Hacer de la necesidad virtud

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SERGIO MENÉNEDEZ | Cuauhtémoc Blanco constituye en sí mismo la prueba definitiva sobre la certeza del tópico de que la necesidad agudiza el ingenio. Nacido un 17 de enero de 1973 en una barriada de Distrito Federal, fue el segundo de seis hermanos, junto a los que se crió en una casa de láminas, que es como llaman en México a las chabolas de toda la vida, fabricadas de madera y cartón y coronadas por un techo de uralita. Luego el chamaco creció y se convirtió en futbolista. La necesidad, no obstante, si bien dejó de acuciarle, nunca le abandonó del todo. ‘Temo’, sin embargo, fiel a su origen humilde, no descuidó un ápice su talento a la hora de inventar una solución genial que salvara los momentos de necesidad. Y no, por “necesidad” no se hace referencia al partido entre América, el club de sus entretelas, y Celaya en que el futbolista, después de fusilar desde el punto de penalti a Félix Fernández, arquero de ‘Los Toros’, se fue directo a la línea de fondo a festejar el gol poniéndose a tres patas. La cuarta la estaba levantando para imitar el gesto de un perro mientras orina.

Esa “solución genial” se refiere más bien a la lucidez que le solía asistir en situaciones de acorralamiento, como la que vivió durante el Mundial de Francia 98 en el partido de la fase de grupos que les enfrentó a Corea del Sur. Encuentro que, por cierto, elevó al jugador a la categoría de mito. Le situó en un escalafón reservado a los mas grandes. Le confirió un estatus al que jugadores superiores a nivel técnico o físico no han aspirado siquiera a lo largo de sus brillantes carreras, pues no todo el mundo tiene la capacidad de fundar un regate. Era la típica jugada en que dos defensores van llevando al atacante rival en dirección al banderín de córner para dejarle sin salida. En esas circunstancias, en que la mayoría de futbolistas habría intentado darse la vuelta y hacer impactar el balón en el cuerpo de alguno de sus marcadores a fin de sacar el córner o, directamente, dejar que se les hiciera de noche, nuestro protagonista extrajo de sus botas un recurso inaudito, consistente en retener el esférico con los tobillos al tiempo que saltaba. Entonces, justo cuando los pies se encontraban en su punto más elevado, los abrió dejando que el balón escapara hacia delante para salvar cualquier intento por parte de los contrincantes de arrebatárselo. Si a Ronaldinho perfeccionó la elástica, Zidane sentó las bases de la ‘roulette’ y el ‘escorpión’ pertenece por derecho propio a Higuita, el azteca será recordado siempre por la finta que más marcada tiene su denominación de origen: la ‘cuauhteminha’.

“Cuauhtémoc Blanco representa los valores, acaso en extinción, de la picardía en la cancha. Su cuerpo desafía al atleta común. Camina como un pato y carece de cuello. Pero el fútbol es democrático en cuestiones físicas y Blanco anota goles con la joroba”. Así definía el escritor y periodista mexicano Juan Villoro a un hombre al que solamente su mala relación con Ricardo La Volpe evitó convertirse en el máximo goleador de la historia del ‘Tri’. Tensiones que tienen su punto de partida en la etapa del técnico argentino al frente de ‘Las Águilas’ y quedarían enmarcadas por una polémica celebración que el mediapunta le dedicó tras anotarle un gol a Atlas, club que recibió al míster a su salida del América. Reacción de la que ‘El Bigotes’ se vengaría con el tiempo dejándole fuera de la convocatoria de México para el Mundial de Alemania 2006. Una de las muchas enemistades que ‘Telmo’, que nunca pretendió ser monedita de oro para caer bien a todo el mundo, se ha granjeado a lo largo de su carrera profesional – salpicada por encontronazos con compañeros, rivales, entrenadores o periodistas con los que incluso llegó a las manos en alguna ocasión – y que ilustran a la perfección la personalidad de un futbolista que colgaba las botas levantando la Copa MX que Puebla le ganó a Chivas el pasado martes a los 42 años, después de veinte en las canchas y en los que ha pasado por una decena de equipos, incluyendo el Real Valladolid (su gol de libre directo al Real Madrid quedará para siempre en el recuerdo, si bien triunfar en Europa fue siempre su gran asignatura pendiente). Ahora, el bueno de Cuauhtémoc, que ya probó suerte en el pasado como actor de telenovela, de acuerdo a su compromiso con la atención de las necesidades y esa encarnación de la democracia a la hacía alusión Villoro, busca abrirse paso en la política presentándose a alcalde de Cuernavaca, localidad perteneciente al estado de Morelos. Fuentes del Palacio Nacional cuentan que Enrique Peña Nieto ha empezado a temblar.

27/04/2015

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