernabéu has llegado a decir que fue “un padre para todos”. En la misma línea, Breitner comentó que era “el único sabio que he conocido en mi vida”. ¿Qué tenía de especial para que casi todos habléis así de él?

R: ‘El gordo’ era un fuera de serie en todos los sentidos. Menos en lo económico [risas]. En lo económico no era muy espléndido. Pero en lo demás era un fuera de serie. Un tío con una personalidad bárbara, con un saber estar… Era más o menos como el presidente nuestro de ahora, como Florentino, pero quizá en la personalidad don Santiago era más fuerte. Y como te decían por aquí, que no te torcieras, porque como te torcieras salías. Y había que trabajar en el campo y dejar al Real Madrid en lo mejor de lo mejor: en los hoteles, por ejemplo, no podías salir en pijama por los pasillos. Con un respeto todo para hacer un Madrid grande, que es lo que él quería, que el Madrid fuese grande y que nadie hablase mal del Madrid por motivo de estas cosas que ocurren.

P: Digamos que de ahí viene entonces toda la grandeza del Madrid, ¿no?

R: Efectivamente. Nosotros, por ejemplo, éramos puntuales. Si te decían que el entrenamiento era a las 9, a las 9 menos dos minutos tenías que estar aquí. Había gente, Calpe, por ejemplo, que dejaba el coche, porque él tenía un coche muy aparatoso y no le gustaba aparcar donde aparcábamos nosotros, que aparcaba aparte. Y a las 9 menos un minuto, pum, veías a Calpe por ahí. Multa.

P: Como comentabas antes, fuiste titular en la final de la Copa de Europa de 1960, en el famoso 7-3 ante el Eintracht, el que se ha denominado mejor partido de la historia. ¿Qué se siente al jugar ese partido?

R: Realmente fue el mejor porque, además de los siete goles, hubo, por parte nuestra, cuatro o cinco tiros en el palo. Y por parte de ellos me parece que fueron dos. O sea que fue un partido tremendo, que en Inglaterra normalmente en Navidad lo suelen poner como el mejor partido de la historia.

P: ¿Se jugaba más libre entonces que ahora quizá y por eso se veían tantos goles?

R: No, lo que pasa es que la delantera nuestra era una máquina. Tan compenetrados… Puskás, Di Stefano y Gento eran… Y aparte Canário, que era un hombre todoterreno. Después estaba Del Sol. Yo creo que el equipo nuestro, sin menospreciar a los demás, era único en aquella época.

P: Te tocó marcar a los mejores delanteros de la época. ¿Quién te puso en más dificultades por entonces?

R: Bueno, Eusébio. Todos eran buenos jugadores, pero ahí eran Eusébio y Sívori los que más. Sobre todo Sívori, porque Eusébio, al fin y al cabo, era un hombre muy veloz y muy correcto en el campo y muy buena persona. Sin embargo, Sívori tenía un peligro en el campo impresionante… [risas]. Mucha mala leche, como buen argentino, pero era un fuera de serie como jugador. En cuanto te habrías de piernas te la colaba por debajo por el medio.

Conmigo tuvo un follón, porque nosotros jugamos un tercer partido contra la Juve, porque se ganó 0-1 allí y se perdió 0-1 aquí, y fuimos a París a solucionar la eliminatoria y ahí hubo un pequeño follón con Sívori, que se arregló después. Fíjate, con Del Sol, que después fueron íntimos amigos. Del Sol se puso en medio porque Sívori me amagó, quería pegarme [risas]. No me hubiera dejado yo que me pegara, pero fue a provocarme y ahí me dijo don Santiago, porque vino, y me dijo: “No haga usted caso. Salga a jugar pero que no se arme nada”. Entonces se metió Del Sol por medio y lo paró todo. Fíjate, después fueron íntimos amigos y compañeros, claro. El fútbol es así: en el campo, a muerte, y fuera de él somos amigos.

distefano2P: Fuiste baluarte de la defensa del Madrid, ¿era más difícil defender antes que ahora?

