‘Gangstino’

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SERGIO MENÉNDEZ | En su caso, el significado del tick resulta, en cierto modo, redundante. Basta con echar un vistazo al timeline de Faustino Asprilla para verificar la autenticidad del titular de la cuenta. Y es que ‘El Tino’ es, a todos los efectos, una de esas figuras que, debido a su arrolladora personalidad, sólo se pueden calificar de auténticas. Singular, si se prefiere. El colombiano es, en definitiva, un tipo peculiar. Lo fue en su día sobre el terreno de juego y sigue siéndolo en la actualidad.

Ojo, que no se trata, ni mucho menos, del típico friki que se deja embaucar para que Carmen de Mairena le haga un paseíllo con la lengua por la cara. No es un idiota. Asprilla nunca permitiría que Cárdenas le atara a una lancha con la excusa de un crucero para que luego le utilizara de lastre y le reventara contra la orilla, como le ocurrió al célebre Paco Porras. Lo suyo es arrastrar fans. Daría, de hecho, bastante juego en un GH VIP o similar. Sus opiniones no sólo contribuyen a la polémica, sino que constituyen en sí mismas una corriente de pensamiento que ríete del Cholismo. La campaña que ha emprendido en redes sociales a fin de desacreditar al entrenador del Manchester United por confinar a Radamel Falcao al banquillo de manera sistemática suma numerosos adeptos a día de hoy. Concretamente, 48 millones, que es el número de habitantes de Colombia. Todas esas personas, según una encuesta realizada por el propio Faustino, estarían a favor de que el rebautizado Van Maal devolviera la titularidad a la estrella de la selección cafetera. Una postura que no habría hecho sino reforzarse a raíz del doblete y la asistencia para el gol de Bacca que el futbolista se apuntó el jueves pasado en el 0-6 que los hombres de Pekerman le endosaron a Bahrein.

Si bien la causa en apoyo de ‘El Tigre’ es a día de hoy su principal línea de discurso, existe otro motivo que justifica el protagonismo del tulueño. Un motivo extradeportivo, para ser precisos, relacionado con la catástrofe del vuelo de Germanwings que se estrelló en Los Alpes después de que el copiloto decidiera acabar deliberadamente con su vida y las del resto de ocupantes. No tanto por que algún familiar o amigo de Asprilla viajara a bordo del A320 siniestrado, sino por bromear a costa de una de las mayores conmociones que jamás han sacudido a la aviación comercial. Mientras los jugadores del Dalkurd, un equipo que milita en la tercera división de Suecia, formado en su mayoría por jugadores de origen kurdo, no terminaban de creerse que una escala demasiado larga en Düsseldorf en su itinerario de vuelta a Borlänge hubiera dado pie a un cambio de billetes de última hora que les salvó de una muerte al más puro estilo Busby Babes, este viejo integrante de las filas de Newcastle y Parma, entre otros clubes, se subía a un avión en Moscú. A esas alturas de la noche del sábado una de las cajas negras del aparato de la compañía alemana ya había desvelado que Andreas Lubitz había aprovechado que el comandante tenía que acudir al baño para encerrarse en la cabina y consumar el desastre. Estos antecedentes habrían conducido a que ‘El Tino’ quisiera curarse en salud y evitar por todos los medios un idéntico desenlace para su viaje, de modo que optó por un remedio a la altura de los grandes males que no dudó en compartir en su perfil de Twitter. “Ya le pasé una botella al piloto, para que no salga a mear ni por el berraco”, comentó para júbilo e indignación de sus seguidores.

Independientemente de su dudoso gusto, lo cierto es que es típico ver al incorregible Asprilla de broma. Forma parte de su genuinidad, al igual que la potencia y verticalidad con que enfilaba la portería rival o su efectividad e instinto depredador lo eran de su juego. Cualidades que le convirtieron junto a El Pibe’ Valderrama, El Tren’ Valencia o Freddy Rincón en la referencia ofensiva del combinado de su país a lo largo de la década de los 90. La misma que Pelé consideraba la gran favorita a hacerse con el Mundial de Estados Unidos pero no pasaría de la fase de grupos, como les sucedería cuatro años más tarde en Francia. Fue, precisamente, en un partido de exhibición que La Tricolor’ disputó el 6 de junio de 1993 frente a Chile cuando se produjo una de las imágenes más famosas de su carrera. Hasta tal punto llegaba su fuerza que ni el elástico de los calzoncillos era capaz de contener su portentoso físico y la pija le asomó cuando se hallaba en plena carrera. Igualito que a Butragueño contra el Espanyol. El percance, lejos de sonrojarle, le convirtió en un icono sexual en Colombia y, en última instancia, le ha animado a prestar su imagen a una marca de preservativos. “Van a ser condones normales, de diferentes tamaños y sabores. Yo recomendaría uno con sabor a guayaba”, declaró Faustino, que ha calificado la idea de contribuir a la prevención de la enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados de “chévere”. Anécdotas que, unidas a esa fama de rumbero que se empezó a ganar en sus años de futbolista o la afición a las armas de fuego (en cierta ocasión, cuando militaba en Universidad de Chile, sacó su pistola durante un entrenamiento y disparó al aire mientras pedía a sus compañeros que se esmerasen un poco más en los ejercicios), habla de un tipo que nunca se ha tomado la vida demasiado en serio. Una mezcla de sexo, fiestas y plomo que ha hecho de esta versión futbolera de 50 Cent un verdadero icono de lo gangsta.

30/03/2015

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