Cambio

Robinho

DAVID PALOMO | Desconozco si es mi sensación o es la de todos los españoles que en algún momento decidieron emigrar. No lo sé, pero intuyo que es algo común. Cuando uno vive fuera de su país, tiende a pensar que a su regreso todo permanece como antes. Que los amigos que dejó siguen siéndolo, que aquel camarero que servía cervezas en el bar de la esquina está todavía tras la barra o que los productos del supermercado no se han movido a otra estantería para hacerle hueco al sushi. Sin embargo, no es así. La vuelta es sorpresa, en todos los sentidos. Uno se ve tomando café con personas con las que nunca imaginó quedar y descubriendo que los fieles no lo eran tanto –no todos–. Eso, aunque sea inesperado, es una consecuencia del cambio, tan necesaria como inevitable. Porque el emigrante (cualquiera de ustedes o yo mismo) también es otra persona cuando tras varios años fuera compra el billete de regreso, aunque sea para pasar las vacaciones. Y de eso, tarde o temprano, es necesario darse cuenta para, al final, darle sentido a esa vida expatriada que busca un hueco en el mundo. O, quizás, simplemente, una casa donde establecerse por una temporada.

Esta vivencia, tan personal como compartida, supone un cambio de rumbo extensible a cualquier existencia. Y también a la de un equipo de fútbol. O a la de una selección como la brasileña, herida por el recuerdo de las vacas gordas, de aquel tiempo glorioso muerto por inanición, atrapada en el agujero de su historia. Quizás, por fin, consciente de todos los errores tras su eliminación prematura en la Copa América, a la que acudió atascada por las alegorías que mueven el pasado y condicionan el futuro.

El emigrante y Brasil tienen mucho en común. La Seleçao, durante mucho tiempo, ha regresado intentando modificar lo anterior pero sin romper por completo. Así, al menos, lo hizo cuando eligió a Scolari como seleccionador para ir a su Mundial. Sin embargo, tras el ‘Mineirazo’, buscó una figura como la de Dunga que le asegurara títulos sin enterarse de nada. Porque ni los chavales de las favelas tienen tanta calidad como los de antaño ni los jugadores que acuden a la absoluta se parecen a los Ronaldos, Ronaldinhos, Romários, Pelés, etc. ¿Resultado? La Canarinha quedó eliminada en Chile con Robinho sobre el campo, enlace entre la nueva y la vieja generación, y jugadores como Tardelli, a todas luces merecedores de la equidistancia con otros tiempos mejores.

En los dos casos, lo peor es no darse cuenta, seguir enquistado en el pasado sin terminar de apostar por el presente, y eso se hace cambiando, aunque eso, en muchos casos, dé miedo o sea un riesgo.

10/07/2015

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