Más madera a la caldera de centrocampistas

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FIRMA DE RAFAEL AZNAR | El verano es la época del año más proclive a los despilfarros gratuitos y las locuras, al menos si nos atenemos al ámbito futbolístico, inmerso, de forma perenne, en una burbuja que ríase usted de la inmobiliaria de hace unos años. Este año, como casi siempre, la palma se la ha llevado el Manchester City, cuyos jeques, quién sabe si borrachos después de una buena cogorza de petrodólares, se han animado a pagar 68 millones de euros por Raheem Sterling y 45 por Nicolás Otamendi. Los gritos de júbilo ante esa lluvia de maná monetario van a seguir reverberando en Anfield y Mestalla por los siglos de los siglos.

Históricamente, el Real Madrid también ha sido muy dado a ese tipo de desvaríos pecuniarios. Basta con echar la vista atrás a temporadas recientes y fijarse en los 91 millones de Gareth Bale o los 39 de Asier Illarramendi. En esta ocasión, Florentino Pérez ha estado más comedido con la chequera, siempre que no se despendole a última hora y acabe desembolsando los más de 40 millones de euros que pide el Manchester United por David de Gea, un portero que acaba contrato a final de temporada y que, realmente, ahora mismo el club no necesita, teniendo en nómina a Keylor Navas y Kiko Casilla. Aún así, FP nunca deja indiferente en materia de fichajes: esta vez, la sorpresa ha sido la contratación de Mateo Kovacic, por 28 millones de euros, cuando, a priori, lo que más parecía requerir la plantilla era un delantero centro para dar relevos a Benzema, aunque parece que, finalmente, ese rol lo ejercerá Jesé.

Con permiso del Barça, y quizás hasta sin él, el Real Madrid pasa por tener la mejor medular del planeta, sobre todo gracias a Modric, Kroos, Isco y James Rodríguez. Tanto es así que, el año pasado, a la altura de diciembre, cuando la temporada aún estaba definiéndose y a Kevin Roldán ni siquiera teníamos el placer de conocerlo, hubo incluso quién se preguntó si estábamos ante el mejor Madrid de la historia. Ese delicioso cuarteto rara vez suele coincidir sobre el césped, por la imperiosa necesidad de alinear siempre a Cristiano Ronaldo, Bale y Benzema (me niego a emplear esa patochada de siglas que tanto ha calado entre la prensa), lo que, a priori, hace que James o Isco tengan que quedarse en el banquillo, pero la calidad de todos ellos es innegable. A ellos, habría que añadir al repescado Casemiro –uno de los grandes artífices de la Décima–, a Illarramendi, a Lucas Silva y, cómo no, al citado Kovacic.

La temporada pasada se le hizo muy larga al equipo, especialmente por la lesión de Modric y la falta de confianza de Carlo Ancelotti en los que debían ser sus sustitutos: Illarra, Khedira o Lucas Silva, a quien, curiosamente, se fichó en el mercado de invierno, seguramente para que mantuviera los gélidos banquillos de España y Europa bien calentitos, porque en el césped se le vio poco y, esta temporada, parece que tiene todas las papeletas para salir cedido. Eso mismo ha sucedido ya con el prometedor Marco Asensio, a quien se ha preferido enviar al Espanyol para que se foguee en Primera división, lejos de las exigencias del aquí y ahora del Bernabéu.

El caso de Kovacic recuerda mucho al de Modric: los dos son croatas, actúan como centrocampistas, se formaron en el Dinamo de Zagreb, llegaron al club en la recta final del mercado sin posibilidad de hacer la pretemporada… Cuando Luka aterrizó en el Bernabéu, también parecía tener más de capricho que de necesidad, pues aquel Madrid de Mourinho también tenía una medular y unas bandas prolíficas (con Xabi AlonsoKhedira, Özil, Di María y Cristiano Ronaldo como intocables) y parecía querérsele más como efectivo para el doble pivote que para la mediapunta, donde había venido desenvolviéndose en el Tottenham. Sin embargo, poco a poco, consiguió asentarse en el equipo, hasta convertirse en una pieza imprescindible, sobre todo en la temporada 2013- 2014, a raíz de la lesión de Khedira, que le hizo ganar mucha más presencia en todo el campo, no sólo con miras al ataque, sino también en labores de contención. Quien más y quien menos tiene sus dudas respecto al fichaje de Kovacic –no sería la primera vez que el Madrid hace por hacer–, pero se dice que el croata tiene maneras del mejor Kaká (no confundir con aquel espectro que se paseó por nuestra liga) y que puede desenvolverse en varias posiciones de la medular. Veremos si tiene la madera que hay que tener para no quemarse en la caldera del Bernabéu.

23/08/2015

Rafael Aznar es periodista de Hobby Consolas y ex del diario MARCA.

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