Espejismos

guardiola-luchoMARIO BECEDAS | De repente, llega un día en la vida en el que todo era mentira. Tu mujer no te quería, tus padres no eran tus padres y, después de 20 años en el trabajo, te enteras de que eras el que menos cobraba. Supongo que nuestro amigo Juan Tallón diría que todo va bien hasta que nos damos cuenta. No sería la primera vez que esto le ocurre al Barça. En aras de cercenar los ventajismos que puedan surgir de la eliminatoria contra el Bayern, una semana vista es un buen plazo para cotejar si los guarismos azulgranas no dejan ver el bosque. Notorios han sido los logros de Luis Enrique en estos meses, pero no deberíamos tragarnos la llave del olvido respecto a lo que pasaba hace un año.

Queda en el haber del asturiano el estar en la recuperación de Messi, en las rotaciones de un equipo que parece fresco, en las alternancias entre Bravo y Stegen, en la resurrección de Piqué, en el reciclaje de Xavi, en la explosión definitiva de Suárez y en el milagro mayor: que Alves haya recuperado un balón en un total de diez partidos. Pero, como decía, echando la vista atrás, surge el Barça del pobre ‘Tata’ Martino. Es un hecho que las sensaciones eran peores, el equipo estaba abúlico, apático, plano. Sin embargo, antes de que muriese abril, seguía vivo en Champions, aspiraba a todo en Liga y tenía una final de Copa por jugar. Al final sólo se ganó una barbacoa de adiós.

Lo que se quiere decir es que hace cinco meses Luis Enrique estaba fuera y Messi le vomitaba veneno, pero ahora se estudia en los libros de Historia el punto de inflexión que para el Barça fue Anoeta, siete días conmocionaron al mundo. Los innegables méritos señalados antes hay que pasarlos por el bufete del abogado del Diablo. Dejando a un lado la borrachera de arte de la ‘MSN’ en el ataque, quien haya visto al Barça todo el año sabe de las dudas en defensa, de los desajustes a veces ocurridos con Mathieu, Mascherano o ‘Pesadilla en Alves Street’. Al mediocentro flácido del año pasado (Xavi-IniestaBusquets) le ha sucedido un triángulo tan bello como loco.

Estas dudas se han podido apreciar en los dos ‘Clásicos’ ante el Madrid, uno perdido por incomparecencia en el Bernabéu y el de casa ganado por los puntos, como bien vio Juli. Esto aporta un matiz doloso e incierto barajando la posibilidad de que el Barça se tope en la final de Champions con el equipo blanco, que es el que la va a ganar. Pero antes de esto está el Bayern, el reflejo de este espejismo. Un equipo que hasta ayer estaba vivo en las tres competiciones y que se ha llevado la Bundesliga, pero herido en su orgullo tras su cómico suicidio en la Pokal ante Klopp y con un carro de bajas —sólo Robben puede lesionarse a los 18 minutos de reaparecer—. Son la gran amenaza.

Si por casualidad se ha instalado algún tipo de euforia en el Camp Nou, propenso al estallido y después cagómetro, mejor optar por el perfil bajo, hasta el momento, de Luis Enrique: amarrar la Liga, preparar con celo la final de Copa y a ver qué pasa en Europa. Como escribió Jabois hace tiempo, Guardiola, como el cartero, siempre llama dos veces. Ahora que llega doblemente hundido, es más peligroso que nunca. Será por espejismos.

30/04/2015

Foto: FC Barcelona

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s