R: Antes era muy difícil defender porque marcábamos al hombre. El míster decía: “Usted marca al ‘7’”. Pero claro, cuando jugábamos la Copa de Europa, nosotros no conocíamos a los contrarios, como pasa ahora. No conocíamos a nadie. No sabíamos quién jugaba. Nos orientaba un poco Alfredo y se orientaba un poco Santamaría, porque ellos habían jugado más años y los conocían un poquito: “Ten cuidado, chaval, que se va por la derecha. Ten cuidado, que es rápido. Ten cuidado, que va bien de cabeza”. Te orientaban en ese sentido, pero nosotros no teníamos ni idea de quiénes eran. Yo, por ejemplo, jugaba de lateral izquierdo —cuando jugaba en esa posición, otras he jugado de media o de cierre— y me decía Muñoz: “Usted, marque al ‘7’ y siga por detrás de él, a donde vaya”. Y yo le decía: “Anda que si el ‘7’ sale de ’11’… Ya me contará” [risas]. Era muy difícil, porque marcar a un jugador que tiene el balón en los pies y quitárselo es casi casi imposible. Hoy ya se marca en zona y es mucho más cómodo. El que pase por mi zona, voy a por él; pero el que vaya a otra zona, tenemos ahí a otro jugador. Antes te hacían correr mucho más, porque tenías que ir detrás del contrario siempre. Ahora no, ahora al contrario lo ves venir de cara. Nosotros íbamos detrás de ellos, porque en cuanto cogían la pelota y se cruzaban el campo, tenías que ir en su busca. Si no, se juntaban dos contra uno y era el peligro.

P: No es una pregunta fácil, pero ¿cuál crees que es el defensa más completo de la historia del Real Madrid?

R: Es un poco complicado, pero yo, por experiencia y por sabiduría, elegiría a Santamaría. Marquitos y Lesmes, como yo, teníamos cada nuestras virtudes y nuestros defectos. Marcos era un hombre todoterreno, iba muy bien de cabeza, se anticipaba en la jugada —era perfecto en la anticipación—, pero técnicamente no llegaba a Santamaría. Lesmes, por ejemplo, era un jugador muy fino, técnicamente muy bueno, pero bastante endeble físicamente. Ya digo, cada uno teníamos nuestros defectos y nuestras virtudes, pero yo creo que el más completo era Santamaría.

P: ¿Meterías también a Sergio Ramos en esa terna?

R: No, no, yo hablo de mi época. Sergio Ramos creo que es, si no el mejor, uno de los mejores defensas del mundo. Pero tiene un defecto muy grande: no sabe medir los partidos. En los partidos tienes que ser inteligente y saber cuándo tienes que atacar y cuándo tienes que defender. No se puede atacar yendo ganando 1-0 y faltando cinco minutos. Que ataquen los delanteros y nosotros a defender, porque vamos ganando. En ese sentido, Ramos, hay un córner o una falta a favor quedando cinco minutos, y va a subir. Y claro, a la contra nos pueden hacer daño, como nos han hecho muchas veces. Para mí, ése es el defecto que tiene. En lo demás, es perfecto, es un gran jugador. Un gran futbolista que podría jugar de medio perfectamente, porque tiene técnica para ello, y que en ataque va fenomenal de cabeza; pero en defensa deja bastante que desear. Cosas raras del fútbol. Ignacio Zoco, por ejemplo, iba muy bien de cabeza en defensa y muy bien de cabeza en ataque. Pero Ramos no. Técnicamente es buen jugador, es muy fuerte, es un líder, pero debe medir los tiempos para no cometer errores. Porque se puede perder un partido muy importante por una tontería, por querer meter un gol o por querer salir en la prensa. Pero termino diciendo que es un gran jugador.

P: El hecho de que el Real Madrid tardara 32 años en conseguir la Séptima tras vuestra Copa de Europa, significa que vuestra generación marcó un antes y un después.

R: Sí, y no sólo eso, dimos una lección en el fútbol nacional, porque ser campeón de Europa con once españolitos… No era fácil. Lo teníamos todo perdido [bromea]. Empezamos la Copa de Europa sabiendo que no íbamos a llegar y llegamos. Y llegamos porque hubo que eliminar a gente como el Inter, que no era una pera en dulce. Y que sea la final y ganar con once españoles… Eso tampoco creo que se haya dado en la historia. Para nosotros esto es un orgullo, porque la mayoría de los ‘ye-yés’, quitando Gento y yo, —porque Santamaría estaba, pero estoy hablando de la final y había jugadores como él que estaban en plantilla pero no la jugaron— eran gente muy joven. El más veterano de ese equipo era Gento y después iba yo. Los demás eran prácticamente recién llegados.

P: En la final, contra el Partizan, marca Vasović en los primeros compases de la segunda mitad y luego dais la vuelta al marcador. ¿Cómo se gestó esa remontada?

