Entre pitos y aplausos

Madrid. 24.10.14. DEPORTES. FUTBOL LIGA. Real Madrid - Barcelona.  Ancelotti y Luis Enrique. FOTO: JOSE LUIS ROCA

Madrid. 24.10.14. DEPORTES. FUTBOL LIGA. Real Madrid – Barcelona. Ancelotti y Luis Enrique. FOTO: JOSE LUIS ROCA

DAVID PALOMO | En el Quijote Arena, el estadio donde jugaba del extinto balonmano Ciudad Real, había siempre un ‘speaker’ que no paraba de hablar. O, mejor dicho, de animar. Es decir, hacía su trabajo. Pedía al público que aplaudiera y se ganaba el sueldo. A veces, incluso, era hasta molesto. Pero daba igual. Todos agradecían su esfuerzo. Ocurre que el pasado miércoles, cuando estaba viendo con medio litro de cerveza en la mano el partido de Champions, me acordé de él. Me lo imaginé diciendo algo así como: “Y ahora, entra el revulsivo ‘Chicharito’ Hernández”. Y pensé: “¡Vaya drama!”. Porque uno no acaba de comprender cómo el Madrid acabó intentando remontar la eliminatoria con el mejicano después de gastarse una cantidad ingente de dinero el pasado verano.

Más allá de lo anecdótico. Uno, desde la distancia, tiende a observar al Madrid y al Barça como dos entes extraños. Ya no sólo por la cantidad de millones que se pagan por los jugadores, sino también por el comportamiento de los aficionados. Me explico. En Inglaterra da igual lo que pase: el estadio aplaude –salvo contadas excepciones– a su equipo, y el resto da igual. Y lo mismo ocurre en Alemania, donde el pasado martes, el Allianz se pasó 90 minutos jaleando a favor del Bayern a pesar de que estuviera eliminado. Es decir, el comportamiento en a Península es totalmente distinto. Pero eso ya lo saben.

Eso durante el partido, porque después, tanto Barça como Madrid, en el caso de caer derrotados, vuelven a hacer lo mismo. Es decir, cuestionarlo todo y soñar con renovar por completo a la plantilla. Y ya está. Ancelotti, el héroe de la Décima, deja de valer; Ronaldo, el mejor jugador del mundo hace poco más de tres meses, está acabado; Bale, decisivo el pasado curso, sólo corre… Y así todo. ¿Solución? Atravesar los Pirineos, dejar Italia a un lado y ver el comportamiento de otras aficiones. Tanto para lo bueno como para lo malo, que tampoco es que todo sea maravilloso de puertas para fuera.

Como en la mayoría de las ocasiones, España se mueve entre dos realidades: el blanco y el negro. Y ya está. Casi nunca hay colores intermedios. ¿Vale Ancelotti para el Real Madrid? Está demostrado que sí. ¿Es Luis Enrique ahora el mismo que en Anoeta? Idéntico. Entonces, ¿qué ocurre? Que, por un lado, a los de arriba les interesa todo este movimiento y para el aficionado tiende a ser divertido. ¿Conclusión? Que, como decía mi abuela, entre unos y otros la casa sin barrer y ‘Chicharito’ en el campo en las semifinales de la Champions.

Perdón por la arenga sin sentido. Buen sábado.

16/05/2015

 

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