Memphis

MemphisDepayJULIÁN CARPINTERO | Como en tantas otras cosas de la vida, los Países Bajos han sido los primeros en desvirgarse. Así, antes de que abril arranque sus últimas hojas del calendario de este 2015 y a falta de tres jornadas para el final del campeonato, en la tierra del ‘fútbol total’ ya conocen a su nuevo campeón. De nada le sirvió al Ajax empatar ante el NAC de Breda, pues el simple doblete de De Jong ante el Heerenveen habría bastado para hacer estéril el triunfo de los pupilos de Frank de Boer. No en vano, también sirvió para que el PSV Eindhoven levantara su primera Eredivisie desde 2008, un triunfo el del equipo de la Phillips que ha estado representado por un actor principal cuya cotización amenaza con dispararse en un verano en el que la ausencia de grandes torneos –amén de la Copa de América– promete cebar los rumores sobre cuál será su destino. Y, aunque tiene nombre de estado del medio oeste americano, su fútbol luce denominación de origen holandesa: Memphis Depay.

Probablemente ni el mismísimo Cocu era consciente del proyecto que tenía ante sí cuando le hizo debutar en liga en febrero de 2012. Por aquel entonces, el mítico ex jugador del Barça había sido designado técnico interino de un PSV a la deriva sometido a la tiranía de la gran fábrica de talentos que siempre ha sido el Ajax. Sin embargo, con todo por ganar y nada que perder, Cocu le dio la alternativa, nada menos que contra el histórico Feyenoord, a aquel chico que ya había tenido algún minuto testimonial en la Copa cuando éste todavía era el ayudante de Fred Rutten. Y comprobó que, a pesar de su recién estrenada mayoría de edad, no le temblaban las piernas cuando encaraba a los defensas rivales, no le quemaba el balón cuando le llegaba a sus botas y no se le quebraba la voz cuando pedía tirar una falta. Y es que en Eindhoven estaban moldeando una estrella con la paciencia y la cautela propias de un jardinero de bonsáis.

De padre ghanés y madre holandesa, Memphis nació en la ciudad de Moordrecht, en cuyo equipo dio sus primeras patadas a un balón. Sin embargo, cuando apenas tenía nueve años, el célebre Sparta de Rotterdam le incorporó a sus categorías inferiores hasta que, en el verano de 2006, el PSV llamó a su puerta. En Eindhoven se formó como persona y como futbolista y poco a poco se convirtió en un habitual en las convocatorias de todas las selecciones de la ‘Oranje’: sub-15, sub-16, sub-17, sub-19 y sub-21. Así las cosas, uno de los mejores momentos de su corta carrera como profesional llegaría en el verano de 2011, cuando fue convocado para disputar el campeonato de Europa sub-17 de Serbia junto a los Ebecilio, Kongolo o Trindade de Vilhena, un torneo en el que los Países Bajos se coronarían como campeones después de derrotar en la final a la Alemania del goleador Yeşil y de Emre Can –hoy en las filas del Liverpool–. Memphis fue una de las sorpresas del torneo y llegó a anotar un tanto en el sonado 2-5 contra la ‘Mannschaft’.

Pero aquella Eurocopa no fue sino su carta de presentación. En su temporada de debut con el primer equipo del PSV, que alternó con el filial, ya mostró parte de su repertorio y fue capaz de marcar tres goles en poco más de media docena de partidos. En sus arrancadas desde la izquierda, a pierna cambiada, ya se veían detalles que dejaban entrever el diamante en bruto que estaba puliendo Cocu, destellos en forma de controles, quiebros y cambios de ritmo que le convertían en un atacante tremendamente difícil de marcar. Pese a todo, su ambición y su hambre le hacían pecar de individualista, un defecto que el técnico ha tenido que corregir hasta canalizar ese egoísmo en un torrente de goles: hace dos temporadas, dos; la pasada, 12; la actual, sin haber concluido, 20. Seguramente, lo que más llame la atención sea su golpeo desde media distancia, una característica que le acerca al mejor Cristiano Ronaldo gracias a esa ‘folha seca’ que coge altura para después descender con violencia y que tan buen resultado le dan en los lanzamientos de falta. Tanto es así que en el pasado Mundial ya enseñó parte de su repertorio con dos golazos ante Australia y Chile que le valieron una nominación a mejor jugador joven de la Copa del Mundo junto a Varane y sólo por detrás de Pogba.

Dejando a un lado la incuestionable confianza de Cocu, su gran valedor ha sido, sin duda, Louis van Gaal, el entrenador que le hizo debutar con la Selección absoluta y quien a buen seguro intentará llevarle con él a Manchester cuando termine la actual campaña. Para ello, el técnico ‘red devil’ tendrá que competir con PSG y Real Madrid, que tampoco pierden detalles de las evoluciones de este chico que, dicen, luce tatuajes para honrar a su abuelo. De este modo, parece un secreto a voces que Memphis abandonará el equipo con aire familiar que es el PSV, donde conviven los mitos de ayer –Van Breukelen, Faber o Hesp– con los que serán las leyendas del mañana –Maher, Narsingh o Wijnaldum–, para embarcarse en una aventura que le debe consagrar como uno de los mejores jugadores de la próxima década. De él depende.

21/04/2015

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