R: Hubo una genialidad de Serena y otra de Amancio. Y aguantando. Pero no me acuerdo yo mucho de esos partidos, no estoy muy dentro de ellos ahora. Sí me acuerdo, por ejemplo, un poquito de la Copa de Europa del 7-3 al Eintracht, pero de los demás partidos… Yo, en realidad, jugaba y no tenía mucha idea. No como Zoco, que se sabe todas las alineaciones de entonces y con quién hemos jugado y dónde. Yo jugaba y a los dos días se me había olvidado que había jugado [risas]. Me preguntas ahora y no tengo ni idea de quién jugó ni cómo jugamos ni cómo se llegó al partido. Muchas veces oigo hablar de ello con Zoco y Amancio y parece que estoy en otro mundo. No conozco lo que están hablando, pese a que yo estaba ahí. No ponía yo mucho interés en ese sentido.

P: También ganaste la primera Copa Intercontinental de la historia. ¿Era tan complicado jugar contra un equipo sudamericano como Peñarol?

R: Los jugadores que tenía Peñarol eran de calidad y de primera categoría, eran los mejores de Sudamérica. Quitando a Alemania y a nosotros —España— los demás jugadores eran sudamericanos. A la vista está que los mejores jugadores vinieron a España y fueron campeones. Eran rivales muy difíciles.

P: ¿Cómo eran las celebraciones de los títulos en tu época? Ni había autobuses que recorrieran la ciudad ni se iba a la Cibeles…

R: Sí, hombre, se iba en los coches. Nos recogían en Barajas pero no veníamos aquí —al Santiago Bernabéu—, exceptuando en mi último año. Íbamos a Cibeles, que era donde teníamos el club y todo era mucho más discreto. Con el 7-3 de Glasgow fuimos a pedirle permiso a don Santiago para que nos dejara salir a tomar algo, a celebrar por la ciudad, y él no nos dejó hacerlo. Y esto es verídico. Estuvimos en el hotel, dentro de un salón, con unos camareros, y mientras tanto contábamos chistes e historias, pero no nos dejó salir. Fíjate hasta donde llegaba la exigencia de don Santiago. Cuando llegábamos a Barajas nos esperaban unos coches grandes, en ellos nos montábamos cuatro o cinco jugadores, y éstos nos llevaban a Cibeles. Pero no llegábamos a allí como tal, sino que íbamos al club, que estaba detrás del edificio de Correos.

1325093532620P: En tu época también hubo una especie de controversia con el portero cuando se fichó a Rogelio Domínguez. Nos dijo Santamaría que éste no llegó a adaptarse y volvió a Argentina. ¿Es tan difícil ser portero en el Madrid?

R: Yo por aquél entonces en ese momento no estaba presente, pero después me enteré de la historia. Allí estaba Juanito Alonso, que en una comida hizo un comentario que no le gustó a don Santiago, por lo tanto éste mandó a Saporta a buscar rápidamente a un portero y trajeron al ‘Flaco’ Domínguez. Éste era un porterazo, pero también era un ‘boludo’, muy dejado para con el club. No se adaptó a las circunstancias, ya que él tomaba todo un poco a broma, y en el Real Madrid no se podían tomar las cosas a broma. Además creo, por lo que tengo entendido, que a su mujer no le gustaba Madrid, por lo tanto cuando te ocurre eso no te queda más remedio que agarrar la maleta e irte porque sino acabas aburrido. Él, como jugador, fue fenomenal, aunque, como buen argentino, era contestón, era un tío que no se callaba ni cuando le metían un gol. Si veía que sus compañeros insinuaban que era por su culpa en seguida saltaba. Era muy bravo, pero también era un gran portero.

P: ¿Con quién te llevabas mejor en el vestuario? En la época Gento, Marquitos y tú formasteis una especie de colonia cántabra en la capital…

R: Hombre, yo con mis paisanos, por supuesto. Con los dos me llevaba muy bien, pero sobre todo con Marquitos, con Marcos. Después también me llevé muy bien con Zoco y con Amancio. Nos íbamos, digamos, la gente un poquito más joven, los que éramos el ‘carro del pescado’, que no llegábamos a la altura de Gento ni de Di Stefano y formábamos una segunda línea entre nosotros. Nos poníamos en una mesa y de ahí no salíamos. Muchas veces faltaba uno en la mesa de Alfredo o en la mesa de ‘Pancho’, en las que algunas veces se sentaba Marquitos con ellos, y no se sentaba nadie. No había uno que quisiera sentarse.

