El capitán general del escuadrón ‘ché’

Otamendi during the match between Elche CF against Valencia CF, week 28 of La Liga 2014/15 in Martinez Valero stadium, Elche, SPAIN - 2015 march 20. (Photo: Jose Breton) PUBLICATIONxINxGERxSUIxAUTxHUNxONLY during The Match between Elche CF Against Valencia CF Week 28 of La League 2014 15 in Martinez Valero Stage Elche Spain 2015 March 20 Photo Jose Breton PUBLICATIONxINxGERxSUIxAUTxHUNxONLY

FIRMA DE FÁTIMA MARTÍN | Camp Nou, 17.55 del sábado 18 de abril. El Valencia pierde 1-0 en un duelo en el que ha errado cinco claras ocasiones de gol y una pena máxima. El equipo, aún destrozado físicamente por el esfuerzo en la presión para tratar de neutralizar al Barça, dispone de una falta lateral en las postrimerías del añadido. Con los valencianistas volcados en ataque y tras sucesivos rechaces, Pedro recupera el esférico y manda un pase en profundidad a la carrera de Messi, que tiene vía libre hasta la portería de Diego Alves para matar el encuentro. Otamendi se percata de la asistencia desde el balcón del área rival y comienza una carrera vertiginosa para intentar frustrar la acción del astro azulgrana. Una galopada hacia lo imposible. Con todo perdido y sin una gota de oxígeno en los pulmones, el defensa ‘ché’ vuela por alcanzar la última pelota. La jugada, lógicamente, acaba con un tanto local. Nico lo presencia ya en paralelo a Leo. La maniobra defensiva, que no aparecerá en el vídeo recopilatorio de sus mejores momentos de la temporada, define a la perfección la mentalidad del central bonaerense: nunca se da un balón por perdido. Un pundonor que pone en juego cada partido, que ha enamorado a Mestalla y que le sitúa como uno de los mejores zagueros de la Liga.

Otamendi aterrizó en la ciudad del Turia de la forma más accidentada posible. Rufete, mánager general del club desde noviembre de 2013, accedió al cargo con el objetivo de efectuar una limpieza profunda del vestuario tras un desastroso inicio de campaña. Aunque las limitaciones económicas no le dejaron acometer todos los cambios que tenía en mente, desde el primer momento tuvo claro que debía comenzar a construir su plantilla desde la defensa. Y el central argentino pronto se postuló como favorito entre la terna de candidatos. Por sus virtudes futbolísticas, su carácter y energía, era el jugador llamado a comandar la zaga de un nuevo Valencia. Las negociaciones con el Oporto se dilataron todo el mercado de invierno —a pesar de la intermediación de Jorge Mendes— dando Pinto da Costa el OK a la operación sobre la bocina. 15 millones de euros le convertían en el central más caro de la historia del club ‘ché’. Sin embargo, la plantilla ya contaba con tres jugadores extracomunitarios (Keita, Vinícius y Vargas) y Otamendi tuvo que marcharse cedido al Atlético Mineiro para mantenerse activo con la esperanza de que Sabella le convocara con Argentina para disputar el Mundial de Brasil. Sin embargo, el seleccionador optó por Fede Fernández y Demichelis para completar la retaguardia albiceleste y le excluyó de la lista definitiva. La sombra de la hecatombe de Sudáfrica aún se cernía sobre Nico.

Porque el bonaerense fue señalado como uno de los grandes culpables de la derrota de Argentina por 0-4 ante Alemania en cuartos del Mundial de 2010. Nicolás, que ya despuntaba en Vélez Sarsfield, acudió al llamado de Maradona con apenas 22 años. En Vélez, de la mano de Gareca, jugaba con tres centrales y Otamendi era titular como marcador de punta diestro —a la derecha del líbero—. Sin embargo, ‘el Pelusa’ le empleó como carrilero, una posición para la que Otamendi no estaba preparado y en la que se topó con Müller y Podolski para delicia de la hinchada germana en uno de los días más funestos de su carrera. Esta crisis de indefinición, que sufren la mayoría de los defensores argentinos en su transición al fútbol europeo, aún lastraría su paso por el Oporto. Villas-Boas, Pereira y Fonseca le alternaron como central y como lateral en sus cuatro temporadas de periplo portugués hasta aturdirle y sumirle en la mediocridad y la suplencia. La exclusión de la cita mundialista de 2014, lejos de significar un paso más de su caída en picado, fue su punto de inflexión.

Otamendi estabilizaría el vuelo al recalar en España. Roberto Fabián Ayala, ayudante de Rufete en Valencia y referente confeso de Nico, le aclaró las intenciones por las que fue fichado, algo que refrendaría Nuno dandole continuidad en el centro de la retaguardia y galones para liderar la zona caliente de su escuadra. Confianza y estabilidad era todo lo que necesitaba para sacar lo mejor de sí mismo. No tardó en descollar como blanquinegro, convirtiéndose en un jugador de importancia capital. Su velocidad le permite ser casi inexpugnable en el mano a mano —pueden dar fe de ello Bale, Cristiano o Neymar— y un complemento perfecto para un lateral de perfil ofensivo como Gayà. Su agresividad y decisión le convierten en un notable anticipador, encajando a la perfección con la fiabilidad germana de Mustafi y con las coberturas de Javi Fuego. Su espíritu guerrero le ha ayudado a tirar del equipo más joven de la Liga en los tramos más empinados. Contagia su carácter indómito a un equipo que no baja la mirada ante nadie. Su profesionalidad y compromiso le presentan como ejemplo para sus compañeros, llegando a jugar con un esguince de grado II ante el Atlético o a marcar de cabeza al Eibar con una distensión de hombro recién hecha.

Aunque no son pocas las virtudes que adornan su juego, el aéreo es precisamente su mejor arma. Entendiendo al falso ‘9’ como ese jugador que no es delantero centro ni extremo ni mediapunta, sino todo lo contrario, podría decirse que Otamendi es el mejor falso ‘1’ del fútbol actual. Aunque apenas destaque en estatura (1’83 metros), su extraordinaria potencia de salto le permite dominar con soltura los duelos por alto. Todo un baluarte para un equipo de escaso alzado (Gayà, Piatti, Alcácer…) que garantiza a Diego Alves vivir con tranquilidad las acciones a balón parado o los centros laterales, reduciéndose considerablemente el número de salidas por alto del meta, un aspecto del juego que nunca ha dominado. Además, es esencial en la estrategia ofensiva como indican los cuatro goles marcados esta campaña —que, sumados a otros tantos de Mustafi, les sitúan como la dupla de centrales más anotadora de la Liga—. En definitiva, Otamendi es a día de hoy un engranaje insustituible en el equipo de Nuno, el capitán general ‘ché’ que ya codician algunos de los clubes más ricos de Europa de cara al mercado en ciernes y por el que Peter Lim plantará batalla para su proyecto de Champions.

Fátima Martín es periodista ex del diario MARCA y futmi.com

17/05/2015

 

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