Improvisar (o no)

XAVI-HERNANDEZ

DAVID PALOMO | Este artículo comenzaba con una frase. Sí, como todos. Era de un escritor. ¿De quién? No sé decirles. Lo cierto es que un servidor no consiguió encontrar la entrevista donde leyó la dichosa declaración ni el nombre del novelista. No, definitivamente, después de dos hora de búsqueda. Por Google, Facebook y hasta por Tuenti –créanme, sigue existiendo y hasta me deja entrar en mi cuenta–. ¿Qué hacer? Improvisar. Porque de algo así hablaba aquella cita, amparada en la creación literaria, en su capacidad para hacer crecer letras de la nada y en enseñarle al autor caminos inaccesibles para el común de los mortales. Al fin y al cabo, en eso se basa cualquier obra artística. Y a veces, también la futbolística, brote de imaginación que maná del verso libre y la aleatoriedad del genio.

En periodismo, normalmente, la improvisación es menor porque la notica le da sentido y verosimilitud al texto; en literatura, en cambio, toca inventar. La palabra, en este segundo caso, es el descubrimiento del fuego, un efecto dominó infinito, la puerta que abre paso hacia lo desconocido. Quizás, por eso, un servidor quería encontrar aquella frase, en simbiosis eterna con Xavi Hernández. Porque, atendiendo a su significado, lo que hacía el de Tarrasa era escribir versos sobre el césped del Camp Nou sin planear nada. O, simplemente, regalarle la primera letra de su composición a otros para que convirtieran en ‘best seller’ un texto limpio, preciso, original y prometedor.

La grandeza de la obra literaria es que surge de la nada, como aquel puercoespín de 11 años que ingresó en la Masía. Y la grandeza, también, es que dicha obra es capaz de crecer lentamente, sin saber exactamente el momento en el que encontrará un hueco en el mercado. A veces, incluso, el relato se queda en casa. Sin embargo, en otras consigue convencer al público y se casa con la eternidad. Incluso, logra morir para después resucitar. Como le puede ocurrir a Xavi, tras 24 años en el Barcelona y 23 trofeos –podrían acabar siendo 25– en 17 temporadas. Así lo ha decidido él, que promete ponerse a escribir su nueva historia en Qatar para reinventarse y volver en unos años, tras el Mundial de 2022.

A su regreso, les prometo haber encontrado la frase. Espero, también, que siga existiendo esta página web. Incluso, que ustedes paguen por leer los contenidos, aunque soy poco optimista al respecto. Eso sí, antes debo confesarles una cosa. Intenté varios días escribir este texto, pero jamás supe cómo empezar. Creí que, al final, lo mejor era improvisar, como rezaba aquella frase. Y como pensé, Xavi Hernández había hecho toda su carrera. Eso, hasta que me di cuenta que me había equivocado por completo. Él jamás improvisó. Lo suyo fue más difícil. Se dedicó a elegir el momento justo para dar los pases e hizo lo propio en su despedida. Por eso, quizás, nunca erró en sus intentos. Ya lo dijo Almudena Grandes: “Las musas surgen echando horas delante del ordenador”. Y así es. Llegado a este punto, no tengo claro que esa improvisación –perdón por usar tanto la palabra– me haya llevado a ningún sitio. Pero ya está hecho. Aquí tienen el texto. Espero, al menos, haber elegido bien el momento. Con eso, a veces, es suficiente.

 

22/05/2015

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One thought on “Improvisar (o no)

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