P: ¿Cómo viviste las horas de tensión que supusieron el secuestro de tu compañero Di Stefano durante el Mundialito de Venezuela? ¿Llegaste a temer por su vida?

R: Mal, mal, muy mal. Con mucho miedo. Primero porque nos asustó lo de Alfredo, y después el mal rato que pasamos en el hotel. Venía la policía al hotel y mientras echaban a correr se les escapaban disparos. Iban con las pistolas y apretaban el gatillo sin darse cuenta. Un desastre. Con un miedo terrible e impresionante. Pero por lo demás bien, ya que a Caracas fuimos bastantes veces y lo pasábamos fenomenal, pero fue bastante chocante la situación, ya que el secuestrador vino con nosotros en el avión, se montó con nosotros. Una situación especialmente rara. Nosotros lo pasamos mal en el vuelo y tuvimos miedo por si estallaba alguna bomba o algo similar. Estas situaciones, cuando estás fuera de tu país, te dan miedo y no sabes cómo reaccionar.

P: ¿La anécdota que más recuerdos te traiga de tu época como jugador?

R: Muchas, tengo muchas anécdotas, lo que pasa es que se me olvidan.

P: ¿Por qué le dijiste no al Inter? ¿Te arrepentiste alguna vez?

R: No, no me arrepentí de no ir al Inter, lo que pasa es que no me dejaron. No me dejaron porque Saporta, en ese momento, no me dejó marcharme. Helenio Herrera, que era un grandísimo entrenador, me convocaba para ir a la Selección y entonces me conocía de haber jugado para él con España. Entonces cuando fichó por el Inter quería que yo fuese con él. Llamé al club para decirle a don Raimundo que me quería ir, ya que iba a ganar una cantidad mayor de dinero que estando aquí. Nosotros, la verdad, es que no nos quejábamos de lo que se ganaba, porque ganábamos más que la mayoría de la gente, pero había que trabajar, ya que nosotros ganábamos en función de las victorias y de los títulos, y si no pues no cobrabas nada. Por ejemplo, íbamos de gira y nosotros teníamos una cantidad estipulada por ganar, si perdías no veías ni un céntimo, y si empatabas tampoco. Lo que se pretendía siempre era ganar para que el Real Madrid fuese cogiendo fama y que al año siguiente el club cobrase más. Había que ganar, por perder no te daban nada. Pero entonces venían los italianos, y oías que cobraban tanto dinero, además de que era el Inter entrenado por Helenio Herrera, pues te entraban ganas de irte. Pero finalmente no me dejaron.

P: Titular indiscutible por casi una década de aquel Real Madrid que hizo historia, en tu palmarés encontramos tan sólo ocho internacionalidades con España. ¿Era difícil llegar entonces a la Selección? ¿Había otros jugadores por delante?

R: Es que entonces no se jugaba tanto como ahora. Apenas dos partidos al año. Lo que pasa es que me fui de la Selección porque tuve mis más y mis menos con Villalonga, el míster de entonces. Le dije que no quería volver. Además, es que era un peligro ir a la Selección en aquellos tiempos. Ibas y cuando volvías te habían quitado el puesto. A lo mejor iba yo, se quedaba aquí Antonio Ruiz y, si lo hacía bien mientras estaba fuera, volvía y me tocaba esperar. Y luego está lo de los pinchazos. Ahora, por ejemplo, no está permitido jugar infiltrado, pero yo tengo el tobillo que casi no puedo ni andar de la cantidad de pinchazos que me han dado. ¿Y por qué lo hacíamos? Primero, porque el club te necesitaba. Segundo, por el miedo a que te quitasen el puesto.

P: Helenio Herrera te convocó para el Mundial de 1962. ¿Han sido Mourinho y él tan parecidos en los métodos?

R: Es que yo a Mourinho no le conozco. Conozco lo que dicen de él en la prensa, pero no sé cómo es dentro del vestuario. Me parece buen entrenador. Sabe lo que quiere y sabe a lo que juega. En cuanto a su modo de llevar a los jugadores, creo que cometió un error. Se metió en un ‘fregao’ que ni le iba ni le venia. Me refiero a lo de Valdano. No tendría que haber entrado ahí. Más que nada, porque Valdano es un tío fenomenal. Conmigo, al menos, fue un tío fenomenal. Como compañero y como persona. Encima es un tío que ha jugado en el Madrid y sabe lo que significa defender sus colores. Ante una persona así no puede llegar otra y decirle al presidente: ‘¡Échele!’. Ahí fue cuando Mourinho terminó para mí. Ahora es que ni le nombro. De hecho, cuando veo jugar a sus equipos, quiero que pierdan. Y eso que antes, fíjate, cualquier equipo que no fuese el Madrid me era indiferente. Pero es que no me gustó lo que le hizo a Valdano. Esas cosas no se le hacen a un compañero.

