El manchego

iniesta-fuentealbilla

DAVID PALOMO | Usted igual es del Madrid. O del Atleti. O del Puertollano. O del Marchamalo. Da igual. Alguna vez en su vida quiso ser del Barça. O, mejor dicho, de Iniesta. O sea, del minuto 116 de la historia de España. Del chico que nació en 1984 en Fuentealbilla, en la comarca de la Manchuela, en un pueblo de 2.000 habitantes con una extensión de 120 kilómetros cuadrados, cercado por el viñedo de una tierra seca, árida y mustia. En La Mancha, circunvalación de fracasos camino de la capital, voz mortecina de la tradición agraria, salvoconducto hacia el mar, campo maldito coronado por la lujuria de los rascacielos madrileños y apéndice de la ronca garganta de Despeñaperros.

Andresito se moceó junto a Juani, Encarnita, Maribel, Pepiyo y Vicente. Y también se rodeó de muchos otros. Él jugaba al fútbol. Y eso, sobre todo, en los pueblos, siempre ha sido garantía de éxito. Pero nunca imaginó que se fuera a ganar la vida pegándole patadas a un Mikasa. O a un Nike. Ni siquiera que fuera a ponerse la camiseta del Albacete. O viajar a Barcelona. O ser el minuto 92 de Stamford Bridge. O ser el héroe en Sudáfrica. O emborracharse en Madrid en el mismo autobús que Arbeloa –hay que tener valor para eso–. Sin embargo, así fue. Porque los sueños, a veces, sí se cumplen.

Su historia se origina en una baldosa y corre a campo abierto. Andrés creció bajo el influjo del toque y madura en transiciones rápidas. Sin dejar de ser él, pero modificado genéticamente. Titular, como debería ser siempre mientras le quede un suspiro de fútbol, asumiendo su nuevo rol y mimetizándose con el ‘entorno’ de Luis Enrique. A sus 30 años, sacrificando el taconeo, desdeñando el ballet y envuelto en el sonido de una música que suena acelerada, busca el vértigo y suele terminar los conciertos por todo lo alto, con fuegos de artificio y al grito de “Gol”.

No ha muerto Iniesta. Y tampoco está de parranda. Su figura vive entre los fogonazos de un equipo salvaje cuando se dispone a cruzar la medular. El pasado martes, cabalgando desde su propio campo, quebrando la mirada de los sabuesos del PSG, cambiando el ritmo y dejando atrás a Cabaye, Cavani, Verrati y Marquinhos, y agujereando la defensa con un pase que gritaba gol por el camino. Para que el Camp Nou volviera a corear su nombre. Como en los viejos tiempos; como en los nuevos.

Hay manchegos. Como Mario, aquel tipo que recibió seis puñaladas y siguió de fiesta. O como Pedro Almodóvar. O como Sara Montiel. O como Cañizares. O como Joaquín Reyes. O como Pedro Piqueras. O como Santiago Bernabéu. Hay muchos ‘ilustres’ nacidos en la tierra. Pero sólo dos personajes de ficción pueden ser ‘los manchegos’, como si se trataran de una orquesta de pueblo: Alonso Quijano y Andrés Iniesta. Porque sí, lo que hace el segundo también es de ficción. Y usted lo sabe. Aunque sea del Madrid. O del Atleti. O del Parderrubias….

24/04/2015

Anuncios

One thought on “El manchego

  1. Pingback: La estrella del caos – Visiones

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s