P: ¿De todos los entrenadores que tuviste a lo largo de tu carrera, de cuál conservas un mejor recuerdo?

R: Yo es que prácticamente sólo tuve uno: Miguel Muñoz. Para mí, deportivamente, ha sido el mejor que ha habido. A la vista está su palmarés. Lo que ha ganado él no lo ha ganado nadie. Y eso lo ha ganado Miguel Muñoz. Por muy buenos que sean los jugadores, siempre se necesita un entrenador que sepa dirigirlos. Y ese entrenador, en mi caso, fue Miguel Muñoz. También es que nosotros éramos como una gran familia. Nos llevábamos todos fenomenal. Respetábamos mucho a las grandes figuras: Gento, Di Stefano, Santamaría… Muchas veces pensábamos: “¡Joder, qué coñazo!”. Pero, en el fondo, les respetábamos. La relación que teníamos con ellos era como la de un padre con su hijo.

P: En tu rol como entrenador de los veteranos del Real Madrid, ¿han sido buenos chicos unos ya maduritos Míchel, Butragueño, Martín Vázquez, Chendo, Buyo y Mijatović?

R: Aunque que me tocó ser entrenador porque era el más viejo, en realidad, yo era un amigo más Lo pasábamos de puta madre. En una ocasión nos llegamos a recorrer mil kilómetros en un día de gira. Fue un día que jugábamos en Macael, en Almería. Nos fuimos por la carretera de Murcia y volvimos por la de Andalucía. Entre medias jugamos el partido y Zoco nos dio de cenar unos huevos con patatas fritas. Y otra vez pa’ Madrid. Mientras íbamos en el autobús aprovechábamos para jugar a las cartas. Todavía me acuerdo de la mala uva que tenía Míchel. Cuando le ganábamos al mus, se subía por las paredes. Lo pasábamos fenomenal.

P: Quienes formasteis aquel ‘Madrid yé-yé’, como Sanchís, Amancio o Pirri lograsteis dar continuidad a los éxitos conseguidos por Di Stefano, Gento, Puskás, Kopa y compañía.  ¿Ves a James, Kroos e Isco liderando la renovación del Real Madrid en unos años?

R: Creo que sí. Creo que el Madrid, en cuanto se asiente un poquito, va a estar ahí. Tenemos muy buenos jugadores. Lo que ocurre es que hay un par de partidos al año contra el Barcelona que marcan el resto de la temporada. El equipo que gane esos dos partidos saldrá campeón. Tenemos un gran equipo, pero hay que respetar al Barcelona, que también lo tiene. Por supuesto, prefiero el fútbol que hacemos nosotros al fútbol del Barcelona. Y no es porque sea del Madrid. Es, simplemente, porque me gusta más. Nosotros vamos directos al gol. A mí me gusta el contragolpe, que es como se ha jugado toda la vida. El ‘tiki-taka’ me aburre. Cuando se va ganando es bonito, pero cuando pierdes no tiene ningún aliciente. No le veo ningún atractivo. Atractiva es una carrera de James o de Ronaldo que termine en gol. Igual que ver a Amancio driblando. Atractivo es como jugaban antiguamente los alemanes. Si es que se ha jugado así toda la vida… Recuerdo que, en mi época, Domínguez me daba el balón con la mano y yo me pegaba una carrera hasta el medio campo para subirlo. Entonces, llegaba Alfredo, le pasaba el balón como si le entregase una carta y me volvía a mi sitio. Quienes tirábamos del resto éramos Marquitos desde un lateral y yo desde el otro. Si nosotros subíamos, subían los demás. Luego en el medio campo se la dábamos a Alfredo y ya se encargaba él de enlazar con los puntas.

P: ¿Cómo ves al nuevo Real Madrid de Rafa Benítez? ¿Te parece acertada su vuelta a casa?

R: Me parece positivo que toda la gente que ha pasado por la cantera vuelva a casa. Entre todos, socios y simpatizantes, tenemos que apoyarle. Un equipo no se hace solo. Hay que darle tiempo al tiempo. Este entrenador conoce la casa, sí, pero ha estado mucho tiempo fuera. Ahora nos toca estar con él.

13/09/2015

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